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Koji Kondo, el humilde creador de himnos

Koji Kondo, el humilde creador de himnos
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¿Cuál es el secreto para hacer que una sencilla composición pueda convertirse en un memorable himno que sea recordado durante generaciones? ¿Qué hay detrás de unas pocas notas para hacer que, al escucharlas, nos envuelvan como un torbellino en la sensación de ser niños otra vez mientras experimentamos nuestros primeros pasos en el mundo de los videojuegos? Yo no tengo la respuesta, pero sé de alguien que quizás sí: Koji Kondo.

Si hace no mucho os hablaba de Nobuo Uematsu como ese gran participante que es de la banda sonora de nuestras vidas, no menos alabanzas merece Kondo, quien perfectamente merece estar considerado entre los grandes nombres que forman parte de la leyenda de Nintendo, y por extensión de todo el mundo del videojuego. Quien no se haya sentido conmovido alguna vez por alguna de sus composiciones está, simple y llanamente, muerto por dentro.

Precisamente este año se cumplen tres décadas desde el comienzo de su carrera, durante la cual sus pentagramas han dado vida a casi ochenta títulos dentro de la mítica compañía japonesa, ya sea como autor directo, como asistente para otros compañeros o prestando labores de realización técnica. Un verdadero maestro entre maestros al que hoy queremos rendir el más sentido y agradecido de los homenajes con este artículo.

Melodías que hasta tu abuela sabe tararear

"No tuve que enviar ninguna demo para mi propuesta de trabajo en Nintendo. Creo que es por la simple razón de que, aunque lo hubiera hecho, no había nadie en aquella época en Nintendo que hubiera podido evaluarla."

Kondo comenzó su instrucción en el órgano eléctrico con cinco años y ya había empezado a probar suerte con la composición en su época estudiantil, durante la cual llegó a la Universidad de Arte de Osaka en la que estaba inscrito una oferta de trabajo en Nintendo. Al conseguir el puesto en 1984, se convirtió en el primer músico contratado por la compañía para responsabilizarse de este área, y a la vista está que no se equivocaron en absoluto al apostar por él.

Su puesta de largo llegó con 'Punch-Out!!', donde ya consiguió con su tema principal una primera composición absolutamente memorable y que ha conseguido vencer al paso del tiempo fuertemente anclada en nuestros corazones. Durante ese primer año le fue cogiendo el punto a la programación de sonido en Family BASIC, para el cual hasta escribió un manual de uso, y siguió aportando su talento a otros proyectos como 'Golf' o 'Devil World', empezando además sus colaboraciones junto a otro grande de la casa como Akito Nakatsuka.

Pero su explosión estaba por llegar en 1985, cuando Kondo tomó la responsabilidad en los que estaban llamados a ser los títulos más representativos de la primera consola de la Gran N. 'Super Mario Bros.' primero y 'The Legend of Zelda' un año después se convirtieron en las dos primeras grandes bandas sonoras compuestas por el genio de Nagoya, siendo muchos de los temas que en ellas suenan perfectamente reconocibles incluso por las personas más alejadas del mundo de los videojuegos.

Antes de terminar la década de los 80 y de dar la bienvenida a sistemas más flamantes sobre los que desarrollar su creatividad, nuestro protagonista aún tuvo tiempo de ayudar a hacer más grande el universo de 'Mario Bros.' con su segunda y su segunda entrega, ambas plagadas de grandes momentos para nuestros tímpanos, así como en proyectos menos conocidos para el gran público pero en los que también consiguió brillar, como 'Shin Onigashima'.

Cuando menos es muchísimo más

"Debo admitir que la música se componía de manera que cada segmento se usara repetidamente durante la misma fase de juego. Me temo que los jugadores de hoy en día podrían cansarse fácilmente de escuchar la repetición de piezas de música tan cortas. Por supuesto, en aquellos días era todo lo que podíamos hacer con las limitadas capacidades que había. Hacíamos lo que mejor podíamos."

A la hora de considerar la grandeza de su talento, es necesario poner en contexto a todas estas grandes composiciones: hablamos de una época donde la tecnología no estaba para hacer grandes virguerías, así que el artesanal proceso se convertía en buena medida en una lucha para poder extraer de los rudimentos de la máquina una melodía digna de tocar los sentimientos del hombre. Ahí es nada.

El reto era doblemente difícil porque, ante las limitaciones de almacenamiento de los soportes en aquellos años, era imperativo recurrir a melodías cortas pero que pudieran repetirse durante horas sin que uno deseara poner el televisor en silencio de aburrimiento. La prueba de que lo consiguió la tenéis en vosotros mismos: ¿cuántas veces habréis escuchado en bucle los temas que he ido incluyendo en este artículo y aun así os siguen alegrando el día cada vez que los oís de nuevo? Uno sencillamente no se puede cansar de tanto bueno.

