Cada día que pasa la inteligencia artificial está en boca de más personas y en la industria de los videojuegos poco a poco va ganando más presencia, ya sea porque hay compañías que deciden emplearla para desarrollar sus títulos o empresas que sacan partido de sus servicios para llevar a cabo múltiples tareas. Eso nos ha dejado ahora con uno de los casos más polémicos que hemos llegado a ver por parte de un modelo de OpenAI.
Desde hace años, StarCraft se utiliza como campo de pruebas para comprobar hasta dónde pueden llegar los sistemas de inteligencia artificial. Ahora, un proyecto llamado StarSkirmish ha llevado esta idea un paso más allá al enfrentar a bots creados por diferentes modelos de IA, además de otros desarrollados por los propios humanos. Cada modelo cuenta con una hora para crear un bot que pueda encargarse de recolectar recursos, construir unidades y combatir perfectamente con los Protoss.
Como resultado, el viernes se enfrentaron GPT-6 Astra de OpenAI, Claude Opus 5.5 de Anthropic y un bot creado por humanos llamado Pluto. Sin embargo, durante la partida algo salió bastante mal, porque el modelo de OpenAI estaba sufriendo una terrible derrota a manos de sus adversarios, así que tomó una decisión bastante drástica y llamativa: descartó e incorporó a su propio código Stardust, un bot creado en 2020 y considerado como el mejor del mundo de este tipo que haya sido generado por personas.
Se ve que las cosas se pusieron tan feas que hasta la IA no tuvo ningún reparo a la hora de recurrir a las trampas. El creador de StarSkirmish, Kai McPheeters, se percató enseguida de lo que estaba sucediendo y trató de revertir el código de la IA para eliminar el bot que había introducido indebidamente. Lo curioso es que, unas horas después, aseguró que la IA ya era capaz de superar a algunos de los bots de mayor nivel de la competición.
La situación resulta especialmente curiosa teniendo en cuenta que StarCraft lleva muchos años siendo utilizado para este tipo de pruebas para comprobar de qué es capaz la inteligencia artificial. El caso de GPT-6 Astra es más chocante todavía por cómo se le ocurrió que la mejor idea era hacer trampas cuando se vio contra las cuerdas, que es un comportamiento que se ha visto en muchas ocasiones en los propios humanos, lo que sería una forma de dejar claro que está entendiendo cada vez más lo competitivas que pueden llegar a ser algunas personas con los videojuegos.
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