Una buena parte de los videojuegos actuales, especialmente aquellos con un gran presupuesto, requieren decenas de gigabytes para su instalación, pero el creador de contenido The Sketchit ha demostrado las posibilidades de la optimización mediante código puro. A través de su canal de YouTube, está compartiendo el progreso de un ambicioso experimento técnico: la creación de un mundo abierto procedural escrito enteramente en JavaScript.
Sin duda, se trata de toda una proeza técnica porque todo el escenario que se observa en pantalla no es más que un único archivo HTML guardado en el escritorio, cuyo peso supera por muy poco el medio megabyte. Una cifra ridícula que es inferior a la de cualquier captura de pantalla tomada en una consola actual, pero eso no quita que este sorprendente trabajo apueste por un buen acabado gráfico dentro de sus posibilidades.
Como bien ha detallado su creador, ha dejado de lado las imágenes estáticas con el fin de renderizar el agua de forma completamente dinámica. En lugar de simular olas con animación preestablecida, la superficie acuática realiza dos preguntas clave a nivel de código para definir su aspecto: qué elementos hay por encima y qué está situado justo debajo.
Partiendo de esta lógica, el programa lanza un rayo de luz que rebota en la superficie para proyectar el reflejo del cielo y la vegetación, mientras que un segundo rayo se curva hacia abajo para encontrar el lecho del río. Así consigue que las pequeñas ondulaciones del agua ya no pinten olas, sino que inclinan la trayectoria de ambos rayos en tiempo real. Gracias a ello, consigue que los árboles se distorsionen al reflejarse y que el fondo del río adquiera una sensación realista de profundidad según el ángulo de la luz.
Además, el sistema de iluminación está experimentando un gran cambio cualitativo, ya que las montañas y el terreno han dejado de ser simples fondos decorativos para convertirse en obstáculos físicos que bloquean la luz solar. Por ejemplo, al situar una cordillera entre la fuente de luz y el suelo, la sombra se proyecta sobre el mapa de manera coherente, generando juegos de luces y sombras dinámicas.
Junto a todos estos avances visuales, la escala del escenario también está aumentando sin parar. Si bien en una de las primeras versiones se tardaban unos 14 minutos en recorrer el borde completo del mapa, en uno de sus últimos vídeos se ha indicado que realizar el mismo camino a pie ahora lleva alrededor de una hora. Se trata de un aumento considerable que se genera sobre la marcha según se explora gracias a los algoritmos procedurales.
El resultado es simplemente fascinante y digno de aplaudir tan solo por el hecho de que no hay que olvidar que todo lo que se aprecia está hecho con texto, en un único archivo que no ocupa prácticamente nada. Y viendo los progresos que está llevando a cabo, no sería de extrañar que con el paso de las semanas acabe maravillándonos con algo más alucinante todavía.
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