Análisis de INDUSTRIA, la versión steampunk de la Guerra Fría sazonada con toques de BioShock y Half-Life
Análisis

Análisis de INDUSTRIA, la versión steampunk de la Guerra Fría sazonada con toques de BioShock y Half-Life

Nadie puede rechazar una buena distopía. Son magnéticas, imprevisibles y pueden derivar en un apocalipsis inesperado. INDUSTRIA es un gran ejemplo de cómo por su estética y propuesta, muchos juegos ya tienen ganada la atención del público.

Evidentemente, todos queremos liarnos a guantazos y escopetazos con robots asesinos para descubrir qué diantres sucede en una Berlín reconocible, pero inquietante. Tras dar el pistoletazo de salida para PC el año pasado, la desarrolladora Bleakmill apuesta por un salto mayor como es lanzarse a la nueva generación de PS5 y Xbox Series X/S.

Esta no es la Berlín que yo recuerdo

El evento clave en el fin de la Guerra Fría durante el siglo XX fue la caída del muro de Berlín. La RFA y la RDA dieron por finalizadas sus divisiones y acordaron unificar Alemania en un solo país en el año 1989. Precisamente en el día en el que se produce tan señalado evento nos toca controlar a Nora, una científica que no va a tener la tarde más tranquila precisamente.

En una base en la Berlín Oriental se están produciendo experimentos de alto secreto en los que Nora y su compañero Walter están involucrados. El gobierno soviético quiere terminar con toda evidencia de lo que sucede en esas instalaciones, por lo que Walter se apresura a rescatar cualquier vestigio.

INDUSTRIA

Sin embargo, los acontecimientos se tuercen de manera totalmente enrevesada. Walter ha desaparecido en el interior de una máquina enorme y Nora, sin pensárselo, se lanza a lo más profundo de la misma. La sorpresa llega cuando terminamos apareciendo en una realidad alternativa en la que Berlín ha sido asolada por robots y la humanidad prácticamente ha desaparecido.

No son precisamente amigables las máquinas, de las cuales hay que defenderse con uñas y dientes, aunque siempre es mejor hacer uso de un arma de fuego. En estos primeros compases es donde se nos dan las pinceladas iniciales de lo que nos toparemos en INDUSTRIA. A través de una perspectiva en primera persona, se nos coloca en un mundo steampunk, en el que todo resulta familiar, pero cuenta con un toque siniestro.

La estética de industrialización es total, con una ciudad que parece completamente volcada a la fabricación e impulso de su economía. En algunos momentos puede llegar a recordar a lo mejor que tuvimos en BioShock, con estatuas enormes del líder de la ciudad y una calma tensa constante.

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Caminar por las calles y encontrarte con montañas de esferas robóticas, cables futuristas que recorren las cornisas y murallas de acero chocan totalmente con el resto de construcciones humanas, mucho más discretas. Desde Bleakmill aseguran que hay una gran inspiración en los trabajos de David Lynch a la hora de dar forma al universo de INDUSTRIA.

No es que estemos en mitad de un capítulo de Twin Peaks, pero desde luego que hay situaciones que no encajan y misterios que deben ser resueltos. El argumento mantiene la intriga en todo momento, no termina por destacar especialmente, pero hace su trabajo de ser el hilo conductor de la exploración de Nora durante las 3-4 horas de partida.

Vibraciones de Gordon Freeman

Tras un buen rato jugando a INDUSTRIA, hay sensaciones del pasado que regresan. Señales que advierten de que, de alguna forma, ya has jugado a algo muy similar. Y no estarás equivocado, ya que el equipo de trabajo ha tomado como referencia a Half-Life, toda una leyenda de la industria.

A nivel mecánico, las semejanzas son muchas. En vez de llevar la clásica palanca de Gordon Freeman, Nora se valdrá de una suerte de piolet que le sirve fundamentalmente para abrir cajas repartidas por el escenario. En todas ellas encontraremos recursos como baterías para la linterna, munición para las armas o viales de salud. Además, siempre podemos sumar todo lo que encontremos rebuscando entre muebles y cajones.

