Con los escritores me pasa un poco como con los locutores de radio de un programa que escuchas mucho. Forman parte de tu vida de una forma directa, pero platónica, sin contacto directo por su parte, y a la vez, pudiendo llegar a influirte en momentos clave de tu existencia. Con Matt Dinniman, escritor de la saga Carl el Mazmorrero, me pasó esto mismo; un conocido me regaló la primera entrega, y acabó convertida en mi pasatiempo durante el ingreso de un ser querido durante unas semanas en el hospital.
Todo lo que suelen contar sobre esta saga, especialmente sus virtudes a la hora de entretener y divertir, se potenciaron por la profunda e inversamente proporcional diferencia entre lo que me estaba pasando en la vida real y lo descacharrante de las aventuras de Carl y su gato persa Donut. Por ello, en mi cabeza, Matt es mucho más que un escritor. Es, de forma totalmente unilateral por mi parte, un amigo que me echó un cable en un momento muy complicado. Por eso, tener la oportunidad de conocerle y charlar quince minutos con él durante el Festival Celsius 232 de Avilés, ha sido tan especial.
Empecé la charla con Matt haciendo la misma pregunta que hice el año pasado, también en el Celsius, a su buen amigo Brandon Sanderson. Es muy simple: si siente la misma emoción escribiendo ciertos capítulos importantes que la que espera que sientan los lectores al pasar por esas páginas. En el caso de Brandon, me importaba saber su nivel de autoconsciencia llegados determinados pasajes donde su Archivo de las Tormentas alcanza niveles exacerbados de épica; pero con Dinniman quería saber si sabía cuando ciertos chistes de Donut iban a entrar por la escuadra.
Misma pregunta, diferente respuesta
Sanderson me reconoció que se considera un "showman" y que ama la idea de imaginar al lector, de visualizar qué efectos tendrá en él la historia que está contando. Con el autor de Carl el Mazmorrero pasa lo contrario: "Muchas veces, cuando escribo, no me imagino realmente cómo lo van a interpretar los lectores. Solo pienso en lo que están pensando los personajes en ese momento, y muchas veces es diferente de lo que les gusta a los lectores, porque, por ejemplo, Donut se tomará algo muy en serio que a la gente le hará gracia. Y a veces, quiero decir, sé que se supone que es divertido, pero en realidad no lo pienso de esa manera. Intento no pensar demasiado en la reacción del público, porque cuando lo haces, terminas haciendo que se sienta un poco artificial. Forzado".
Matt Dinniman en una charla durante el festival. Foto de @festivalcelsius
Quizás alguien ha llegado hasta aquí sin conocer a Dinniman ni su obra. Por ello, permitidme poner sobre la mesa que Carl el Mazmorrero pertenece al subgénero de los LitRPG, adaptaciones literarias de partidas de rol o videojuegos que usan las convenciones de dichos mundos para crear historias con las que los jugadores puedan sentirse apelados. En este caso, Carl es un participante en una especie de Juegos del Hambre en la Tierra promovidos por una gran corporación alienígena que es, a la vez, una especie de MMO como un lucrativo reality interestelar.
Hay multitud de conceptos, ideas y mecánicas que son idénticas a las de un videojuego, como el uso de un chat interno, inventario, subidas de nivel o incluso cajas de loot. La cuestión que me llama la atención es cómo el desarrollo de videojuegos todo tiene que ver con limitaciones (técnicas, de programación o incluso autoimpuestas para crear algo diferente), mientras la escritura de fantasía y ciencia ficción es lo opuesto: un vergel de libertad nacido de la imaginación del autor.
"Esa es mi parte favorita de ser escritor: que literalmente no hay limitaciones. La única limitación que tienes es tu habilidad para plasmarlo en el papel y ser capaz de hacer que el lector entienda lo que intentas decir, y eso es un reto, y hacerlo de la manera correcta y de una forma que resulte entretenida. Pero aparte de eso, puedo... quiero decir, tengo dioses gigantes y gente en aviones luchando contra ellos, y puedes hacer lo que quieras, y esa es la parte más divertida de escribir y por lo que me atrae tanto. Incluso la televisión o la animación tienen limitaciones, porque en la animación no puedes meterte tanto en la cabeza de una persona", me explica Dinniman.
