Mi teoría favorita de internet es esta que une a mi película de terror preferida con el origen de Warhammer 40K

Mi teoría favorita de internet es esta que une a mi película de terror preferida con el origen de Warhammer 40K

La película de Paul W. S. Anderson bien podría ser la precuela no oficial de los Marines Espaciales

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Horizonte Final

Si al acto de visualizar rostros o formas concretas en nubes y objetos le llamamos pareidolia, y a entrelazar sensaciones como tocar una flor y que resulte áspera le llamamos sinestesia, a unir conceptos tan alejados como la película de miedo Horizonte Final y el origen de Warhammer 40K yo le llamo cariñosamente: fumada máxima.

Sin embargo las teorías en el mundo del cine que van más allá de las intenciones iniciales de sus autores campan a sus anchas a lo largo de todo internet y, a poco que entres en ellas con la mente abierta, es fácil verse absorbido por la lógica que parecen esconder. De todas ellas, esta es sin duda alguna mi favorita.

La historia detrás de Horizonte Final

La película de Paul W. S. Anderson nos hace saltar hasta el año 2047, cuando a una nave de rescate se le encomienda la tarea de rescatar a otra nave experimental que, tras estar perdida durante siete años, de repente acaba de aparecer en la órbita de Neptuno.

La nave desaparecida, que da nombre al título como Event Horizon, porta una tecnología experimental capaz de crear agujeros de gusano y tenía como reto viajar hasta la estrella Proxima Centauri. A pesar de ello, los únicos datos que reciben de la Horizonte Final al volver es una señal de auxilio.

Como en la clásica cinta de mansión encantada, al llegar hasta ella los tripulantes de la nave de rescate empiezan a cruzarse con sucesos extraños, convirtiendo a la Horizonte Final en una suerte de mezcla entre Alien y El Resplandor que no tardó en hacer de ella una película de culto pese a su tropiezo inicial en taquilla.

Sin entrar demasiado en spoilers por si os animáis a verla, la idea que toma es que, tras accionarse el agujero de gusano para saltar de un punto a otro, lo que hace la nave es atravesar otro plano de la existencia que podría considerarse el mismísimo infierno para llegar hasta su objetivo, volviendo loca a su tripulación y trayendo de vuelta consigo parte de esa maldad primigenia.

Su conexión infernal con Warhammer 40K

Hasta aquí todo bien. No hay Marines Espaciales ni alienígenas antropomórficos, pero eso no ha evitado que se establezca una relación en absoluto descabellada con el lore de Warhammer 40K. La clave, como los fans de las figuras y la franquicia ya habrán adivinado, está precisamente en ese infernal agujero de gusano.

Tal y como ocurre en Horizonte Final, cuando los Marines Espaciales deben llegar de un sitio a otro de la galaxia superando la velocidad de la luz deben hacerlo a través de agujeros de gusano que los llevan hasta la Disformidad, una dimensión alternativa creada a base de energía que sigue sus propias leyes físicas y que se considera el reflejo oscuro de nuestro plano material. O lo que es lo mismo, el infierno.

Con el paso del tiempo las naves del Imperio han conseguido vencer a esa locura protegiéndose con aún más tecnología, pero nunca están completamente a salvo de convertirse en víctimas de las diabólicas criaturas que campan a sus anchas por la Disformidad.

Horizonte 2 Final

Entre la relación de Paul W. S. Anderson con el mundo del videojuego (se encargó de la adaptación de Mortal Kombat) y lo aparentemente evidente de la relación entre la cinta y la famosa franquicia, la teoría navegó por la red sin pruebas fehacientes hasta que en 2017 Philip Eisner, guionista de Horizonte Final, reconoció en Twitter que era un gran fan de Warhammer 40K y que, inconsciente o no, era fácil que parte de esa influencia se hubiese apoderado de la historia.

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