Análisis de Immortality. Sam Barlow inquieta con despiadada maestría, pero tropieza en lo más obvio

Análisis de Immortality. Sam Barlow inquieta con despiadada maestría, pero tropieza en lo más obvio

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Immortality

Hablar de Immortality es hacerlo sobre un obra peculiar como pocas. No podía ser de otra forma si tenemos en cuenta que el maestro Sam Barlow se encuentra dirigiendo con la batuta toda la orquesta. El creador de Her Story regresa con el que quizás sea el juego de su creación que más huella vaya a dejar.

No estamos ante un título interactivo al estilo de Telltale Games o Quantic Dream. No estamos ante una película que nos sentamos a ver sin más. Lo que le ha pasado a Marissa Marcel es especialmente llamativo, inquietante y es realmente difícil de definir sin probarlo. Vamos a intentar darle sentido a este rompecabezas.

¿Qué demonios está pasando?

La musa de tantos directores, fotógrafos, artistas y el núcleo central sobre el que orbita Immortality. Marissa Marcel, interpretada por Manon Gage, es una joven actriz que participó en tres películas a lo largo de su vida, aunque ninguna de ellas llegaron a estrenarse.

Una auténtica rareza que provoca que sus fans comiencen a investigar sobre su pasado, descubran las cintas perdidas entre el polvo y busquen pistas entre horas de metraje. Un enorme puzle en el que cada nueva pieza nos lleva a otro punto de la trama, cual laberinto infinito.

Bajo esta premisa tenemos Ambrosio, film grabado en 1969, Minsky un año más tarde, y cierra el rodaje Dos de todo en el año 1999. Tres etapas diferentes, personajes que van y vienen mientras intentamos resolver multitud de dudas.

Immortality

La mecánica fundamental que presenta el título es la de ver las grabaciones que se realizaron para cada película, ya sean del propio metraje o detrás de las cámaras. Por tanto, tenemos dos tramas a seguir que se entremezclan: la de la propia película y lo que se vivía en los ensayos y fiestas del equipo.

Podemos pausar en cualquier momento e incluso avanzar o retroceder frame a frame (o a mayor velocidad si lo deseamos) para percibir todos los detalles. La forma de desbloquear más escenas consiste en resaltar objetos, rostros o cualquier elemento que nos llame la atención. De esta manera, seremos transportados a una escena completamente distinta que guardará una pequeña relación con lo que hayamos resaltado.

Pivotando entre épocas y personas comenzaremos a ampliar los recortes de película, en una amalgama sin fin que en ocasiones cuesta ordenar. Para ello, Immortality introduce una serie de filtros con los que automáticamente clasifica los metrajes por orden cronológico real o de las cintas. A su vez, podemos marcar algunas como favoritas y resaltarlas frente a las otras.

Con todo, no podemos hacer nada más ni nada más que eso. Lejos de los conocidos títulos narrativos que inundan la industria, aquí no tendremos que tomar decisiones. Nuestra tarea consiste en observar, estar atentos y ser capaces de resolver el misterio detrás de lo que le sucedió a Marissa.

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Eso sí, hay una pequeña sorpresa escondida sibilinamente entre los controles. En ningún momento el juego avisa sobre ello, es absolutamente perturbador y comenzarás a darte cuenta de que las escenas tienen muchas formas de verse. Es mejor no desvelar nada, ya que la sensación de descubrirlo por uno mismo es genial.

Puesta en escena soberbia

Un sobresaliente como la copa de un pino y quizás el mayor valor que presenta Immortality. El casting realizado por Sam Barlow es absolutamente magistral, con unos actores y actrices que no cumplen con el papel que se les ha asignado, sino que lo bordan con creces. A ello hay que sumarle la dificultad de tener que interpretar a su vez a actores ficticios.

Hans Christopher, Ty Molbak, Miles Szanto... muchos de ellos son realmente carismáticos, llenan la pantalla con sus movimientos, frases y ayudan a que te dejes llevar hacia lo más profundo del juego. Consiguen desempeñarse perfectamente en toda clase de situaciones, pues las películas que interpretan tocan diferentes temáticas.

