Comprendo el éxito de Crossfire en China, pero el debut de CrossfireX en occidente está siendo mucho más verde que el logo de Xbox
Análisis

Comprendo el éxito de Crossfire en China, pero el debut de CrossfireX en occidente está siendo mucho más verde que el logo de Xbox

El día que asistimos a la presentación de Crossfire Legion, con posterior acceso a su beta en Steam, sus responsables tardaron poco en recordarnos las apabullantes cifras del Crossfire original desde su lanzamiento en 2007 para el territorio asiático: 698 millones de jugadores de 88 países distintos y con una serie de televisión en China que reunió a 1.800.000.000 espectadores. ¡De locos!

Como es lógico, el grueso del éxito de este shooter del estudio coreano Smilegate viene de parte del mercado chino, con una densidad de población muy superior a occidente. Y tampoco hay que olvidar que los gustos suelen ser diferentes, por mucho que ahora con el estreno de CrossfireX se haya intentado occidentalizar un poco su propuesta. El problema es que su debut en Xbox Series y Xbox One no ha estado exento de problemas, más allá de parecer un FPS que salió hace 10 años...

CrossfireX necesita mejorar para poder destacar

CrossfireX

No os voy a engañar, mi primera impresión con CrossfireX fue muy nefasta. Dejando a un lado el error que aún persiste con Xbox Game Pass al no permitir acceso a una de las dos campañas (Operación Catalyst) como se anunció días atrás, en esta entrega me adentré en el modo Clásico para ver cómo era la experiencia Crossfire original, sin aditivos. Y sin duda aquí lo que más choca es que no se puede hacer zoom con el arma. Además, la sensibilidad por defecto está altísima y hay que ajustarla desde opciones. Y de paso modificar la mira.

El modo de Detonación, uno de los cuatro que hay disponibles en el modo Clásico, me retrotrajo a la época del primer Counter-Strike en los cibercafés. Pero no en el buen sentido. No aporta nada que no se haya visto ya ni tampoco lo hace mejor que los referentes del género. Eso sí, todo en CrossfireX está pensado para que las partidas sean cortas pero intensas: mapas pequeños y objetivos muy claros.

El espíritu de la inmediatez de los Call of Duty impera a sus anchas aquí, al lograr muertes con poquísimos disparos y volver a la acción justo al segundo después. Sin embargo cualquiera de los modos Clásicos (Detonación, Spectre, Duelo por Equipos y Nano) adolecen del mismo problema: lo expuesto al inicio de la ausencia total de zoom para las armas. Y hoy en día es algo inconcebible.

Nada que ver con el modo Moderno. Ahí sí que podemos hacer zoom, aunque se experimenten problemas inexplicables con ciertas armas de vez en cuando, como el hecho de que el zoom se active y desactive automáticamente tras cada disparo. No es un error anecdótico, porque el juego está plagado de ellos: desde pantallas en negro al iniciar la partida pasando por otros que afectan al control en mayor o menor medida, da la sensación de que se lanzó con prisas y se tendría que haber retrasado su estreno en consolas Xbox. También por lo expuesto en Game Pass.

Además, está poco cuidado respecto a shooters actuales en relación a las armas al no poder consultar sus estadísticas. Vamos tanteando con lo que hay y lo poco que vamos desbloqueando a medida que subimos de nivel nuestro perfil para ver con cuál nos sentimos más a gusto. Pero es evidente que no puede competir ni en relación al contenido, al haber tan solo un único mapa disponible para cada modo.

Así pues, si jugamos al modo Detonación (tanto en Clásico como en Moderno), el mapa será siempre el de Viuda Negra; de igual modo que Spectre será Laboratorio, o el Duelo por Equipos en el barco de transporte. Y esto a la larga se hace pesado al echar en falta mayor variedad de escenarios, por mucho que sea un free-to-play.

Si se le perdonan sus fallos y carencias, divierte

CrossfireX

Sobra decir que no todos los modos destacan por igual, independientemente del problema entre modo Clásico o Moderno. Y aquí hay que realizar un matiz: el modo Moderno tan solo dispone de los modos Detonación (igual que el Clásico) y Captura de Puntos, quedando a la espera de la futura incorporación de Escolta.

Al que más horas he dedicado ha sido precisamente a Captura de Puntos, al ser el que ofrece un estilo más frenético al obligarte a capturar dos puntos calientes del mapa hasta que una explosión te obliga a salirte del edificio para controlar el último punto y ver quién gana la partida. Es un toma y daca constante, por mucho que esté por debajo del listón de la trilogía Modern Warfare de Call of Duty.

¿Y qué diferencias hay entre Moderno y Clásico? Aparte del zoom, en dos añadidos concretos: en el modo Moderno tenemos tres puntos a gastar al inicio de cada partida para desarrollar el crecimiento táctico de nuestro personaje. Desde aquí se puede mejorar su cadencia de disparo, su velocidad o incluso desbloquear un útil escudo con pistola. El otro añadido viene de parte de la experiencia que conseguimos en la batalla, al poder gastar ese "dinero" en tres ventajas: un sensor de latidos cardíacos, el traje Spectre o el hombre del saco.

La primera ventaja no tiene mucho misterio, al mostrar levemente al enemigo en el radar. La segunda es un traje invisible, el mismo que se usa en el modo Spectre del modo Clásico, con la diferencia de que aquí no nos ceñimos únicamente al uso del cuchillo. Y finalmente la tercera nos convierte, tras ver una animación cayendo desde el cielo, en una máquina de matar con 600 puntos de vida (500 más que el soldado por defecto) y dos ametralladoras. Y para colmo la vida se repone. Ahora bien, estas ventajas son "rachas": tras usarlas, toca comprarlas de nuevo, ojo.

CrossfireX
El truco en el modo Nano de CrossfireX es meterse aquí y disparar sin más.

Lógicamente con estas ventajas del modo Moderno se pierde la seriedad del modo Clásico, por mucho que este último juegue con algo parecido dentro del modo Nano con unos monstruos que van contagiando al resto. En este sentido volvemos a lo expuesto unos párrafos más atrás: hay modos que no casan bien con CrossfireX y Nano es uno de ellos, sobre todo por el diseño de su mapa.

Y es que la tensión de ver cómo te puedes convertir en monstruo si te mata un "Nano" se disipa al comprobar que hay una zona segura por la que hay que pasar agachados. Se crea un cuello de botella infranqueable para el enemigo, vaya...

Por otro lado, no ayuda la gran cantidad de abandonos en medio de una partida, seguramente por los fallos que se están experimentando estos días como la pantalla en negro, lo del zoom que viene y va u otra serie de problemas. Pero lo cierto es que si pasamos por alto esos detalles puede llegar a picarnos CrossfireX en algunos modos de juego, como Captura de Puntos o Spectre, siendo éste el más llamativo de todos al ser una variante de Detonación, pero con el equipo que debe poner la bomba equipado con cuchillo y traje invisible. Ahí sí hay tensión.

CrossfireX (Paquete definitivo). Incluye el pase de batalla prémium de la primera temporada y las campañas Operación Catalyst y Operación Spectre.

CrossfireX (Paquete definitivo). Incluye el pase de batalla prémium de la primera temporada y las campañas Operación Catalyst y Operación Spectre.

A falta de que se solucione el problema con la campaña en Game Pass, que es lo que esperaba con más ganas al haber estado involucrado Remedy Entertainment (Alan Wake) en su historia, esperaba mucho más "del shooter más jugado de la historia" en su versión actual. Seguiré jugando para completar sus desafíos, pero salvo sorpresa con su campaña, su calidad dista mucho de cualquier FPS actual.

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