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CounterSpy: análisis

CounterSpy: análisis
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‘CounterSpy’ parte de una premisa más que interesante tanto a nivel argumental como jugable, pero a medida que van pasando las horas descubrimos el cartón y nos deja un tanto desilusionados. Vayamos por partes.

De entrada el juego nos traslada a una Guerra Fría alternativa en la que tanto Estados Unidos como la Unión Soviética han decidido lanzar misiles nucleares para destruir la Luna. Nunca se menciona el nombre de dichos países, sino que los conoceremos como la superpotencia imperialista y la superpotencia socialista. Nosotros estaremos justo en medio, por qué no, y deberemos infiltrarnos en las bases de ambos bandos para desmontar sus estúpidos planes. ¿Quién en su maldito sano juicio querría destruir la Luna?

CounterSpy y el cachondeo

Controlaremos a un agente de C.O.U.N.T.E.R., una agencia de espías bastante peculiar que no se corta en enviarnos mensajes de este tipo al preguntar por la ayuda que recibiremos durante nuestras misiones:

Enviaremos mensajes de ánimo y meditaremos sobre su supervivencia. Aparte de eso, estará solo.

Y así todo. Creo que he jugado a pocos shooters tan cachondos como ‘CounterSpy’. Lo curioso es que funciona. Los chistes están muy bien metidos, siempre entre misión y misión, y le dan ese punto divertido sin el que el resto del juego se resentiría en exceso. Porque como decía al principio, llega un momento en el que avanzar se torna repetitivo.

El hecho de tener que robar los planos de ambas facciones ya es hilarante de por sí y le ayuda al juego a no tener que posicionarse. Aquí no hay malos ni buenos: son todos idiotas —¿la Luna? ¿En serio?—. Y a los idiotas hay que pararles los pies antes de que sea demasiado tarde.

CounterSpy

Estética retro en 2D con tiroteos en 3D

Siendo un shooter como es, lo cierto es que cuenta con un diseño de arte totalmente fuera de lo común. Para seguir con el cachondeo que lleva encima, ‘CounterSpy’ exhibe una paleta de colores de lo más chillona y unos personajes estilizados y caricaturizados. Con todo y con eso, sus desarrolladores han logrado darle ese punto retro que nos traslada hasta la década de los 50 y 60 gracias a un puñado de imaginería extraída directamente de los planfletos de la época.

La acción plataformera transcurre en 2D, con varias rutas a seguir, escaleras por aquí, conductos de ventilación por allá y demás, pero a la hora de liarnos a tiros el juego nos ofrece la posibilidad de cubrirnos y ahí es cuando salta a un plano tridimensional. Los controles se tornan un tanto incómodos cuando hay muchos enemigos a batir, pero en líneas generales funciona y es divertido.

También podemos optar por el sigilo gracias a los ataques cuerpo a cuerpo por la espalda y a las armas con silenciador. Son menos potentes pero evitarán que seamos detectados. Y eso está bien, porque siempre hay un listo suelto que decide dar la alarma por radio, con lo cual el nivel Defcon aumenta y nuestras posibilidades de éxito disminuyen.

La peor parte se la lleva el diseño de niveles. O más que el diseño en sí, la forma en la que el juego los lanza. Cada misión se genera de forma aleatoria, lo cual en principio debería asegurarnos una buena variedad de bases distintas en las que infiltrarnos, pero en una de mis partidas vi cómo en dos misiones seguidas con objetivos distintos el diseño del nivel se repitió. Y la sensación de tener que volver a superar un nivel con la misma estructura que el de unos minutos antes, cuando en realidad es una misión distinta, desanima a cualquiera.

CounterSpy

Cúbrete y dispara

Que no quede nadie en pie.

¿Armamento variado y loco? ¿Mejoras? Sí, hay de todo

Además de robar planos y conseguir todo tipo de información valiosa con el objetivo de frustrar los planes de las malditas superpotencias —Joder, ¿ROMPER LA LUNA?—, a medida que vayamos avanzando por cada nivel iremos recogiendo dinero y documentos que contienen diseños de armas. Gracias a ellos tendremos acceso a nuevo armamento antes de cada misión. Y hay cosas chulas como una pistolica que lanza unos dardos capaces de poner a los enemigos en contra de sus propios camaradas, MWAHAHAHAHAHA.

Hay otro punto interesante y es el de la posibilidad de equipar hasta tres mejoras por misión. Valen pasta, con lo cual es recomendable recorrer los niveles de cabo a rabo para ir acumulando miles de dólares que gastar tanto en ellas como en armas y munición. Las mejoras pueden darnos un plus de resistencia, bajar el nivel Defcon alcanzado en una superpotencia —debido básicamente a nuestra incompetencia a la hora de pasar desapercibidos— o hacer que seamos tan silenciosos como un gato con calcetines de lana, por ejemplo, y hay que seleccionar las tres que más os interesen antes de cada misión porque se resetean cada vez.

Conclusiones

‘CounterSpy’ es un juego divertido al principio y no tanto a medida que avanzamos, principalmente por la repetición de esquemas y mecánicas. También podría decir que ‘CounterSpy’ se disfruta más si lo jugamos en sesiones de juego muy —muy— cortas. En todo caso es un título que, en función de vuestra pericia, podéis llegar a completar en tres o cuatro horas.

Bien por su sentido del humor y propuesta estética, pero algo justo en cuanto a variedad de situaciones que al final derivan en la repetición.

6,0

CounterSpy

CounterSpy

Plataformas PS4 (versión analizada), PS3, PS Vita
Multijugador No
Desarrollador Dynamighty
Compañía Sony
Lanzamiento 20 de agosto de 2014
Precio 12,99 euros (cross buy)

Lo mejor

  • Su sentido del humor
  • Su dirección de arte
  • Que las superpotencias quieran romper la Luna

Lo peor

  • La repetición de niveles
  • Poca variedad de situaciones
  • ¡Que las superpotencias quieran romper la Luna!

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