Al pensar en los personajes responsables de algunas de las mayores tragedias de Star Wars, es inevitable que nombres como Darth Vader o el Emperador Palpatine aparezcan rápidamente en nuestra cabeza. No obstante, hay otro personaje que puede presumir de haber provocado una auténtica masacre a una escala difícil de imaginar, como es el caso del general Hux, a quien pudimos ver por primera vez en el Episodio VII: El despertar de la Fuerza.
En este capítulo en cuestión no muestra ningún tipo de reparo al comportarse como un auténtico genocida, ya que dio la orden de utilizar la Base Starkiller para destruir cinco planetas de un solo disparo, lo que provocó la muerte de aproximadamente 155.000 millones de seres vivos a causa de este ataque tan devastador. El problema es que, pese a este acto tan deleznable, Hux terminó convertido en un personaje ridículo en durante las siguientes películas de la trilogía.
En el Episodio VII se presentó como una de las figuras más importantes de la Primera Orden, con un comportamiento autoritario e inspirado en los dirigentes de los regímenes totalitarios. Sin embargo, en Los últimos Jedi su relevancia disminuyó considerablemente y pasó a ser un buen blanco de bromas, sobre todo por su relación con Kylo Ren. Finalmente, en El ascenso de Skywalker se redujo su presencia más todavía.
Lo cierto es que este destino tampoco entusiasmó demasiado a Domhnall Gleeson, el actor encargado de interpretarlo, como bien ha confesado en una entrevista concedida a SlashFilm. En ella ha admitido que le habría gustado que su participación hubiera sido diferente, aunque al menos encontró una pequeña satisfacción en la forma en la que Hux terminó muriendo.
Devastador. Absolutamente devastador. Quería tener más protagonismo y me mataron. Pero no les quedó más remedio. Y la verdad, si vas a morir, que sea Richard E. Grant quien te lance por un pasillo negro es genial. Sí, me alegró que fuera Richard quien lo hiciera, pero me dio pena irme.
El general Hux acabó siendo ejecutado por el general Pryde, interpretado por Richard E. Grant, después de que se descubriera que se había convertido en un espía de la Resistencia y estaba trabajando activamente contra Kylo Ren. Curiosamente, su destino podría haber sido muy diferente si se hubiera mantenido la versión del Episodio IX que tenía en mente Colin Trevorrow antes de que J. J. Abrams asumiera la dirección del largometraje.
En él se suponía que Hux llegaba a convertirse en el Canciller Supremo de la Primera Orden en Coruscant y terminaba quitándose la vida con un sable de luz morado al comprender que la guerra estaba perdida y la victoria de la Resistencia era inminente. Quién sabe si habría funcionado mejor o no, pero no cabe duda de que Hux pasó de ser el responsable de una de las mayores matanzas de toda la saga a ser uno de los personajes más ridiculizados de esta última trilogía.
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