Reigns: Game of Thrones, la esencia de Juego de Tronos a través de la experiencia rolera más minimalista
Análisis

Reigns: Game of Thrones, la esencia de Juego de Tronos a través de la experiencia rolera más minimalista

Jugar a Reigns: Game of Thrones se resume en tener que elegir entre dos opciones, sabiendo que una de ellas es mala y la otra es todavía peor. Eso sí, lo único más difícil que gobernar los Siete Reinos sin perder la cabeza -en el sentido más literal- es conseguir no iniciar una nueva partida justo al terminar la anterior. Independientemente de que hayas sido traicionado, asesinado o calcinado en vida con fuego valyrio.

Porque las partidas de Reigns: Game of Thrones son rapidísimas y la manera de jugar todavía más sencilla. Es más, su minimalismo como videojuego es uno de sus máximos aciertos. Y pese a que nunca sabes cuándo o de qué manera vas a acabar perdiendo la partida, de algún modo tienes interiorizado que será algo retorcidamente cruel. Tanto si intentas ser justo y generoso, como si prefieres actuar sin escrúpulos.

De hecho, el verdadero gran hito del videojuego de Nerial es cómo hace que la acertadísima jugabilidad inspirada en los juegos de cartas de Reigns encaje tan bien a la hora de adaptar la esencia de las novelas de George R. R. Martin y el tono de la serie de HBO. Y, en el proceso, le da al fan de Canción de Hielo y Fuego la respuesta a la gran pregunta: si nosotros ocupásemos el trono de hierro, ¿qué probabilidades tendríamos de sobrevivir?

Y es que se puede decir que, a la hora de jugar a Reigns: Game of Thrones,  un nuevo día que seguimos con vida y en el poder en nuestra partida ya supone una pequeña victoria. No solo porque la esperanza de vida de quienes gobiernan lo Siete Reinos es ridículamente corta, que también, sino porque en Poniente nunca llueve a gusto de todos. Y mientras que algunos miembros de nuestra corte acatarán nuestras ideas e iniciativas, otros decidirán aderezar nuestro vino con lágrimas de Lys.

Reigns: Game of Thrones nos hace vivir la intensidad de una temporada televisiva de Juego de Tronos en solo diez minutos. O menos.

En Reigns: Game of Thrones , posicionarnos en favor de una de las grandes casas de Poniente, hacer caso a nuestros consejero de confianza e incluso tomar decisiones justas y razonables nos pueden costar la vida. Por suerte, y pese a que los complots y la alianzas a nuestras espaldas son inevitables, siempre podremos ganar un poquito más de tiempo ordenando una ejecución o improvisando un largo viaje del que, muy probablemente, no volvamos. Incluso cabe la posibilidad de que nuestra partida acabe en mitad del trayecto.

Y, en el proceso, Reigns: Game of Thrones nos hace vivir en primera persona la intensidad de toda una temporada televisiva de Juego de Tronos en apenas diez minutos a base de cartas barajadas y jugadas muy rápidas. Menos de cinco minutos, si tomando las decisiones menos afortunadas o le damos un gran disgusto a la persona indicada.

Cuando juegas al Juego de Tronos, o ganas o mueres

Da igual cómo llegaste al Trono de Hierro o si realmente tienes algo remotamente parecido a unos principios e ideales: como recién nombrado rey o reina de los Siete Reinos de Poniente se te acumulan los problemas. Y ninguno puede esperar.

Ni siquiera nos ha dado tiempo a acomodar nuestras posaderas reales en el noble y espinado asiento desde el que decidiremos el destino del mundo cuando nos vemos sobrepasados por peticiones y complicaciones. Los Dothraki están muy revoltosos últimamente, los acólitos de la Fe de los Siete parece que traman algo y nuestras cuentas con el Banco de Hierro de Braavos no salen.

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Mientras tanto, los cortesanos de Desembarco del rey no paran de discutir entre ellos y, por si fuera poco, una amenaza comienza a expandirse desde más allá del Muro del norte. Necesitamos el apoyo de los salvajes y los pueblos norteños, pero ambos se llevan fatal y además son tercos como mulas.

La buena noticia es que en Reigns: Game of Thrones todos los trámites diplomáticos quedan reducidos a dos opciones muy simples, y solo tendremos que deslizar a la que más nos convenza en ese momento. Leer el problema más urgente o la última petición planteada y decidir entre una de las dos alternativas. Tan sencillo como suena.

Podemos aceptar o declinar la ayuda de nuestros consejeros y las grandes personalidades de Poniente, a sabiendas de que por cada alianza y favor también generaremos una enemistad. Pero lo más interesante de todo es que, como en las novelas o la serie de televisión, si únicamente actuamos con sabiduría, justicia o buena voluntad lo único que conseguiremos es que nuestra cabeza ruede.

Eso sí, no decidiremos totalmente a ciegas: en la parte superior de la pantalla veremos varios indicadores que nos revelarán el estado de nuestra economía, nuestra capacidad bélica o el grado de lealtad que inspiramos en el pueblo. Concentrarnos en un solo aspecto es un error, pero descuidarlos todos tendrá consecuencias fatales.

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Con lo anterior por delante, cada día, gestión o trámite hará que avance la partida, se barajen nuevas cartas con nuevas situaciones y se acumulen las consecuencias de las decisiones tomadas.