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El abanico de armas es discreto, aunque haremos uso de cada una de ellas. Pistola, fusil de asalto, escopeta y francotirador son los nombres de nuestras mejores amigas contra unos androides que no se lo piensan dos veces a la hora de atacar. Los hay de puro combate cuerpo a cuerpo, las bombas con patas y los que disparan ráfagas de electricidad. Todos ellos con la perfecta habilidad de colocarse a la vuelta de la esquina para sorprenderte.

Sin embargo, la IA no siempre es la mejor. No realizan realmente ningún error flagrante, pero sí que hay ocasiones en las que se atascan intentando llegar hasta Nora, lo cual es perfecto para liquidarlos sin compasión. Entre tanto disparo, hay hueco a la investigación y los puzles.

No son demasiados, pero alguna vez habrá que darle un poco al coco mezclando soluciones químicas, apagando algún interruptor o recopilando documentos por todos lados. Nos ofrecen una buena ración de contexto sobre qué ha sido lo que ha sucedido en esta versión steampunk de Berlín, permitiendo construir de mejor forma el relato de INDUSTRIA.

El guiño más evidente a la saga de Valve es la posibilidad de agarrar prácticamente todo lo que encontremos por el escenario. Podemos rotar vasos, discos, sillas y mover cajas para auparnos a nuevos lugares.

Tropiezos técnicos

Si echamos un vistazo a las reviews de INDUSTRIA en Steam nos toparemos con que las mayores quejas son dirigidas al pobre rendimiento de la obra. Lo peor es que este problema se arrastra por lo menos en la versión de Xbox Series X que he jugado. Por suerte no he notado caídas de FPS, pero el popping es constante, ya no solo con una distancia de dibujado escasa, sino en prácticamente todo momento.

Cada vez que giramos el plano, veremos por los bordes de la pantalla cómo se carga el escenario muy rápidamente, dando tiempo a ver un vacío blanco durante un instante. Otros glitches menores como texturas estiradas también han hecho acto de aparición. No se trata de una problemática que condicione para nada la partida, pero sí que afea mucho el conjunto.

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Es una lástima que esta falta de optimización no se haya corregido, porque a nivel visual sí que cumple a un buen nivel. Por otro lado, mención aparte requiere el apartado de los controles. No están configurados de inicio, lo cual obliga a mapear el mando nada más comenzar.

Sin embargo, existe una piedra en el camino, ya que todos los botones, excepto las direcciones del pad y los joysticks, no se reflejan en el menú de asignación. Por lo tanto, acaba siendo un lío configurar el mando para tenerlo todo perfecto

La opinión de VidaExtra

Las principales virtudes de INDUSTRIA se conjugan en su corta duración y lo atrayente de su universo. Poder pasarte en apenas una tarde una experiencia como la que propone Bleakmill resulta muy entretenida por un ritmo que nunca llega a caer, migas de pan para seguir intrigado por la trama y un combate que puede ponerlo hasta un poco difícil.

Con todo, se trata de una oportunidad perdida el arrastrar los mayores problemas de PC a consolas. De hecho, en este tiempo no existen mayores motivos para dar el salto a esta versión de la obra. No tiene ningún incentivo nuevo y se reduce a ser un port para que otras comunidades puedan catarlo. Un parche de lanzamiento sería lo más adecuado para solventar los fallos técnicos que perjudican el resultado.

INDUSTRIA

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Plataformas Xbox Series X/S (versión analizada) y PS5
Multijugador No
Desarrollador Bleakmill
Compañía Headup
Lanzamiento Fecha por determinar

Lo mejor

  • Una buena combinación entre Half-Life y steampunk
  • Un universo intrigante del que quieres concoer más
  • Te lo ventilas en una tarde

Lo peor

  • A nivel técnico no ha mejorado nada respecto a la versión de PC
  • Ningún nuevo incentivo para los jugadores de consola

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