'Metro: Last Light' para Xbox 360: análisis
Es imposible no considerar de alguna forma a ‘Metro: Last Light’ como una especie de reverso tenebroso de ‘BioShock Infinite’. Ambos juegos comparten muchos elementos que a cierta distancia pasan desapercibidos. Si en la obra de Ken Levine viajamos hasta Columbia, una imponente ciudad flotante repleta de color, el juego de 4A Games nos obliga a introducirnos en el subsuelo más oscuro y mugriento. Y aún así, el metro post-nuclear imaginado por Dmitri Glukhovsky está lleno de vida.
La secuela...

Versión móvil
Versión tablet