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Hemos probado el Predator Helios 300, un portátil preparado para explotar tus juegos en VR
Análisis

Hemos probado el Predator Helios 300, un portátil preparado para explotar tus juegos en VR

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El avance de la tecnología y la velocidad a la que da pasos de gigante puede ser un fastidio, dando la sensación de que nunca estás lo suficientemente cerca de lo que el presente puede llegar a ofrecer. Sin embargo esa realidad tiene otra cara muy agradable, lo que hace unos años parecía un límite imposible para nuestros bolsillos, ahora está a nuestro alcance por mucho menos.

El Acer Predator Helios 300 es buena prueba de ello, un portátil gaming que nos va a permitir jugar a casi todas las novedades con un rendimiento excelente y que, además, también está preparado para intentar sacar lo máximo de los dispositivos de realidad virtual. Lo que hace unos años debía ser un PC de la NASA de miles de euros, ahora está al alcance de nuestra mano y puede guardarse en una mochila.

Especificaciones técnicas

PREDATOR HELIOS 300

PANTALLA

15,6" IPS FHD (1.920 x 1.080)

PROCESADOR

Intel Core i7-7700HQ (Quad Core)

MEMORIA

16 GB

GRÁFICOS

NVIDIA GeForce GTX 1060

ALMACENAMIENTO

1024 GB

CONECTIVIDAD

Wifi, Ethernet

PUERTOS

1 x USB 3.0, 2 x USB 2.0

BATERÍA

45 watt_hours

OTROS

Teclado retroiluminado

DIMENSIONES

39,11 x 26,67 x 3,81 mm

PESO

2,67 Kg

PRECIO

1.299 euros

Un diseño comedido

Ya me he declarado en varias ocasiones poco fan del estilo de los equipos gaming, a menudo una fanfarria plagada de luces y colores más propia de un juguete infantil o un coche tuning que de una plataforma de alto rendimiento. Por suerte no es un problema con el que cargue a sus espaldas el diseño de este portátil Acer.

Los grandes artificios en lo visual quedan relegados en su mayoría a su parte trasera, desde donde el Helios 300 expulsa el calor con una banda con detalles rojos que podría pasar por el morro de un Dodge Charger de los 60. Más allá de eso, la cubierta de toque metálico se limita a dos bandas rojas y el logo de Predator, así que se agradece que le hayan dado un toque bastante comedido.

Predator2

Con unas dimensiones de 39,11 x 26,67 x 3,81 mm y un peso de 2,67 kg, resulta un equipo bastante cómodo de llevar de aquí para allí, sobre todo teniendo en cuenta lo que guarda en su interior. En sus laterales, con todas las conexiones centradas en la parte superior, se evitan problemas de incomodidad con los cables, especialmente si estamos jugando con una combinación de ratón y auriculares en el lado derecho.

Aplaudo también que haya hueco para conexión Ethernet en un equipo que no quiere dejar ninguna tecnología atrás. Junto a él hay conector USB Type-C, puerto HDMI, USB 3.0 y ranura para tarjetas SD en el lado izquierdo, mientras que en el derecho cede espacio al conector de corriente, un jack de 3,5 mm y dos puertos USB 2.0. No hay refrigeración en los laterales, así que jugar con ratón externo no resulta incómodo.

Las bondades de su pantalla y teclado

La sobriedad también se mantiene una vez levantas la tapa, presentándose un teclado completo al que pueden reprocharse pocas cosas. El tamaño de la tecla Shift derecha, muy pequeña y demasiado pegada a la flecha superior, bien podría ser lo único negativamente destacable, lo que de por sí deja bastante claro que no hay posibilidad de echarle en cara prácticamente nada.

Con un recorrido de 1,6 mm y 79 gramos de presión, está lejos de ser el teclado ideal para un jugador, pero resulta cómodo, responde a la perfección y no tardas en acostumbrarte a usarlo. De hecho, ha sido un teclado agradable no sólo a nivel de juego, también a la hora de escribir en el día a día.

Predator3

Con las teclas WASD pintadas en rojo y con la opción de iluminar el teclado al completo en el mismo color, la marca deja clara la intención de llamar la atención de los jugadores sin pasarse. La idea de apoyarse en lo técnico para reducir costes, en vez de montarte una de esas configuraciones que permite cambiar de color a todas las teclas para convertir el teclado de una feria, me parece una opción fantástica.

