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Llegar virgen al videojuego

Hay muchas formas de empezar este texto, algunas muy bonitas y emotivas, todas sobre la historia de los videojuegos, de esas que tanto os gusta leer a vosotros y con las que yo disfruto escribiendo, pero como el tema es otro muy distinto me limitaré a formularos una sencilla pregunta ¿qué pasaría si no supierais nada sobre ‘Assassin’s Creed III?

Es sólo un ejemplo, podéis coger un juego que esperéis con ganas en su lugar y mantener el resto del texto, lo importante es la otra parte de la pregunta ¿y si no superais nada sobre él? Nada, ni detalles sobre sus mecánicas, ni vídeos ingame, ni tráilers CGI, ni imágenes, ni datos sobre su historia… se entiende el concepto de nada ¿no?

En todos los años que llevo disfrutando de esta industria a todos los niveles, no sólo jugando a los títulos que llegan al mercado, sino también informándome sobre los dimes y diretes del sector, los avances de la industria y la estrategias de marketing que siguen las marcas, me he encontrado con varias personas que afirman querer llegar vírgenes a un videojuego.

No me destroces la sorpresa

Nada de ver vídeos o leer datos y detalles sobre el mismo, enterándose de la fecha de lanzamiento por pura casualidad, por ver el juego en la tienda o porque simplemente se ha corrido la voz entre su grupo de amigos. A fin de cuentas nadie tiene que venderte una cuarta entrega de ‘Uncharted’, ya has probado los otros, sabes que te gustan y, de paso, te plantas ante el juego asegurándote todas las sorpresas que te pueda deparar.

Seguramente hace años que muchos de vosotros no sentís esa sensación, y es que la expectación y el deseo de saber más sobre el juego en el que te vas a gastar el dinero te invitan a ver qué esconde ese último vídeo o filtración. Ese enorme flujo de datos, que en ocasiones se encarga de anunciarnos con una cuenta atrás el teaser de un tráiler que llegará en tres semanas, ha acabado provocando que se empiece a cuestionar hasta qué punto deberíamos controlar la información que consumimos.

Llegar virgen al videojuego No mires la carátula de Uncharted 2, puede contener spoilers

No puedo entrar personalmente al debate por dos sencillas razones. La primera y más obvia es que yo vivo de ese flujo de información, que a veces se nos viene encima obligándonos en algunas ocasiones a estar hasta altas horas de la madrugada intentando asimilar y compartir lo visto o conocido. La segunda y más importante es que, tal y como he dicho unas líneas más arriba, disfruto con ello, emocionándome con nuevos juegos y máquinas e intentando averiguar cómo va a afectar a la industria del videojuego que una compañía de varios millones de dólares busque un inversor capaz de reflotarla.

No puedo entrar al debate pero sí puedo poner dos peones sobre el tablero que os servirán, no sólo para entender mi postura, sino también para averiguar cuáles son los pros y contras de un público que quiere llegar virgen a un videojuego.

Cuando no había información…

Si habéis llegado hasta aquí daré por hecho que os interesa la industria del videojuego, tanto como para tener algunas nociones sobre su historia. Recordemos entonces la conocida crisis de 1983, sin duda uno de los momentos más complicados del sector, en el que el número de máquinas y juegos programados era tan grande que el nivel de calidad de los mismos era realmente preocupante.

Es lo que tienen las industria en auge, que todo el mundo quiere apuntarse al carro ofreciendo lo justo para llevarse una buena tajada del pastel. Por aquél entonces ni siquiera lo de guiarse por las fotos de la caja de un juego servía para asegurarte de que no te estabas llevando una bazofia inmunda por el precio de una joya.

Llegar virgen al videojuego ¿Un cartucho con mil juegos? Seguro que todos son juegazos

¿Qué cambió aquello? Bueno, seguramente Nintendo con su NES tuvo mucho que ver, pero no me parecería justo dejar fuera de la ecuación a algo tan importante como la información. Que empezasen a salir a la luz medios especializados capaces de probar las últimas novedades e informasen al público de lo que valía la pena y lo que no, seguro ahorró varios disgustos a los jugadores de la época.

Como en todo había un arma de doble filo, y es que la información, además de algo necesario también era un negocio para las empresas que buscaban vender sus juegos. No hablo de publicidad en portadas, pósters de regalo o esa patética historia sobre los maletines que nunca ha tenido ningún tipo de fundamento. A lo que me refiero es a la necesidad de ser vistos con anuncios, filtraciones controladas, publicación de imágenes, teasers, vídeos, tráilers de lanzamiento, ediciones limitadas, rumores y cualquier otro ejemplo que os pueda venir a la cabeza.

… y ahora que sí hay

Nadie duda que tras el desarrollo de un videojuego esté la necesidad de crear algo propio y disfrutarlo, pero es innegable que detrás hay un negocio con mayores o menores expectativas. Y ese punto sale a relucir incluso en los desarrollos indies. No hay más que ver el ataque de cólera que le entra a Tommy Refenes en Indie Game: The Movie cuando ‘Super Meat Boy’ no aparece como destacado en el bazar de Xbox Live.

A día de hoy puedes escoger entre desarrollar y lanzar tu propio juego esperando que dé buenos resultados o intentar asegurarte al máximo la precisión de ese cartucho llevándolo al mercado de la mano de una distribuidora. Eso incluye contratos en los que, sacrificando un 20, 30 o incluso 50% de los beneficios de las ventas, la distribuidora se encarga de la publicidad del juego, dándolo a conocer al mundo e introduciéndolo en mercados como el americano o el japonés, donde si no vas acompañado de un gran nombre o una compañía de ese país, lo más probable es que los medios ni siquiera se dignen a probar tu juego.

Llegar virgen al videojuego

Arriesgándote a lanzar el juego por tu cuenta podrás hacerte de oro sin tener que dar explicaciones a nadie, pero todos sabemos que además de ser algo bastante improbable, tras estar un par de años gestando tu propio videojuego quieres tener todas las variables lo más controladas posibles.

Escogiendo un camino u otro hay que darse a conocer, y a no ser que tengas entre manos la propiedad intelectual del siglo, eso comporta estar en la palestra el mayor tiempo posible antes y después del lanzamiento, y de ahí, con más o menos vítores a sus espaldas, vienen los teasers, vídeos, tráilers de lanzamiento, ediciones limitadas, rumores, etc.

La era de la información VS llegar virgen al videojuego

¿Qué pasaría entonces si todos quisiésemos llegar vírgenes al videojuego? Pues que la gran mayoría de veces no sabríamos lo que nos estamos llevando a casa, porque que el primer ‘Resident Evil’ te gustase no necesariamente significa que te vaya a gustar ‘Resident Evil: Operation Racoon City’, y todos sabemos que sin la información adecuada sobre los mismos, los juegos basados en películas serían los que ocuparían los primeros puestos en las listas de ventas.

Pese a ello que haya un gran flujo de información destinado a poner los puntos sobre las íes no significa que tengas que renunciar a llegar virgen a un videojuego, siempre podrás optar por establecer tu propio filtro de prioridades y escoger qué y qué no quieres conocer. No hay opciones mejores que otras, sólo opiniones igual de válidas que, sin demasiado esfuerzo, pueden convivir sin problemas.

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