En la industria del manga nos encontramos con genios que han cambiado por completo el mundo con sus obras. Akira Toriyama, Eiichiro Oda o Junji Ito son algunos de los casos más conocidos, pero ninguno de ellos llegará a la importancia de Osamu Tezuka.
Catalogado por todos como "el padre del manga moderno", Tezuka marcó un antes y un después en la industria por su forma de contar la historia, y su impacto en los años 50 y 60 fue tan grande que incluso el mismísimo Stanley Kubrick lo quiso para 2001: Una Odisea en el Espacio.
Fue durante el 9 de enero de 1965 cuando Tezuka recibió una carta del director neoyorquino donde le explicaba que lo quería para su próxima película de ciencia ficción, ya que durante muchos años había flipado con AstroBoy y quería tener a la persona que había detrás de una de sus series favoritas para esa cinta.
Sin embargo, parece que Tezuka no se sentía demasiado preparado para abandonar Japón en esos años para vivir durante varios meses en occidente, por lo que decidió rechazar la oferta, dejándonos así con el sueño de haber visto dos genios de dos industrias distintas trabajando juntos.
Aún así, Kubrick no falló con su nueva elección, ya que John Hoesli hizo un trabajo espectacular llevando su estilo más allá de las estrellas. Igualmente, habría sido muy interesante qué enfoque habría tenido la película si el mangaka japonés hubiese aceptado la oferta.
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