Poco a poco, el muy delicado equilibrio social, político y  económico que heredamos junto con la propia corona se irá desmoronando, y lo único que podremos hacer es salir al paso. Sin embargo, más pronto que tarde nos veremos ante una encerrona, una inesperada traición o una bien merecida venganza.

Lejos de ser rutinario o excesivamente simplón, es sistema de cartas de Reigns: Game of Thrones es un acierto total. Es más, conforme vayamos logrando hitos en la partida iremos desbloqueando nuevas subtramas, escenarios, personajes y hasta distintos protagonistas, con sus correspondientes puntos de vista, prejuicios y contextos.

Si únicamente actuamos con sabiduría, justicia o buena voluntad, lo único que conseguiremos es que nuestra cabeza ruede

Y no solo eso, además de llevar a cabo nuestras gestiones, encontraremos desafíos secundarios en el margen inferior derecho que expanden más y mejor la propia experiencia y nos invitan a ser más atrevidos y experimentales con nuestras decisiones. Porque Reigns: Game of Thrones es muy minimalista, pero también desafiante y está colmado de posibilidades.

En este sentido, podemos intentar  atajar un problema por la vía diplomática o cortarlo de raíz. Quizás así inspiremos más respeto entre nuestros aliados y enemigos, o puede que adelantemos lo inevitable. Pero, como ya comentamos, llegado cierto punto de la partida deberemos elegir entre una mala opción y otra todavía peor. Y, en ocasiones, solo eligiendo la peor decisión tendremos una mínima posibilidad de vivir lo suficiente como para ver un nuevo amanecer.

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De hecho, más allá de lo adictivo que es, con partidas de cinco o diez minutos muy intensas, tendremos toda clase de desbloqueables.

  • De partida, podremos gobernar con las grandes personalidades de Poniente, como Cersei Lannister, Jon Nieve, Daenerys Targaryen, Tyrion Lannister o Sansa Stark, entre otros. Y lógicamente, cada personaje tiene su propio contexto y despiertan diferentes afinidades y prejuicios.
  • Además, cumpliendo objetivos desbloquearemos nuevos sets de cartas y situaciones que amplían considerablemente la experiencia de juego.
  • Y no solo eso: tendremos la posibilidad de ganar habilidades especiales. Por ejemplo,  podremos averiguar si nuestro consejero o invitado es digno de confianza mirándole a los ojos
  • Por último, pero no menos importante, poco a poco iremos desbloqueando una galería de personajes, nuevos desafíos e incluso momentos de muerte. Y ojo, que en Reigns: Game of Thrones hay casi 30 destinos. Es decir, diferentes maneras de ser asesinado o perder la partida.

De este modo, el gran hito de Reigns: Game of Thrones no es su experiencia rolera exquisitamente minimalista, sino cómo logra que el fan de la serie de HBO y las novelas se sumerja con notable éxito en el universo de George R. R. Martin, asuma el rol de los archiconocidos protagonistas de Juego de tronos y, desde el Trono de Hierro, haga lo que le de la gana hasta que -de manera casi irremediable- le llegue su hora.

Más que una soberbia adaptación: es uno de los videojuegos de cartas más sencillos y adictivos

La exquisita simplicidad jugable de Reigns: Game of Thrones no está reñida con una profunda devoción por los personajes y temas centrales de la obra imaginada por George R. R. Martin. De hecho, es algo que juega muy a su favor, promoviendo que las partidas sean relativamente cortas y especialmente intensas. Haciendo que cada punto de partida sea diferente y reteniendo a lo largo del juego la sensación de conspiración, los giros imprevistos y un sutil toque de fantasía oscura.

Y, en el proceso, el juego nos expone a decisiones incómodas de un modo tan entretenido como fascinante. Logrando, en última instancia, que el jugador encadene constantemente una partida con la siguiente. Alentándole constantemente a experimentar a través de decisiones rápidas e impulsivas. A experimentar con los personajes principales de Juego de Tronos en situaciones imposibles.

De hecho, Reigns: Game of Thrones  triunfa en su manera de colmar las expectativas de los fans de Juego de Tronos. Tanto los que sencillamente no quedaron contentos con la resolución de la serie de televisión como aquellos que se han releido más veces de las necesarias los libros de la Canción de Hielo y Fuego y las novelas ambientadas en su mundo mientras esperan con extra de paciencia la llegada de Vientos de Invierno.

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¿Y qué pasa con los que no han visto, cómo mínimo, la serie de televisión? Bueno, quizás ese sea el talón de Aquiles de Reigns: Game of Thrones. Lo cierto es que veremos desfilar nombres de pueblos, civilizaciones, culturas y personajes que evocan de manera directa el universo de ficción de Juego de Tronos y la obra de George R. R. Martin. Y pese a que el juego es disfrutable para todos los públicos, la realidad es que el máximo de sus atractivos, como experiencia, queda absolutamente diluido.

Pese a su minimalismo, Reigns: Game of Thrones es un juego absolutamente imprescindible para los fans de Juego de Tronos. En muchos aspectos, uno de los videojuegos de rol más sencillos jamás publicados gracias a su modo de ensamblar lo mejor de los juegos de cartas coleccionables y las retorcidas tramas de George R. R. Martin en una historia que nosotros daremos forma y que, poco a poco, se volverá cada vez más en nuestra contra. Pero, claro, como dijo Cersei Lannister, cuando juegas al Juego de Tronos, o ganas o mueres

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