Imagina un Call of Duty ambientado en una guerra muy diferente a la moderna, la del futuro o la del siglo pasado: la Guerra de Roma. En lugar de salvar el mundo como un grupo de valientes soldados a escala internacional, te unirías a la Décima Legión de Julio Cesar. ¿La jugabilidad? A través de combates con espadas, y en lugar de tanques o helicópteros de asistencia habría cargas en caballería y su narrativa tendría diferentes perspectivas. ¿Genialidad o locura? Aunque nunca vio la luz, su concepto sigue fascinando a los fans por lo radical y prometedor que era.
Desarrollado por Vicarious Visions alrededor de 2008, Call of Duty: Roman Wars fue una propuesta audaz que buscaba reinventar la fórmula del que ya era el shooter más exitoso del mundo y, en el proceso, romper los esquemas e ideas preconcebidos de la saga. Y aunque el juego fue cancelado antes de ser anunciado oficialmente, las filtraciones y testimonios de desarrolladores han revelado un proyecto sorprendente que hoy, quizás, parezca todavía más imposible.
¿Mereció la pena guardar aquella idea en un cajón? Bueno, a Call of Duty no le ha ido nada mal al explorar los conflictos de las guerras y conflictos bélicos más recientes e incluso imaginar los del futuro. Pero también es cierto que un juego ambientado en la Roma clásica, con mecánicas de combate adaptadas a la época, narrativa épica y una jugabilidad híbrida entre primera y tercera persona se aleja mucho de la esencia de la saga y lo que hoy representan las siglas. ¿Qué ofrecía y por qué se canceló?
Historia, acción y perspectiva múltiple del Call of Duty Romano
Aunque no se llegó a desarrollar una versión jugable completa, los prototipos de Call of Duty: Roman Wars mostraban escenas de combate en formación, asedios a fortalezas, duelos individuales y misiones de infiltración. El sistema de combate habría requerido precisión, estrategia y dominio del cuerpo a cuerpo, alejándose del ritmo frenético de los shooters tradicionales.
Ideas que, en cierto modo, nos recuerdan a Ryse: Son of Rome. De hecho, al igual que el juego de Microsoft, también se especulaba con la inclusión de elementos RPG, como progresión de habilidades, personalización de armamento y decisiones morales que afectarían el curso de la historia.
En lo que respecta a la narrativa, el jugador habría encarnado a varios personajes a lo largo de la campaña, incluyendo soldados rasos, comandantes e incluso al propio Julio César. La historia, por su parte, se habría centrado en las campañas militares del Imperio Romano, con especial énfasis en la conquista de la Galia y las guerras civiles. En este apartado Vicarious Visions apostaba más a lo seguro.
¿Cómo era la experiencia de juego? Bueno, a juzgar por el material filtrado y lo que hemos podido averiguar desde su cancelación, sus características clave rompían por completo con la evolución de la saga a nivel temático y en todo lo que respecta a su jugabilidad.
Así, el combate se diseñó para el cuerpo a cuerpo con espadas, escudos, lanzas y arcos y la perspectiva se iba alternando entre la primera y la tercera persona, según el personaje y la situación, incluyendo la posibilidad de montura de caballos para desplazamientos y batallas. Y entonces, ¿qué había de Call of Duty además del propio nombre?
El sueño romano (y cancelado) de Call of Duty
Call of Duty: Roman Wars, estaba llamada a ser una secuela audaz. Lo que se mantendría, en cierto modo, de la franquicia era su empeño por ofrecer una narrativa épica inspirada en hechos históricos reales, con una ambientación detallada de ciudades romanas, campamentos militares y campos de batalla. Siendo, a todos los efectos, un giro radical respecto a los títulos anteriores, centrados en guerras modernas o futuristas que, por extensión, habría redefinido la identidad de la franquicia a partir de ese punto.
La otra realidad, como ya comenté, es que a la saga no necesitaba hacer experimentos tan radicales. Activision consideró que el proyecto era demasiado arriesgado y, en palabras de Vicarious Visions, el cambio de ambientación y mecánicas suponía una ruptura demasiado grande con la fórmula que había convertido a Call of Duty en un fenómeno global.
Además, en ese momento la saga estaba consolidando su éxito con títulos como Modern Warfare y el primer Black Ops, por lo que apostar por un juego sin armas de fuego ni tecnología moderna parecía una jugada peligrosa. Por no mencionar que Capcom, Koei y muchas otras compañías habían probado suerte en el mismo contexto histórico y no muchos años antes con juegos como Shadow of Rome, Colosseum: Road to Freedom, etc.
En cualquier caso, Call of Duty: Roman Wars es uno de esos proyectos que, aunque nunca llegaron a ver la luz, siguen generando fascinación por lo que representaban: una ruptura con lo establecido, una apuesta por la historia y una visión audaz de lo que puede ser un videojuego bélico.
Quizás algún día, en una nueva generación de consolas o bajo una nueva dirección creativa, el sueño romano de Call of Duty se convierta en realidad. Hasta entonces, solo nos queda imaginar cómo habría sido marchar con la legión, espada en mano, bajo el estandarte de César.
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