El que haya dos millones de jugadores pendientes de un mismo juego no es algo que suceda todos los días. Y mucho menos cuando ese título, que ha llegado a colocarse como el séptimo más esperado de Steam, lleva algo más de medio año desaparecido y sin haber ofrecido ninguna novedad. Una situación un tanto preocupante la que nos ha dejado Kingmakers, un proyecto que pasó de ser una gran promesa a generar una enorme incertidumbre en un lapso de tiempo muy pequeño.
En el momento en el que fue presentado hace dos años, ya anticipó una premisa que resultaba difícil de ignorar: un soldado del futuro viaja hasta el siglo XV armado hasta los dientes, dispuesto a reescribir la historia en una sanguinaria guerra a base de pegar tiros y volar todo en pedazos con explosivos. Unas batallas multitudinarias en las que participan miles de soldados simultáneamente y con un sistema que mezcla la estrategia con la acción en tercera persona.
Una auténtica locura, pero algo que generó una expectación instantánea, de ahí que no haya parado de ganar nuevos seguidores. Sin embargo, el juego tenía previsto lanzarse el pasado 8 de octubre de 2025, pero solo cinco días antes de que saliera a la venta se anunció un retraso indefinido. El equipo de Redemption Road tomó una decisión que nadie se esperaba en absoluto y que, con el paso del tiempo, ha generado más dudas que respuestas.
Han pasado bastantes meses desde entonces y el silencio ha sido total. Lo que en su momento parecía que iba a ser un retraso que no dudaría demasiado con tal de pulir detalles para lograr una mejor experiencia, ha terminado por convertirse en un vacío que hace temer lo peor. Es más, en el mismo comunicado se prometió que llegaríamos a ver un gameplay de media hora, pero no ha habido ni rastro de este material ni de ninguna actualización que ayude a tranquilizar a los más impacientes.
Por parte de sus responsables, el mensaje siempre ha sido muy claro: se trata de un proyecto extremadamente ambicioso y no quieren realizar ningún tipo de recorte en su contenido y sus características con tal de publicarlo cuanto antes. Su finalidad es la de llegar a crear algo único que no se parezca a nada que ya exista, lo que implica llevar el motor gráfico Unreal Engine 4 hasta sus límites sin que la imagen baje nunca de los 60 fps, incluso en los ordenadores de gama media.
Desde luego, no se trata de algo sencillo si tenemos en cuenta que hablamos de batallas en las que prácticamente lo único que se ve en pantalla por todas partes son soldados, cada uno con su propia inteligencia artificial, y además pretendes que todo se mueva con una fluidez perfecta, lo que deja claro que no estamos ante un título cualquiera. Es algo que da la impresión de ser imposible de lograr, pero el equipo no parece dispuesto a tirar la toalla.
No obstante, que la decisión de aplazar su lanzamiento llegara a menos de una semana de la fecha que se había establecido, hace pensar que los problemas eran más profundos de lo que se ha querido admitir públicamente. Y más todavía por la falta de noticias, como si diera la impresión de que se ha cancelado, que es lo que principalmente ha provocado que se enciendan todas las alarmas.
Sobre todo, está provocando que la paciencia de algunos empiece a brillar por su ausencia. Solo hace falta echar un rápido vistazo al foro de Kingmakers en Steam para darse cuenta de que son muchos los usuarios que están exigiendo alguna novedad. Solo en la última semana no se han parado de repetir titulares de nuevas publicaciones con mensajes del tipo: "¿Sin noticias todavía?", "¿Cómo avanza el desarrollo?", "¿Qué será lo siguiente?" y tampoco han faltado los que han aprovechado la ocasión para insultar y acusar al juego de ser una auténtica estafa.
La parte positiva de este asunto es que, a diferencia de otros casos, aquí no hay dinero de los jugadores de por medio, ya que Kingmakers no se ha desarrollado gracias a una campaña de financiación, no se han abierto reservas y tampoco se ha puesto a la venta en forma de acceso anticipado. Por esa parte, los jugadores no tienen que temer por sus bolsillos al no haber perdido ni un solo céntimo por el camino. Como mucho, solo el tiempo, y quizás alguno las ganas.
El problema es que puede que al final esta larga espera nos acabe dejando con un producto simplemente inolvidable, como se pretende, o que se continúe alargando indefinidamente, llegando a un punto en el que el interés disminuya por completo. El panorama de Kingmakers pinta un tanto preocupante al situarse en un extraño limbo en el que es fácil recordar lo prometedor que parecía, pero nadie tiene claro cuándo o en qué estado volverá a dar señales de vida. Más vale que Redemption Road mueva ficha rápido si no quiere llegar a un punto en el que la situación pueda ser irreversible.
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