A pesar de semejante lluvia de violencia, este metroidvania me ha generado la peor de las sensaciones: indiferencia

A pesar de semejante lluvia de violencia, este metroidvania me ha generado la peor de las sensaciones: indiferencia

Afterburner Studios presenta una nueva aventura que no llega a explotar del todo

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Elta: Defy All Gods
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Juan Sanmartín

Editor

Hubo una era, hace no demasiados años, en la que era común toparse con producciones que no pretendían competir contra los AAA de turno, pero que tenían mucho que ofrecer. Spec-Ops: The Line, Singularity y Alpha Protocol son buenos ejemplos de ello durante la generación de PS3 y Xbox 360, por lo que revivir ese espíritu siempre será bienvenido. La editora Focus Entertainment y Afterburner Studios, desarrolladores de Dreamscaper, parece que han apostado por esa línea con Elta: Defy All Gods, pero el tiro ha salido completamente errado.

Ya he podido disfrutar de una demo gratuita de una hora de duración que presenta las principales características de un viaje confuso, en un universo de ciencia ficción muy poco atractivo y con un sistema de combate bastante ramplón. Desconozco cuánto margen existe para la mejora, pero las sensaciones sobre mezclar un God of War con un metroidvania se fueron evaporando poco a poco.

El comienzo de la prueba, todo sea dicho, es bastante prometedor. Elta: Defy All Gods busca impactar desde lo épico, con una presentación por todo lo alto que recuerda a los primeros compases de cualquier barbaridad que haya hecho Kratos. Una suerte de monstruo acuático en el fondo decora una estampa que ha sido creada con técnicas de acuarela y otorga un aspecto visual impropio de un videojuego que se distingue por tantísima violencia, pero es muy interesante. No se sabe quiénes somos, ni por qué estamos repartiendo mandoblazos a diestro y siniestro, pero es la dinámica que propicia el proyecto.

Tras una primera fase tutorial, descubrimos que todo se trataba de la típica situación en la que controlamos a un personaje muchísimo más poderoso que el protagonista. ¿Que de quién se trata? Pues ni más ni menos que del elegido por parte de una raza guerrera que debe encontrar a su dios perdido. La nave espacial en la que nos encontramos termina siendo derribada en un planeta hostil, por lo que tocará volver a casa bajo nuestros propios medios. Así pues, en un inesperado giro de guion, Afterburner Studios nos lanza una combinación entre plataformas, acción y metroidvania.

Uno quisiera descubrir mucho más acerca del entorno que le rodea, de la idiosincrasia del ser que maneja, pero Elta: Defy All Gods lo pone bastante difícil. Las explicaciones son escuetas y, aun cuando se pueden analizar diferentes elementos del mapa con un visor, la ridiculísima fuente del texto termina por amargar la lectura. Es inasumible que, en la era en la que los estudios hacen alarde de la accesibilidad, no sea posible aumentar el tamaño de las letras para poder leer correctamente. Sea como sea, tampoco es que el combate termine por enganchar lo suficiente.

Elta: Defy All Gods

Las luchas del título pasan por ser más efectistas que efectivas, ya que nos enfrentamos a hordas de enemigos que terminan por sentirse como esponjas. Un golpe normal y un golpe fuerte son los dos métodos que tenemos para ejecutar mamporrazos con los puños con un estilo libre, dinámico y que permite explorar técnicas que pueden arrasar. Es posible intercambiar entre ellas para destrozar las defensas enemigas, acumula energía para desatar devastadores ataques mágicos y remata a los supervivientes con estilo gracias a remates inspirados en el anime.

El problema radica en que apenas se nota el verdadero impacto entre una técnica y otra, más allá de las luces y efectos que aparecen en pantalla. El árbol de habilidades al menos nos permite acceder a mayor variedad de combos, pero la mayor amenaza puede llegar a resultar una cámara al hombro que se nota demasiado pegada al cuerpo del protagonista. Teniendo en cuenta que hay que manejarse en espacios bastante abiertos y observar bien el entorno para avanzar, sería de agradecer que el punto de vista fuese más amable con el jugador.

Y como buen metroidvania que se precie, hay templos abandonados y ruinas industriales, todos ellos repletos de caminos ocultos, secretos y coleccionables. Es muy complicado crear la sensación de backtracking en apenas una hora de partida, pero al menos he podido catar la llegada de nuevas habilidades como dobles saltos, dashes aéreos, carreras por la pared o nuestro compañero dragón que permite que nos enganchemos a orbes de energía. Es quizás el apartado más notable que, sumado a unas plataformas bastante competentes, amenizan la partida entre las batallas.

Elta: Defy All Gods

Regresar sobre tus pasos o abrirse paso un poco más allá de lo que dictamina el camino principal resulta en la obtención de mejoras de daño o salud, siempre recurriendo a la interacción con el escenario, ya sea moviendo columnas gigantes de piedra o derribando alguna que otra pared. Eso sí, no recomiendo guardar partida a menos que sea estrictamente necesario, pues el tiempo de espera para efectuarla es bastante prolongado.

De la misma forma, una lucha contra un jefe final era necesario y ojalá hubiese sido mucho más emocionante. Es posible abusar de forma muy sencilla de las propias normas de Elta: Defy All Gods, pues consigues llenar la barra de técnicas hasta conseguir una que aturde al instante al enemigo e impides constantemente que apenas pueda atacarte. Todo ello en una plataforma escueta, sin ningún detalle que la decore y que es testigo de cómo hay que aporrear muchísimo para acabar, una vez más, con una esponja de vida.

Elta: Defy All Gods me ha dejado frío, como un témpano de hielo, y con la certeza de que la nostalgia hacia un tiempo pasado no siempre tiene que terminar en el mejor de los destinos. En lo que he podido catar, hay experiencias muy superiores y es difícil encontrar algún elemento distintivo que le permita destacar. Quizás en la exploración, la trama y la obtención de más sorpresas con el dragón se hallen sus virtudes, pero por ahora no han hecho acto de presencia. Esperemos que sí lo hagan a comienzos de 2027 cuando aterrice en PS5, Xbox Series X/S y PC.

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