La culpa de la crisis de Corea del Norte es de los videojuegos, que son el demonio

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Kim Jong-un

Al final parece ser que, efectivamente, los videojuegos tienen la culpa de todo. Sí, amigos, hasta la crisis de Corea del Norte puede tener su origen en los videojuegos. Leemos en El País un artículo titulado El rey de la consola juega a la guerra en el que se relaciona la afición de Kim Jong-un por los videojuegos con la posibilidad de que éste pulse el gran botón rojo que haría saltar el mundo por los aires.

Me gustaría rescatar aquí aquellos fragmentos del artículo en los que se hace referencia a los videojuegos para comentarlos con calma. Con semejante titular parece lógico que todo vaya a girar alrededor de esta idea, pero en la práctica no es más que un nuevo caso de “los videojuegos son el mal y la gente que comete asesinatos en masa, al final, resulta que pasaban demasiadas horas delante de la consola”.

Aficionado a los videojuegos, nadie sabe muy bien hasta donde piensa llevar el joven Kim Jong-un el simulacro de guerra en que se ha embarcado.

Esa es la primera frase del artículo. Y maldita sea, que me cuelguen ahora mismo de un palo bien alto si sé hasta dónde piensa llegar este coreano amante de los videojuegos. ¡No lo sé! Está claro que si no fuera tan aficionado a los videojuegos tendríamos más pistas sobre sus verdaderas intenciones. O no, pero al menos no sería un maldito jugador.

La pasión por la consola y los dibujos animados, en especial el ratón Mickey, es lo que han destacado los compañeros del estudiante norcoreano que se hacía pasar en Suiza por hijo de un diplomático y resultó ser Kim Jong-un.

Este fragmento es maravilloso. Me imagino a Kim Jong-un disfrazado de Minnie Mouse viendo ‘Fantasía’ por enésima vez. O jugando al ‘Epic Mickey’ y pensando que, en función de si la partida le sale mejor o peor, o de si Oswald le toca mucho lo que no suena, ya decidirá si lanza los misiles contra Estados Unidos o se espera un poco más. La relación entre los videojuegos, los personajes de Disney y el inicio de una nueva Guerra Mundial siempre ha estado ahí, eso es innegable. Cuidaos mucho de que ninguno de vuestros amigos pueda destacar vuestra pasión por los videojuegos y los dibujos animados. Es mejor que cambiéis vuestros gustos a tiempo por lo que pudiera pasar.

Pero si ocurre un accidente o la gerontocracia le tiende una trampa, tal vez el Brillante Camarada, como le llama la prensa oficial, comprenda demasiado tarde la diferencia entre la consola y la realidad.

Con esta frase da por concluido el artículo. Un artículo de ocho párrafos en el que los videojuegos solamente aparecen de forma extraña y desafortunada en estas tres ocasiones que he mencionado. Un artículo que os recuerdo lleva por titular El rey de la consola juega a la guerra y que en realidad hace un repaso muy breve por la vida de Kim Jong-un y su llegada al poder —¿por qué es el rey de la consola? No queda claro—, estableciendo de pasada y de forma totalmente gratuita una conexión entre los videojuegos y la posibilidad de que al tipo este se le vaya la cabeza y haga desaparecer el planeta con una gran explosión.

Desde luego los videojuegos tienen la culpa de todo, qué duda cabe.

Más información | El País
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