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Susurros de los Dioses Antiguos confirma lo que ya sabíamos: Hearthstone es increíble
Análisis

Susurros de los Dioses Antiguos confirma lo que ya sabíamos: Hearthstone es increíble

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Es un gran momento para ser fan de ‘Hearthstone’. No para empezar con él, no quiero imaginarme el caos que puede tener en la cabeza el novato que se mete de lleno en un juego con varias expansiones a sus espaldas y una comunidad que, en su mayoría, sabe muy bien lo que hace.

Lo siento pero es la verdad, y si os sirve de consuelo es más o menos lo que tendría yo en la cabeza si ahora me diese por empezar a jugar a ‘World of Warcraft’ con la intención de saber más de todos esos nombres de esbirros que juego a diario en forma de carta. ¿Ilusión? mucha. ¿Ganas? ni de coña.

Susurros de los Dioses Antiguos

Pero a lo que íbamos, Susurros de los Dioses Antiguos supone uno de esos grandes cambios en un juego del que creías conocerlo casi todo. Te obliga a, de alguna forma, volver a empezar sobre lo ya aprendido, y mentiría si no afirmase rotundamente que es una sensación fantástica.

Imagina ver tu película favorita por primera vez, haciéndolo desde una óptica que te ofrece sorpresas de un argumento que ya conoces a la perfección. Creo que no me equivoco al decir que no es nada fácil conseguir algo así, primero por el riesgo que supone intentarlo al cambiar las bases de algo que ya estaba aprobado por el público, segundo porque el riesgo de modificar hasta la mínima expresión de un juego como ‘Hearthstone’ es enorme.

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No creo que haga falta venir a contar aquí lo que hay detrás del juego de cartas de Blizzard, tienes energía para gastar en hechizos y cartas de personajes con su propio ataque, vida y habilidades, y tu objetivo es hacer uso de todo eso de la forma adecuada para ir restando puntos de vida a tu rival.

¿Cómo puede algo tan aparentemente simple cambiar de la noche a la mañana y que toda una comunidad se rinda a los pies de la mente que lo haya gestionado todo? Con nuevas cartas que realmente marquen la diferencia, que obliguen a jugar de otra forma para intentar sacarles partido.

El metajuego de C'Thun

La expansión de Susurros de los Dioses Antiguos viene con una carta clave, una que no necesitas conseguir en sobres o ganarla a base de eliminar otras cartas para tener el recurso necesario para crearla de cero, simplemente te la regalan al entrar tras la actualización.

C’Thun es un esbirro legendario que cuesta 10 cristales de maná y sólo tiene seis puntos de ataque y otros seis de vida, pero cuenta con la habilidad de realizar un daño equivalente a su ataque, seis puntos que se reparten de forma aleatoria entre todos los enemigos que haya en ese momento en juego, incluido tu rival.

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El hecho de que te regalen esta carta es significativo porque gran parte de las nuevas que incluye la expansión te ofrecen la posibilidad de mejorar su ataque y defensa. Haz esto y ganará +1/+1, sube este esbirro a la mesa y gana +2/+2, cada vez que te cures ganará +1/+1…

Casi todo gira entorno a C’Thun y, por ende, todo el mundo quiere aprovecharlo de la mejor forma posible, así que la gente se vuelve loca intentando crear el mejor mazo de Susurros de los Dioses Antiguos, esa baraja devastadora que te permite subir niveles en el ránking con una idea que Blizzard te ha metido en la cabeza con el simple hecho de regalarte la carta.

Una nueva forma de jugar

Te dicen: juega con ella, tuya es, y automáticamente toda una comunidad deja de hacer lo que estaba haciendo, probablemente con un mazo que ya le funcionaba bien, para intentar sacar partido a la novedad. Y entonces el metajuego, lo común en las partidas de ‘Hearthstone’, cambia por completo y, a su vez, te obliga a adaptarte a ello.

Mientras unos luchan por crear la mejor baraja de C’Thun y el juego se llena de mazos similares, el resto intenta luchar contra ella, ya sea utilizándola o creando otro tipo de colección de cartas que pueda hacerle frente. La gente empieza a experimentar con mazos rápidos, con barajas centradas en el control, con formas de aguarle la fiesta al primero que consiguió la combinación perfecta para sacar rendimiento a C’Thun.

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Y en esa fiesta de novedades, de romper con lo establecido para virar hacia otro camino, te encuentras tú, que no sabes si tirar hacia un lado u otro y te decides por probarlo todo a la vez, volviéndote a enganchar a un juego que ya creías manido e ilusionándote como el primer día cuando encuentras un punto débil desde el que atacar para mantener una racha de victorias que puede durar mucho, o no.

La importancia de Susurros de los Dioses Antiguos la marca precisamente esa sensación, algo que no había experimentado en otras expansiones y que aquí me ha devuelto a una necesidad casi adictiva de seguir experimentando, de destrozar todos los mazos previamente creados para dar forma a unos nuevos, a probarlos, ver por dónde cojean y modificarlos para poco después volver a empezar.

Hearthstone es el rey

Blizzard demuestra, una vez más, que sabe tan bien lo que hace que puede marearnos de aquí para allá sabiendo que dentro de poco pediremos otro cambio de rumbo, desearemos que nos vuelvan a marear para volver a empezar y vivir de nuevo esta sensación.

Con ello creo que 'Hearthstone' es, al menos a día de hoy, una de las experiencias más recomendables del sector. Un juego que sabe reinventar no sólo la forma en la que funciona un free-to-play, también el modo en el que consigue que los jugadores se vuelvan adictos a él. Aplausos, por favor.


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