El 31 de octubre es sinónimo de Halloween y, si bien ya dan bastante miedo las personas que nos dirigen alrededor del mundo, siempre mola ver alguna película de terror durante esta noche. El Exorcista, Expediente Warren o It son algunos clásicos que mucha gente ve durante este día, pero esta vez te hablaré de una película no tan conocida, pero que te atormentará lo suficiente como para ser idónea en un día como este.
Hablo de Maleficio, también conocida como Incantation. Es una película de terror de bajo presupuesto (costó alrededor de un millón de dólares), rodada en formato de metraje encontrado, es decir, found footage. La historia gira en torno a una joven madre taiwanesa que intenta salvar a su hija de una maldición que ella misma recibió tras visitar un extraño templo durante su juventud.
La cinta se rodó enteramente como si fuera una grabación, y su protagonista, desde el inicio, convierte al espectador en un integrante más de la película a través de una especie de rezo o ritual en el que debes hacer un gesto con las manos y pronunciar una serie de sílabas bastante extrañas.
La historia gira en torno a Li Ronan, una joven madre que quiere grabar y demostrar que una maldición, desencadenada varios años atrás, impide que cualquier persona pueda vivir con ella, ya que las consecuencias que puede sufrir quien lo haga pueden llegar a ser terribles.
Aquí es donde aparece su hija, Dodo, con quien intenta crear de nuevo un vínculo tras varios años separadas, ya que Ronan no quería que su hija sufriera el castigo de esta maldición. Es por ello que, en cuanto su hija llega a casa, la propia Ronan pide al espectador, a través de una de estas cintas, que realice un rezo que le ayudará a espantar la maldición de su retoño.
Reza, espectador
A partir de aquí, la película empieza a moverse por dos líneas temporales distintas. Por un lado, tenemos el presente, donde Ronan y Dodo pasan los días juntas y vemos cómo empiezan a ocurrir cosas bastante extrañas. Por otro, tenemos el pasado, donde poco a poco se desgrana el origen de la maldición que sufre la protagonista.
A partir de aquí, Kevin Ko, director de la cinta, comenzará a jugar con la mente del espectador, ya que, si bien, al ser una película de miedo, tenemos ciertos sustos que nos pillan desprevenidos, estos no son para nada habituales, sino más bien muy esporádicos (tal vez uno o dos de ese tipo en las dos horas que dura la película).
Ko sabe utilizar muy bien la cámara analógica que mantiene Ronan durante toda la película y aprovecha cada centímetro de la casa para ofrecernos una experiencia que se acerca más a Paranormal Activity que a Expediente Warren, y en la que poco a poco descubrimos un terror sobrenatural bastante bien ejecutado.
La película, disponible en Netflix, fue un éxito rotundo en Taiwán: llegó a recaudar hasta 15 millones de dólares y se convirtió en la película de terror más exitosa de la historia del país. Así que, si no sabes qué ver esta noche, apaga las luces, abre Netflix y disfruta de esta experiencia religiosa.
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