Celebrity Deathmatch, el videojuego: cuando la brutal sátira de MTV saltó desde los rings de plastilina a las consolas

Celebrity Deathmatch, el videojuego: cuando la brutal sátira de MTV saltó desde los rings de plastilina a las consolas

Un juego tan caótico como una pelea entre Marilyn Manson y Mr. T. 

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Celebrity Deathmatch
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Frankie MB

Colaborador

Atrevido, irreverente, visceral y, sobre todo, hijo de su tiempo. Tanto, que no tengo claro si hoy podría hacerse algo así. Algo tan políticamente gamberro. Celebrity Deathmatch fue uno de los programas más locos de la MTV de los años 2000. Su mezcla de sátira, violencia caricaturesca y cultura pop lo convirtió en un fenómeno de culto. Lo suficiente como para que alguien sumase dos más dos y decidiese convertirlo en videojuego.

En 2003, Gotham Games llevó la idea directamente desde la tele a prácticamente todas las consolas de videojuegos. Una apuesta segura, de hecho, al adaptar ese brutal humor, el atractivo de tener un juego de lucha protagonizado por celebridades de plastilina y una violencia en sintonía con la que veníamos por la tele. El resultado, sin embargo, fue tan caótico como una pelea entre Marilyn Manson y Mr. T. 

Llegados a este punto la pregunta se hace sola: ¿de qué iba el programa original? Descrito en tres palabras: Celebrity Deathmatch era una divertidísima mezcla de plastilina, parodia de famosos de Hollywood y la música y caos. Muchísimo caos. Emitido originalmente entre 1998 y 2002, fue una serie animada en stop-motion (la misma técnica de Pesadilla Antes de Navidad) que enfrentaba a celebridades ficticias en combates sangrientos y absurdos. 

Cada combate de Celebrity Deathmatch estaba presentado y animado por dos comentaristas con sus propias historias, Nick Diamond y Johnny Gómez, aunque el resultado de cada combate lo determinaba el juez Mills Lane, quien se parecía sospechosamente al árbitro Pierluigi Collina. 

La única regla del combate, de hecho, también era una declaración de intenciones: el que muere, pierde. Incluso las armas están permitidas y te las podías sacar del bolsillo a lo Looney Tunes. Elementos que marcaron una diferencia en la pequeña pantalla y lo mismo se aplicó al videojuego. O, al menos, se intentó.

Celebrity Deathmatch, el videojuego. Una adaptación con más golpes que gloria 

Como es natural, aquel programa se burlaba sin piedad de figuras del espectáculo, la política y el deporte. Su estilo visual de plastilina y su humor negro lo convirtieron en un ícono de la televisión alternativa de finales de los 90. Ante esta combinación de factores, y tras la emisión del último programa, la MTV decidió continuar los combates a través de los videojuegos.

En 2003, Celebrity Deathmatch fue adaptado como juego de lucha para PS2, Xbox, PC y hasta hubo una conversión para la primera PlayStation. Desarrollado por Big Ape Productions y distribuido por Gotham Games, su premisa era tan sencilla y a la vez tan pretenciosa como el programa original: ofrecer combates exagerados, fatalities ridículos y una estética que imitaba el stop-motion en los sistemas de la época.

Y ojo, en según qué versión podías crear a tu propio luchador a través del modo Create-A-Celebrity. Con todo, los resultados de este laboratorio de luchadores de plastilina estaban bastante lejos de los de otros juegos de la época, y no tenían nada que ver con los de juegos más recientes como Street Fighter 6.

Celebrity Deathmatch Portadas Portadas y anuncio de Celebrity Deathmatch

Siendo justos, sobre el papel había muy bueno ingredientes: el juego incluía un plantel de 27 personajes jugables, entre ellos Marilyn Manson, Carmen Electra, Mr. T, Dennis Rodman y hasta una voluptuosa Anna Nicole Smith. Además, cada luchador tenía movimientos especiales y fatalities únicos; y se redondeaba la propuesta con personajes no jugables como Mills Lane y Debbie Matenopoulos a modo de cameo. Sin embargo, en la práctica es cuando se desmoronaba la plastilina.

Visualmente, el juego intentaba replicar la textura de arcilla o plastilina del programa de televisión, aunque con limitaciones técnicas de los sistemas de la época. Además, el modo historia (por que lo tenía) ofrecía una serie de combates con narrativa absurda, mientras que el multijugador servía como un caótico party game. ¿Cómo no iba a gustar un videojuego así? Bueno, aquí viene la parte fea.

Un KO técnico para Nick Diamond y Johnny Gómez

Screenshot 9320 Nick Diamond y Johnny Gómez, los presentadores de la tele... y el videojuego

A pesar del entusiasmo inicial, la recepción crítica fue mayoritariamente negativa. Y no faltaban razones: su jugabilidad era terriblemente repetitiva, los controles controles torpes y, como juego de lucha, estaba carente de toda profundidad. No necesitaba ser un título competitivo como Street Fighter o Tekken, sino sencillamente loco y divertido. Y el propio hecho de no haberlo logrado fue el peor de sus fracasos.

Visto en conjunto, merece la pena valorar los esfuerzos que se hicieron por continuar el programa, ya fuera de emisión,a través de las consolas y PCs. Había una fidelidad estética y el tono gamberro era el mismo. Sin embargo, a los mandos todo acabó cayendo en saco roto y hasta la planificada y anunciada versión para GameCube fue cancelada en sus etapas tempranas del desarrollo.

Que conste que el videojuego de Celebrity Deathmatch también tenía elementos interesantes. Algunos personajes tenían fatalities alternativos según su estado físico (sin piernas o brazos). Además, el humor escatológico y las referencias pop eran tan extremos como en el programa, sumados al sellito de clasificaciones ESRB para adultos o adolescentes eran un atractivo extra. 

La otra realidad: por mucho que los golpes especiales fuesen todo lo políticamente incorrectos que se podía esperar del videojuego de Celebrity Deathmatch, en los juegos de lucha las buenas ideas no enderezan una mala experiencia a los mandos. Algo que incluso se puede apreciar si vemos cómo era el juego entonces, pero con los ojos actuales.

Más de dos décadas después, Celebrity Deathmatch el videojuego es recordado más como una curiosidad de su época que como un clásico del género. Sin embargo, sigue siendo un testimonio del impacto cultural del programa original y de una era en la que la sátira televisiva podía convertirse en un videojuego con fatalities de plastilina. 

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