Convertido ya en el compositor de referencia para el sector durante los memorables años 80, el salto generacional que supuso Super Nintendo en la década siguiente solo sirvió para que su destreza y dominio de la tarea musical siguiera creciendo. El Cerebro de la Bestia llegaba en 1990 con ocho canales de audio que eran capaces de ofrecer una calidad impensable en su predecesora, abriendo con ello nuevas fronteras para la tarea compositiva.

Una vez más, se sacó de la manga dos verdaderas genialidades con las bandas sonoras de 'Super Mario World' y 'The Legend of Zelda: A Link to the Past', cargadas ambas de nuevas melodías que se convertirían en referentes para sus seguidores. A pesar del salto de calidad técnico, Kondo seguía viéndose obligado a orientar sus composiciones de forma que éstas se pudieran repetir cuanto fuera posible, aportando ligeras variaciones según lo requiriera la situación en pantalla.

Además de su enorme responsabilidad en dos de los grandes títulos de aquella época dorada, también aportó su pericia y dominio técnico ayudando en la programación sonora de 'Pilotwings' y en los chispeantes efectos de sonido de 'Star Fox'. Su contribución a la etapa de los 16 bit se completó en 1995 con la delicadeza y la simpatía que destila la banda sonora de 'Super Mario World 2: Yoshi's Island'.

Una leyenda que no se cansa de crecer

"Después de todo, el objetivo sigue siendo el mismo: crear la mejor música y la más apropiada para el juego en sí. Hoy en día tenemos un rango mucho más amplio de melodías musicales a elegir, y la propia música se puede reproducir de forma mucho más clara en los videojuegos. Todos sabemos que actualmente hay muchas más posibilidades de poder expresarnos a través de la composición musical."

Una de las grandes virtudes del trabajo de Kondo es que aún hoy, décadas después de sus comienzos, es posible dar nueva vida a sus grandes composiciones de los 8 y los 16 bits en versiones adaptadas a los tiempos que corren. Sin excepción, todas las nuevas entregas de las sagas antes mencionadas en este artículo se han seguido nutriendo de actualizaciones de las canciones que nos enamoraron en nuestra niñez y que no han perdido ni un ápice de su frescura.

Buena muestra de ello fue el desembarco de Nintendo 64, cuyas capacidades de procesamiento del sonido reducían ya al mínimo las limitaciones de los artistas. Fue aquí donde este compositor concibió sus dos últimas bandas sonoras enteramente en solitario, 'Super Mario 64' y la indiscutible joya de su corona que es 'The Legend of Zelda: Ocarina of Time', donde la música se convertía en un protagonista más de la aventura. Realizó también otras aportaciones para esta consola pero ya acompañado, como 'Star Fox 64' junto a Hajime Wakai o 'Majora's Mask' junto a Toru Minegishi.

Aunque desde aquellos tiempos no haya vuelto a tomar la responsabilidad única en la concepción de las bandas sonoras de los grandes títulos de Nintendo, Kondo no ha dejado de trabajar prácticamente ni un momento durante estos años, aportando nuevas composiciones, soporte o supervisión a decenas de juegos. A fin de cuentas, es y será el gran referente de la compañía en este terreno, por lo que no es de extrañar que cualquier proyecto nuevo que salga a la luz pase en cierto modo por sus manos o herede de forma directa algo que él ya hizo años atrás.

A pesar de todo, no es un hombre especialmente dado a aparecer antes los focos o en la prensa, y cuando lo ha hecho se ha mostrado siempre humilde y sencillo, casi como si no le hubiera afectado lo relevante que ha resultado su trabajo para tantas personas y durante tanto tiempo. Tampoco es muy prolífico en lo que a actuaciones en vivo se refiere, aunque ha participado en algunos conciertos celebrados en homenaje a su obra, como en el ciclo en motivo del 25 aniversario de 'The Legend of Zelda'.

Naturalmente, existen multitud de discos recopilatorios sobre el extenso trabajo de su carrera, así como reinterpretaciones de todo tipo en vivo o en estudio que han llevado su obra a terrenos como el jazz (los arreglos hechos con Sadao Watanabe son una delicia) o el metal. Sea en el formato que sea, lo verdaderamente importante es cómo siguen vibrando dentro de nosotros sus notas, tantos años después de que las escucháramos por primera vez. Sin duda alguna, uno de los grandes genios inimitables que marcarán para siempre la historia de los videojuegos.

Las citas del artículo están extraídas de esta entrevista.

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