Tentacular no es el juego que te va a vender unas gafas de realidad virtual, pero vas a desear tener unas para poder jugarlo
Análisis

Tentacular no es el juego que te va a vender unas gafas de realidad virtual, pero vas a desear tener unas para poder jugarlo

Con Tentacular me esperaba la típica experiencia tontona de hacer el cabra cambiando la precisión de tus manos por la pegajosidad de unos tentáculos que se menean más que un flan en un coche sin amortiguadores, pero las primeras horas con lo nuevo de Devolver han sido una grata sorpresa.

Iba de cabeza a por él sólo por las risas, pero más allá de lo entretenido de sus puzles y el puntito de locura que no tiene ninguna intención de esconder, la historia que da vida a nuestro Tentacular amigo crea la estructura perfecta para que nunca se haga pesado.

Imagina ser kaiju

Niña encuentra monstruo, ambos se hacen amigos, el pueblo teme al monstruo, al final el monstruo se convierte en un ciudadano más. La idea la hemos visto repetida en mil ocasiones, pero lejos de recrearse en ello, aquí se nos muestra al pulpo gigante de Tentacular siendo ya un miembro más de la comunidad.

Es grande y torpe, claro, así que entre todos deciden que para ser más útil va a tener que ponerse a currar. Puede ayudar a recoger basura del océano, puede construir edificios, puede lanzar cohetes…

Moviéndose de menos a más, el protagonista de Tentacular irá pasando de un trabajo a otro para que nos vayamos haciendo a los controles y a su particular forma de moverse por el mundo e interactuar con él.

Tirando de movimiento libre o de joystick podremos movernos alrededor de las islas para descubrir pequeños secretos que se esconden al tirar de una palanca, hablar con la gente que hay dentro de las casas al levantar con nuestros tentáculos su estructura y, por descontado, ir completando los encargos que se nos pidan.

Tentacular

Tentacular me ha dejado con ganas de más

La gracia está, casi siempre, en aprovechar la poca precisión de los tentáculos para dar forma a retos en los que toca construir o destruir cosas.

De lanzar bombas utilizando los cables de alta tensión como tirachinas saltaremos a utilizar unas bolas imantadas para crear edificios y estructuras que aguanten una embestida, y de ahí a secciones más centradas en la historia que implican charlar con sus habitantes y juguetear con nuestro entorno.

En ese salto de una idea a otra, a veces completamente distintas y a menudo con ligeras variaciones que en realidad cambian por completo la fórmula, está la gracia y variedad de un Tentacular cuya demo se me ha pasado en un suspiro.

Tentacular

Pese a juguetear con pequeños minijuegos de construcción en los que ponerte creativo o hacer el cabra a lo kaiju, la gran baza promete ser esa historia que, entre chascarrillos y personajes reconocibles, te hace saltar de una sonrisa a otra.

Muchas ganas de ver qué más sorpresas nos tiene preparadas cuando Tentacular llegue a Quest y Steam VR en algún punto de la siguiente primavera. Con su tráiler de presentación la cosa prometía, pero ponerme a controlar sus tentáculos ha sido la confirmación que necesitaba.

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