El regreso de la franquicia de Clive Barker se ha producido con Hellraiser: Revival, el videojuego que nos pone frente a los Cenobitas para temblar con sus deseos más sádicos. La recreación del universo ha sido muy celebrada por parte de su creador original, pero es que Antony De Fault ha confesado que querían ir mucho más allá en el equipo de Saber Interactive.
El director narrativo ha charlado con IGN acerca de la aparición de desnudos integrales tanto masculinos como femeninos, así como constantes referencias a la automutilación, gore extremo, actos sexuales agresivos y otros contenidos cuestionables de principio a fin. Tanto es así que, para estar a la altura de la leyenda de Hellraiser, se marcaron como meta ser prohibidos en algún territorio.
"Un objetivo no oficial del equipo era ser prohibidos, no clasificados o restringidos en al menos algún lugar del mundo, como barómetro para saber si habíamos hecho bien nuestro trabajo. Pero en un videojuego no debería bastar con que el jugador simplemente vea cosas tabú; es necesario conseguir que realice también actos tabú.
Por eso exigimos al jugador que participe en una violencia extrema, en juegos sexuales y, en general, que meta las manos en una serie de lugares muy cuestionables. Esto no significaba necesariamente romper con las mecánicas tradicionales del survival horror, pero sí hacerlas más sensuales o desagradables, o tomar decisiones firmes como optar por la perspectiva más íntima en primera persona".
Lo cierto es que lo han logrado, pues el sistema de clasificación de Indonesia (Indonesia Game Rating System) decidió otorgarle la calificación de RC (Refused Classification o clasificación rechazada), prohibiendo totalmente su venta en dicho país. Eso sí, De Fault explicó que de todas formas tuvieron que tirar del freno de mano por una secuencia en la que se ve a un personaje dándose placer a sí mismo con imágenes de la novia del jugador.
"Está muy claro lo que hace, pero si hubiéramos mostrado sus genitales reales durante el acto, casi con toda seguridad habríamos superado el umbral de las clasificaciones por edad y el juego se habría quedado fuera del mercado en la mayoría de sitios. Así que simplemente arreglamos la habitación para que no pudieras ponerte delante de él mientras lo hace. Es un retoque mínimo que no resta nada al momento; de hecho, la fuerte imagen mental que te queda es probablemente más perturbadora que cualquier cosa que hubiéramos podido crear con píxeles".
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