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Pac-Man cumple 28 años

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Esta mañana, como cada mañana desde que salió, he ido a comprar el nuevo periódico de Nacho Escolar, y en una de sus páginas me encontré con la noticia: Pac-Man cumple hoy 28 años.

Luego he llegado a casa y he pensado que qué mejor manera de felicitar a nuestro amigo come cocos que dedicándole un post el día de su cumpleaños.

Pac-Man, para quien no lo conozca, es un videojuego de finales de los 70 en el que el protagonista es una bola amarilla con una boca enorme, y cuya misión es comerse todas las bolas que aparecen en la pantalla, repartidas por los laberintos, sin que los cuatro fantasmas que por allí pululan le den caza. Existen algunas bolas más grandes que el resto, repartidas por las esquinas de cada nivel, que permiten a Pac-Man comerse a los fantasmas durante un breve espacio de tiempo.

La historia de como surgió la idea de Pac-Man es una anécdota bastante popular. Su diseñador, Toru Iwatani, se encontraba un día comiendo pizza tranquilamente cuando de repente, oh, al tomar la primera porción el resto de la pizza tenía una forma bastante peculiar, parecida a una cabeza con la boca abierta. Y voilà, ya tenemos a Pac-Man.

Tras esto, Toru y Namco se pusieron manos a la obra para crear un juego totalmente innovador para la época. En un mercado poco explotado y saturado de 'Space Invaders' y sucedáneos, 'Pac-Man' supuso una inyección de energía y fuerzas a un mercado incipiente que necesitaba de este tipo de genialidades para seguir evolucionando.

Así, en 1979 se lanzó en Japón el juego llamado "Puck-Man" cuyo nombre proviene de la onomatopeya japonesa “paku”, que es el sonido producido al abrir y cerrar la boca. Sin embargo en la versión estadounidense de 1980 se cambió el nombre del personaje de Puck-Man a Pac-Man. La verdad es que no fue ninguna estrategia de marketing ni algo realmente relevante, sino para evitar que los gamberros rascaran la “P” en el logotipo de la recreativa y lo convirtieran fácilmente en “Fuck-Man”. Creo que todos sabemos lo que significa...

La trama del juego, como ya hemos visto, es bien sencilla. Superar los diferentes niveles/laberintos tragando todas las bolas sin que los fantasmas nos atrapen. Además de comer los puntos, Pac-Man puede obtener puntuación adicional si se come alguno de los objetos que aparecen dos veces por pantalla justo debajo de la caja en el centro del laberinto de donde salen los monstruos. El objeto cambia cada pantalla o dos, y su valor en puntos aumenta, de forma que dos cerezas (el premio de la primera pantalla) valen 100 puntos, mientras que el último objeto, la llave, vale 5.000.

Los fantasmas, que salen de la guarida central de cada nivel tienen sus propios nombres, su propios movimientos y su propia personalidad concreta. Veamos cada uno de ellos:

Blinky es el fantasma rojo, es el más agresivo de los cuatro y el más complicado para el jugador. Siempre persigue a Pac-Man por el laberinto y aumenta su velocidad en función de los puntos que vayamos consiguiendo en cada nivel, ya sea comiendo bolas o los objetos que aparecen.

Pinky es el fantasma rosa, normalmente seguirá a Blinky por toda la pantalla, aunque ocasionalmente se pierda. Es el primero en cambiar de dirección cuando se acerca el final del nivel, por lo que es mejor mantenerse lejos de él cuando queden poco puntos en pantalla.

Inky es el fantasma azul, y a diferencia de los anteriores, no persigue a Pac-Man a los largo del nivel en el que nos encontremos, sino que trata de interponerse en su camino. Esto, combinado con la persecución de Blinky y Pinky puede llegar a resultar más mortífera que un trago de lejía.

Clyde es el fantasma naranja, es el más inofensivo de los cuatro debido a su comportamiento errático. Simplemente da vueltas por el laberinto. Puede resultar inofensivo aunque a veces es peligroso, precisamente por la dificultad de prever sus movimientos.

Una vez superemos los 255 niveles, el número máximo que es posible representar en el sistema binario con ocho bits, se supone que habremos terminado el juego, pero nos aparecerá un nivel 256 en el que la máquina falla al dibujar los gráficos del laberinto y la pantalla aparece dividida, visualizándose correctamente tan sólo la mitad izquierda. Los jugadores expertos en Pac-Man conocen a este nivel como “Split Screen” o, simplemente, la pantalla final. El juego termina aquí.

Como curiosidades acerca del mundo Pac-Man podemos añadir que la puntuación máxima lograda jamás la ostenta Billy Mitchel, famoso por tener récords en otros juegos como 'Donkey Kong', con la friolera cifra de 3.333.560 puntos, conseguidos tras una partida perfecta de seis horas de duración.

También existen secuelas y variantes del juego de todo tipo, algunos muy curiosos con la aparición del padre de Pac-Man secuestrado por alienígenas; o Can-Man, el hijo de Pac-Man, que en otro juego lo secuestra una máquina de una fábrica; aunque no puede faltar una Mrs Pac-Man, que es igual que Pac-Man pero con los labios pintados y un lazo en la cabeza.

Podríamos seguir horas hablando de Pac-Man y toda la cultura Pop que le rodea, de su merchandising, de sus adaptaciones a las nuevas consolas, de su serie de televisión, de la película, pero quizá ese asunto lo tratemos en otro post más adelante.

De momento, nuestras más sinceras felicitaciones a Pac-Man por haber cumplido 28 años y seguir estando tan de moda como el primer día.

Y que cumplas muchos más...

Fuentes Consultadas | Wikipedia, Ion-Litio, ElOjoVago, y CanalJuegos

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