Análisis de Full Metal Furies, el beat'em up que redefine por completo el género

Análisis de Full Metal Furies, el beat'em up que redefine por completo el género

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Análisis de Full Metal Furies, el beat'em up que redefine por completo el género

Hoy debuta en Nintendo Switch Full Metal Furies, el último trabajo hasta la fecha de Cellar Door Games, creadores del adictivo Rogue Legacy. Un beat'em up que se estrenó a comienzos de 2018 en Steam y Xbox One y que personalmente me encantó, aunque se aleja bastante de la "comodidad" habitual de estos juegos.

Lo tenía todo para triunfar como hizo Castle Crashers en 2008, siendo toda una revolución para el género, pero no gozó del mismo impacto, estando sus números muy lejos de los obtenidos por Rogue Legacy. ¿Logrará el impacto mediático de Nintendo Switch revertir esta situación? Pronto lo sabremos.

No es otro beat'em up como los de antes

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The Behemoth ya nos enseñó hace diez años cómo se podía actualizar la fórmula de los beat'em up con esas dosis de RPG, con progresión de los héroes y aumento de sus habilidades, y rejugabilidad para sus fases. Fue toda una bofetada en la cara que nos sentó estupendamente bien. Pero Full Metal Furies no se ciñe a la fórmula de Castle Crashers, la lleva a otro nivel de complejidad.

Aquí bebe bastante de lo expuesto en Rogue Legacy en cuanto a evolución del personaje. El dinero que obtengamos de cada fase lo podremos utilizar después para comprar mejoras o potenciarlas. Por cada compra, aumentarán los requisitos para el resto de compras, lo que hará que cada vez cueste más dinero subir el nivel de cualquier parámetro de nuestra heroína principal.

Aquí el componente rolero está más marcado, tanto por el propio árbol de habilidades (todas pasivas) como por los cuatro tipos de ataques según el objeto equipado. Cada heroína es completamente diferente del resto y del mismo modo sus cuatro tipos de ataques. Hay una que opta por el estilo tanque, luego está la francotiradora... Hasta habrá una (la Ingeniera) que podrá desplegar una torreta automática en plena batalla, lo cuál facilitará bastante ciertas situaciones.

Lo llamativo del asunto, y donde reside parte de sus altísimas cotas de rejugabilidad, es que cuanto más usemos cualquiera de los ataques, más experiencia obtendremos en cada uno de los campos, hasta el punto de obtener bonificaciones globales. Pero ahí no se queda la cosa, ya que si cambiamos de objeto (y por lo tanto, variando el ataque) y lo acabamos potenciando, mejorarán nuestros parámetros globales. De ahí que sea tan importante probar y potenciar todos los ataques, porque mejorará de manera muy significativa todo el grupo.

Full Metal Furies se disfruta solo y en compañía

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Que no estamos ante el típico beat'em up ya tendría que haber quedado claro, pero es que Full Metal Furies le da mucha importancia a la narrativa, con un puñado de diálogos con gran sentido del humor. Diálogos que, por otra parte, se pueden omitir si así lo deseamos. Incluso deshabilitarlos desde el menú de opciones, por si queremos ir al grano y soltar tollinas y disparos a destajo.

Pero probablemente se aleje más si cabe de los pilares básicos del género al introducir las barreras por colores para algunos enemigos. ¿Esto qué significa? Que si no golpeamos al enemigo con el personaje que se identifique con su mismo color, no le haremos daño. ¿Y qué pasa si jugamos en solitario? Ningún problema, porque en la partida de un jugador controlaremos a dos Furias, alternando entre ellas según requiera la situación con un simple botón.

Lógicamente, el juego gana muchos más enteros si nos juntamos cuatro personas, ya que ahí podremos realizar otro tipo de proezas que nos costarían mucho más en solitario. Porque en Full Metal Furies se pueden hacer una serie de combos si ejecutamos las habilidades en cadena, siendo cualquier tipo de ataque aéreo un crítico. Y también porque la transición entre heroínas tarda un pelín en solitario, dependiendo del ataque que hayamos realizado: no se puede cambiar justo después de disparar con la francotiradora si aún está recargando.

Es, ante todo, un juego difícil de dominar y bastante exigente en tramos avanzados por cómo se combinan los enemigos de distintos colores, el festival de balas (rozando el homenaje a los danmaku típicamente nipones) y todo tipo de trampas, a cada cuál más rastrera. De hecho, tuve la aventura en barbecho durante todos estos meses porque se me atragantó hasta el extremo el desierto.

Tiene mucha más miga que cualquiera del género

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Cellar Door Games ya nos había sorprendido con la profundidad e infinidad de detalles de Rogue Legacy, y este beat'em up tampoco es la excepción. Dentro de un mundo al borde de la extinción y cuyo mapa recorreremos al estilo del clásico Super Mario Bros. 3 nos aguardan un sinfín de secretos, empezando por diversos monolitos con escritos misteriosos que tendremos que resolver en busca de recompensas de mayor enjundia para el devenir de la historia.

No todas las fases se desarrollarán del mismo modo y en el mismo sentido. Algunas contendrán puzles, otras trampas... Hasta habrá una en el desierto que jugará de un modo bastante original con la sensación de experimentar los efectos del calor en su versión más extrema. Full Metal Furies cuenta con una gran variedad de niveles, lo cuál se agradece a la larga, porque tampoco estamos ante un beat'em up que se pueda ventilar en una hora. Su vida útil se dispara.

Aquí se fomenta, en cualquier caso, la rejugabilidad y a que experimentemos con el resto de Furias. Porque no es lo mismo controlar a Alex, la luchadora, que Meg, la francotiradora. Entre ambos estilos media un abismo. Pero si queremos descubrir todos sus secretos y ver de qué es capaz este beat'em up, es vital que probemos todas y cada una de las cuatro Furias y las combinemos de múltiples formas. Porque a la larga, todo serán ventajas por sus bonificaciones.

Y nos hará mucha falta, porque todos y cada uno de los jefes nos pondrán contra las cuerdas de un modo similar al citado subgénero de los matamarcianos salidos de Japón. No en vano contarán con distintos estados de "cabreo". A medida que dañemos su barra de vida y lleguen a ciertos puntos, modificarán sus ataques y los potenciarán para ponérnoslo más difícil si cabe. Y ojo, que desespera.

La opinión de VidaExtra

En definitiva, un beat'em up que merece mucho más reconocimiento del que le fue negado por no llegar a las masas, y que probablemente ahora con su debut en Nintendo Switch empiece a cosechar parte del éxito que ya tuvo el anterior trabajo del estudio, el adictivo Rogue Legacy. Imprescindible, sobre todo, en compañía.

A favor

  • Uno de los mejores exponentes del juego en equipo
  • Un beat'em up desafiante y lleno de secretos
  • La enorme variedad que hay entre las cuatro Furias
  • Su gran sentido del humor en cualquier situación

En contra

  • En solitario el cambio de Furia se hace más duro
  • Que siga siendo desconocido para el gran público
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