
Es cierto que las tarjetas de memoria oficiales de Xbox 360 son tremendamente caras. Y es que pagar alrededor de 20 euros por un dispositivo de almacenamiento con apenas 64 Mb de capacidad suena casi a chiste hoy en día, pero es la única opción “oficial” que existe si queremos llevar nuestras partidas salvadas de un lado a otro, ya que la consola no nos permite guardarlas, por ejemplo, en un pendrive USB.
Así las cosas, es comprensible que los dispositivos fabricados por empresas externas, que alcanzan varios gigabytes de capacidad a un precio mucho menor, sean una opción más que razonable. O lo eran hasta ahora, ya que Microsoft avisa de que los dispositivos no autorizados dejarán de funcionar con la nueva actualización de Xbox 360.






