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Fullmetal Alchemist era lo único capaz de animarme a probar Final Fantasy: Brave Exvius. Pero no hubo "magia" ni alquimia
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Fullmetal Alchemist era lo único capaz de animarme a probar Final Fantasy: Brave Exvius. Pero no hubo "magia" ni alquimia

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No me gusta jugar a videojuegos en un móvil, salvo casos muy puntuales. Tengo el Solitario de Windows, para algunos viajes en tren y poco más, pese a que en el pasado sí que probase unos cuantos creados con las miras puestas en esta clase de dispositivos táctiles. Y lo cierto es que llevaba bastante tiempo sin probar nada... hasta que vi un evento temporal en el RPG Final Fantasy: Brave Exvius.

¿El motivo? Fullmetal Alchemist: Brotherhood, cómo no. Square Enix anunciaba una colaboración especial sobre el icónico manganime con diversos contenidos a desbloquear en el juego de móviles sobre Final Fantasy, amén de combates de banda contra jefes (Homúnculo y King Bradley). Por eso no lo dudé ni un instante.

La gran lacra de muchos juegos para móviles

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Adentrarme por primera vez en Final Fantasy: Brave Exvius no fue tarea sencilla, porque ya no recordaba lo tedioso que puede resultar intentar iniciar un juego de estas características debido a las descargas fraccionadas cada dos por tres, con actualizaciones obligatorias según progresamos en la historia. Un no parar. Y eso que estaba con Wi-Fi, lógicamente, que no era plan de gastar la tarifa de datos...

Estrenado a nivel internacional en 2016, estamos ante un free-to-play de manual, a modo de spin-off de la legendaria saga de Square Enix, donde tienen cabida un sinfín de personajes de su universo y bajo un sistema de combates simplificado en exceso. Parte de su gracia, además del reparto de lujo, viene dado por los invitados de otros juegos ajenos a este RPG, como es el caso del manganime de Fullmetal Alchemist. De hecho, en este evento se podían desbloquear las invocaciones de los hermanos Elric (Edward y Alphonse), Riza Hawkeye, King Bradley y Roy Mustang. Todos ellos bajo un diseño chibi-kawaii-retro muy molón.

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Al ser un evento temporal, fue más generoso con las bonificaciones por iniciar sesión cada día, gracias a Winry Rockbell, y también de cara a la energía consumida (la que limita las acciones que se pueden realizar y que te obligan a esperar en casi todos los free-to-play). Pero enseguida descubrí que era una experiencia que se descompensaba completamente al usar de invitados a otros jugadores o simplemente usando personajes con mayor valoración de rareza.

Cierto es que su utilización resulta opcional, independientemente de la suerte que tengamos con esas "cartas" disponibles, pero en ningún momento da la sensación de que haya una evolución natural, por mucho que podamos ir subiendo de nivel de manera progresiva o por otros métodos. Es un Final Fantasy muy desdibujado.

Fullmetal Alchemist no mejoró este Final Fantasy

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Ya en faena, tras completar varios tutoriales para adentrarme de lleno en esta propuesta, es realmente abrumadora toda la información que se nos presenta en pantalla dentro del menú principal, entre promociones de la tienda, avisos y demás. Y no mejora con secciones como la ruleta de recompensas, donde podemos ganar viales de energía o lapis (una de las monedas del juego) tragando vídeos de publicidad de 30 segundos en el proceso (no sólo de videojuegos).

Final Fantasy: Brave Exvius es, en su mayor parte, un RPG repleto de combates directos, casi sin apenas margen a la exploración, aderezado con diálogos si nos centramos en la historia y omitimos otro tipo de desafíos. Tampoco es que los duelos sean aporrear la pantalla pulsando sobre la barra de cada héroe para que ejecute su acción de ataque, sino que también podemos usar objetos (deslizando hacia la izquierda) o magia y límites (en sentido opuesto), pero eso no evita que no goce de la misma profundidad que los capítulos principales de Square Enix.

Sin ir más lejos, me decepcionó bastante el primero de los jefes temporales de Fullmetal Alchemist, contra el homúnculo original. Por medio de distintos niveles de dureza, el enemigo siempre era el mismo, pero la dificultad iba en aumento. Era un duelo directo sin ningún otro atractivo más allá de la referencia al manganime. Y lo mismo se puede decir de los invitados a desbloquear, que no aprovechaban el potencial de la serie. Esperaba más en este sentido y no simplemente fanservice.

No me quedaron ganas de seguir cuando terminó el evento, el pasado 8 de abril. Dos semanas de pequeños incentivos para los seguidores de Edward y Alphonse Elric, y poco más, disipando las dudas que me planteaba este juego para móviles y tabletas, a modo de spin-off de Final Fantasy, de los creadores de Brave Frontier. Al menos la BSO sí me dejó con muy buen sabor de boca, en la línea de la saga.

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