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No se queda para nada atrás la escenografía. Cada set, cada escenario recrea a la perfección el ambiente de la época. La nitidez que va adquiriendo la imagen con el paso de los años es patente, junto con el vestuario, peinados y tecnología utilizada. Una inmersión fidedigna y a la que no se le puede poner absolutamente ningún pero.

Con estos condicionantes encima de la mesa, la trama nos comienza a susurrar poco a poco la auténtica verdad. No nos lleva de la mano ni nunca apunta directamente en la dirección acertada, sino que debemos ser nosotros los que consigamos sacar en claro la realidad que hay detrás de todo.

Y lo cierto es que puede ser realmente complicado. A fuerza de ser sincero, lo cierto es que los créditos han saltado enfrente de mí antes de que tuviese el puzle completamente resuelto. Sí, había piezas bien dispuestas y mi mente había dibujado un esbozo de lo que, presumiblemente, estaba sucediendo.

Sin embargo, he tenido que buscar respuestas fuera del juego, pues no las he hallado en una primera partida llegando hasta el final. En Immortality nos topamos con alrededor de 150 escenas distintas y tras haber desbloqueado cerca de 130 todavía quedaban incógnitas en el aire.

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Tenebroso y arbitrario

Y a pesar de todo, Immortality pone los vellos de punta. Tener la piel de gallina es muy habitual, pues compruebas que están sucediendo cosas que no están mal, pero que no encajan del todo. Hay algo forzando todo, hay miradas, actitudes que sugieren mucho entre líneas.

Sexual, provocativo, violento... no tiene ningún problema Sam Barlow en tocar todas las teclas de las sensaciones humanas. Además lo hace sin ningún tipo de tapujo, sin esconderse, ya que veremos desnudos parciales o sexo ante nosotros. Unos ingredientes que sazonan todavía más el turbio pastel que se está cocinando

Hay planos a los que cuesta sostenerle la vista, aunque la música no ayuda en ello. En demasiadas ocasiones comienza a sonar de forma estridente, sin que estemos haciendo nada, anticipando que algo importante va a suceder para que no ocurra nada realmente.

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A su vez, la forma de progresar puede ser muy confusa. Los motivos son evidentes: saltamos de escenas en escenas que no parecen tener relación y hay que estar muy atentos qué escenas hemos visto y cuáles no. Con semejante cantidad de metraje entre manos, es sorprendente que el equipo de Sam Barlow no haya incluido una función que marque las que ya han pasado ante nuestros ojos.

Un batiburrillo que puede ser un pequeño caos, por lo que lo mejor es organizarse para ver las secuencias en un orden específico para no liarnos.

La opinión de VidaExtra

Immortality es un hallazgo entre el resto de videojuegos. Absolutamente tapado y con la esperanza de que la genialidad de Sam Barlow le hiciese brillar, vale totalmente la pena sumergirse en esta experiencia. No todo el público la disfrutará por los temas que toca o lo críptica que puede llegar a ser, pero es un ejercicio de narrativa único.

Cada escena invita a ver más, a descubrir, a ahondar en el pasado de Marissa y a averiguar qué fue de esa sonrisa juguetona que se dibujaba en su cara. Lo cierto es que el juego roza por poco la categoría de videojuego, ya que nuestra interacción es realmente escasa. No cambiaremos el curso de la historia, solo quitaremos el polvo de encima de un cuadro para ver la pintura al completo.

Ya sea por su historia, brutales actuaciones, magnífica puesta en escena o particular propuesta, está claro que Immortality permanecerá en tu cabeza durante días, dejando una huella imborrable.

Immortality

Immortality

Plataformas Xbox Series X/S (versión analizada) y PC
Multijugador No
Desarrollador Sam Barlow, Half Mermaid
Compañía Half Mermaid
Lanzamiento 30 de agosto de 2022

Lo mejor

  • Las actuaciones son soberbias y el trabajo detrás de cámaras sobresaliente
  • La historia va tirando de ti para que te sumerjas más en ella

Lo peor

  • No poder marcas las escenas que ya has visto
  • A veces se pasa de críptico

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