
Robin Williams mola, mola un montón y siempre molará. Y os voy a dar razones, se disfrazó de mujer para ver a sus hijos, se convirtió en un robot que quería convertirse en humano para conocer el amor, le pegó una paliza a Garfio, estuvo atrapado en un juego de mesa durante décadas, interpretó al profesor universitario que todos querríamos tener y por si todo lo anterior no os convence llamó a su hija Zelda en homenaje a ‘The Legend of Zelda’.
Y es que por si no lo sabíais, yo lo había leído pero jamás lo había escuchado en boca del mismísimo actor, estamos ante uno de esos personajes famosos a los que no les importa admitir y presumir de ser jugones. Robin, qué grande eres.