No suelo ser especialmente pejiguero con los touchpad, principalmente porque siempre acostumbro a tener un ratón USB a mano, pero me alegraré el día que las compañías decidan ofrecer una configuración más centrada a la derecha en vez de a la izquierda, como es el caso del Helios 300. Por otro lado, está preparado para los gestos de Windows 10 y tiene una buena superficie para movernos, hacer pinza y demás opciones.

Al otro lado del libro encontramos la pantalla, protegida por unos bordes considerables y entregando un tamaño de 15,6 pulgadas para un panel IPS con resolución 1920 x 1080 píxeles. No hay quejas tampoco aquí, la calidad de imagen es genial y alcanza un 81% de colores. Con un brillo de 230 nits, en algunas ocasiones habría querido ir un poco más allá, pero en ningún momento me ha parecido incómodo. Imagino que aquí aquellos que se lleven el portátil a la terraza serán los que más echen de menos un poco de músculo, pero nunca ha sido mi caso.

Un rendimiento a prueba de bombazos

Dejamos lo exterior para pasar a sus tripas, probablemente lo más destacable de la relación calidad precio de este Helios 300. Todo gira entorno a intentar sacar el máximo rendimiento a la Nvidia GeForce GTX 1060 con 6GB de memoria GDDR5 que incluye. La gráfica se apoya en un procesador i7-7700HQ con cuatro núcleos que tira a las mil maravillas a 2,8 GHz y puede llegar a ayudar aún más si utilizamos el modo turbo y saltamos hasta los 3,8 GHz.

8 MB de caché L3, 16 GB de RAM DDR4, almacenamiento SSD M.2 de 256 GB y disco duro de 1 TB (con opción a montar HDD), completan las especificaciones técnicas de un equipo destinado a que todo eche a volar, ya sea a la hora de jugar o trabajar. Que aguante sin pestañear el tener decenas de pestañas abiertas en Chrome mientras realizas otra tarea ya es buena muestra del rendimiento que puede llegar a ofrecer.

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A nivel de juego ha funcionado a las mil maravillas en títuos como ‘Rise of the Tomb Raider’, ‘Battlefield 1’, superando los 60fps en el primero y los 80fps en el segundo, ambos funcionando en modo normal. Si quieres rascar algo más a costa de que los dos ventiladores AeroBlade 3D echen a volar, siempre puedes tirar de la aplicación PredatorSense para controlar su rendimiento y el trabajo del sistema de refrigeración.

No ha sido necesario y, si quieres evitar calentones, parece mejor idea que los automatismos del cacharro se encarguen de llevarlo todo de la manita. Ha sido así como hemos comprobado que el calentamiento de teclado y touchpad resulta mínimo, siendo el ruido de los ventiladores el único problema al que te podrías enfrentar (aunque ese es uno común a cualquier equipo de este estilo).

Con una puntuación de 7 en el SteamVR Performance Test, el uso de realidad virtual podría disparar todas esas cifras, sí, pero ofreciendo unos resultados más que aplaudibles para un portátil de estas características y precio. Lo que peor resultado entrega puede ser su batería, bajando hasta las tres horas una medida que, en condiciones normales, puede llegar a rozar las siete sin demasiados problemas.

La opinión de VidaExtra

Mentiría si no dijese que las sensaciones con el Acer Predator Helios 300 han sido formidables. Me parece un cacharro que ha sabido ajustarse al máximo para ofrecer un rendimiento brutal en un marco muy competitivo, y además ofreciendo una relación calidad-precio notable.

Disponible por 1.199 euros en la versión de 8GB (1.299 euros en el caso de los 16GB), lo que hace una temporada parecía a años luz de lo que podía permitirse mi bolsillo en un sobremesa, ahora está condensado en un portátil muy recomendable con sistema operativo preinstalado.

Eso, sumado al puerto ethernet, probablemente sea lo que acabe marcando la diferencia a la hora de decidir entre esta opción y otras con pantallas que lleguen a las 17 pulgadas, pero lo que es innegable es que a Acer no se le puede reprochar ninguna de las decisiones que ha tomado al montar este Helios 300.

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