Cómo Peter Molyneux pasó de vender judías estofadas a crear videojuegos tras engañar a Commodore
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Cómo Peter Molyneux pasó de vender judías estofadas a crear videojuegos tras engañar a Commodore

Aunque a los más jóvenes del lugar puede que os suene de refilón, el de Peter Molyneux fue durante muchos años uno de los nombres más repetidos de la industria. Pero pese a sus grandes éxitos, desde el mítico Black and White hasta Fable, a este genio se le acabó relacionando más con sus mentiras que con los juegos que desarrollaba.

Convertido en la definición perfecta de "venirse arriba", prometió que los accidentes en Theme Park acabarían llevando a las víctimas hasta Theme Hospital, que al dejar caer una bellota en Fable veríamos cómo un roble brotaría de su semilla, o que en su último juego cada gota de agua y grano de arena se simularía de forma realista.

Molyneux, Rey de los Invent

Como podéis imaginar por el titular que encabeza este texto, nada de eso terminó cumpliéndose, y con ello Molyneux acabó convirtiéndose en un genio venido a menos cuyas ideas y promesas dejaron de tener peso en la industria.

Uno podría decir que su única culpa fue estar adelantado a su tiempo, que si sus ideas no llegaron a materializarse no fue por falta de ganas, sino por limitaciones de la tecnología de la época y su incapacidad para alcanzar las altas expectativas que Molyneux ponía en ella.

Pero la verdad es que lo de exagerar e inventar más de la cuenta es algo que le acompañó desde siempre. Incluso antes de hacerse un hueco en el mundo del videojuego. De hecho, entró en él gracias a una.

Aprovechando un error con el nombre de su empresa, consiguió 10 ordenadores de Commodore de forma gratuita con los que pudo desarrollar sus primeros proyectos de éxito. Pero no corramos en exceso. Empecemos por el principio.

De las judías estofadas a los videojuegos

A finales de los 70, un joven Peter Molyneux estaba en el momento  y lugar perfecto para ser uno de los primeros en hacer carrera en el mundo del videojuego. Con los recursos suficientes y los estudios necesarios para adentrarse en el mundo de la programación, los siguientes años los pasó de fracaso en fracaso.

Desarrolló tres proyectos distintos que no llamarían ninguna atención, estrellándose una vez tras otra ante el sueño de ser creador de videojuegos mientras los que estaban a su alrededor empezaban a despuntar en una industria en constante expansión.

Consciente de hasta qué punto se había quedado atrás, Molyneux siguió los consejos de su suegro y acabó saltando a otro mercado completamente distinto, una compañía de distribución de botes de judías estofadas en Oriente Medio. Había nacido Taurus, y con ella el giro que daría un vuelco a su vida.

Judías

No gracias a Molyneux, ojo, o al menos no de forma directa. Lo que daría un vuelco a su vida y le permitiría seguir adelante con su sueño fue algo tan simple como un error en el nombre. Alguien que, sencillamente, confundió el nombre de su empresa con otra.

Un golpe de suerte

La clave estaba en que ese error no fue por parte de una empresa cualquiera. Uno de los comerciales de Commodore, que por entonces buscaba adentrarse en el mercado británico con su ordenador Amiga y pretendía llegar a un acuerdo con los desarrolladores de la zona, confundió el nombre de Torus con el de Taurus.

En vez de llamar a las puertas de una desarrolladora de software acabó contactando con la empresa de Molyneux y, sin ser conscientes del error, les ofrecieron 10 ordenadores Amiga ´de forma gratuita con los que podrían empezar a portear su software al nuevo sistema.

Amiga

Lejos de reconocer el error, Molyneux tendió su mano, cogió los ordenadores y salió de allí con la intención de empezar a programar un software similar al que pedían. Tras desarrollarlo, acudieron a Commodore para presentarlo y aclarar el malentendido.

Necesitados de un proyecto con el que ya contaban, los directivos de Commodore le dieron el visto bueno al software y, con el moderado éxito cosechado, Molyneux aprovechó el dinero para crear Bullfrog Productions.

Dicha empresa lanzaría años después el mítico Populous, cosechando el primer gran éxito del creativo y provocando que EA adquiriese una parte de la empresa. Y así, con la muerte de la moral de un joven soñador, nació uno de los personajes más controvertidos de la industria del videojuego.

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