Una serie de acción real comienza su producción
A colación de esta respuesta, afronté el elefante en la habitación. Una adaptación de Carl el Mazmorrero acaba de ser encargada por Peacock a la productora Fuzzy Door para convertirse en una serie de acción real. Algunos fans están inquietos por la decisión de arriesgarse a que sea una adaptación con actores y no una serie de animación, a causa de lo ambicioso a nivel visual que ha de ser el proyecto y de los riesgos implícitos a ello.
Matt Dinniman también celebró una rueda de prensa en Madrid esta misma semana.
Dinniman, que ya ha visto material de cosas como el aspecto de Donut, y que participará con varios de sus socios en una charla durante la Comic Con de San Diego, tiene esperanza de que quienes tienen dudas confíen una vez vean imágenes: "Eso espero. No lo sabremos hasta que realmente lo hayamos hecho, pero todo lo que he visto hasta ahora (y no he visto nada terminado, me refiero a todo lo que hemos hablado hasta ahora), me da bastante confianza en que seremos capaces de sacarlo adelante. Creo que va a ser genial".
Y eso que confianza en el autor no le falta a la legión de fans de Carl el Mazmorrero. Al terminar el tercer libro, reflexioné sobre la primera página del mismo: un disclaimer del propio Dinniman en el que reconocía la complejidad inicial del nivel que afrontaba el protagonista en esa novela, pero donde pedía un voto de confianza a los lectores para seguir adelante hasta que todo tuviera sentido en la recta final. Me impactó esa determinación y valentía, y sobre ello le pregunté.
El éxito con crecimiento exponencial
"Cuando empecé a escribir, lo hacía en Royal Road, que es un serial web gratuito. Escribía un capítulo cada vez, así que, aunque no lo leía mucha gente, me di cuenta de que la gente no estaba tan interesada en el sistema de trenes como yo, en lo que respecta al rompecabezas. Así que la versión final es en realidad mucho más sencilla que la versión original. Pero pensé que era importante poner ese aviso para la gente, porque a algunos les gusta mucho el rompecabezas, les gusta ir desentrañándolo y ver que funciona. Y también... Porque a algunas personas simplemente les resulta demasiado confuso y dicen: "Esto es demasiado complicado, me está impidiendo disfrutar del libro". Así que puse ese aviso. Y lo hice de manera que no tengas que resolverlo si no quieres, pero si prestas atención y lo sigues, creo que es gratificante. Y mucha gente dice que es su libro favorito por eso mismo", desvela.
Carl y su gata Donut.
Esa legión de fans es tal por lo variado de su perfil demográfico. El autor llegó a reconocer que el 60% de sus lectores son mujeres, algo realmente llamativo para una saga de LitRPG, y también por cómo se consume la obra. La genial traducción al español de David Tejera, relativamente libre en ciertos conceptos y expresiones, es nuestro ejemplo más cercano, pero también es increíblemente popular el audiolibro en inglés interpretado de forma magistral por todo un hombre orquesta de las voces como es Jeff Hays. Da igual el formato, incluso el cómic recientemente publicado por Norma en tierras españolas; todo soporte en el que se pueda consumir Carl el Mazmorrero funciona.
"Bueno, lo escribo pensando en el formato de audio, simplemente porque el audio es muy popular y, por supuesto, a mí me gusta el audio a nivel personal. Y creo que cuando lo escribes para audio, pero sigues siendo consciente de que estás escribiendo un libro y no solo un guion, funciona muy bien. Y la gente que lo está traduciendo para el Webtoon, por ejemplo, el cómic, está haciendo un trabajo excelente porque entienden muy bien la historia. Entienden qué es lo importante y qué tienen que dejar fuera. Están haciendo un gran trabajo, y me sorprende cada vez que lo miro cómo deciden abordar ciertas escenas. Es fantástico, y también tengo muchas ganas de ver la serie de televisión", me cuenta Dinniman.
Nos quedaría un tipo de adaptación sobre la mesa, una que a VidaExtra nos gustaría mucho, y que no sería otra que un videojuego sobre Carl el Mazmorrero. Esto me cuenta Matt cuando le comento la idea: "A día de hoy no tenemos ninguno en desarrollo, pero hay mucha gente interesada en hacer uno no sé cómo sería. Me encantaría hacer uno. Me encantaría un gran MMO al estilo de Red Dead Redemption o Fallout, de mundo abierto. Me encantaría. Pero por ahora no estamos haciendo nada. Ojalá en el futuro".
Foto de portada de la web oficial de Matt Dinniman.
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