Análisis de Metal: Hellsinger, la genuina esencia del Hard Rock se hace videojuego
Análisis

Análisis de Metal: Hellsinger, la genuina esencia del Hard Rock se hace videojuego

Apunto, pero no demasiado, a todo lo se se mueve. Demonios enloquecidos, monstruos de enorme tonelaje y tristes almas en pena. La clase de bestias que habitan en Metal: Hellsinger. Conforme me abro paso entre ellos los reduzco a vísceras de un bombazo, de dos o los que haga falta. Si alguno se queda temblando y respirando, me abalanzo sobre él y lo reviento sin compasión. A ser posible, sin perder el ritmo durante la masacre.

El mejor juego de acción de la Gamescom 2022 es todo lo que se promete y más. ¡Menudo festival de caos, rock y vísceras demoníacas! Posicionándose a base de ultraviolencia y temáticas infernales como el shooter más brutal del año. La ambientación y el gunplay acreditan las buenas sensaciones jugables que transmite en cada partida. En cada barbarie que nos invita a cometer actos de barbarie al son su flamante banda sonora, interpretada -además- por leyendas del Rock.

Porque la música en Metal: Hellsinger es un elemento absolutamente esencial, plenamente integrada totalmente en el juego y, como verás en nuestro gameplay, corona el conjunto.

En muchos aspectos, Metal: Hellsinger es uno de los alumnos más aventajados de DOOM. El que nos voló la cabeza en 1993 y el que ha renacido con fuerzas redoblados a través de Bethesda. Hay mucha de su esencia y el ritmo de los grandes clásicos dice presente. De hecho, suma puntos adicionales.

Ahora bien, el brutal juego que nos propone The Outsiders no es el enésimo sucedáneo de DOOM: si bien, se busca con mucho descaro replicar la emoción y la barbarie la saga de iD Software, así como su temática y ambientación demoníaca, es en su sistema de control dónde lo nuevo de Funcom encuentra su propia identidad y convence. Es más, si te apasiona el rock, posiblemente hasta te provoque una tortícolis.

Porque en Metal: Hellsinger tener puntería ayuda, desde luego, pese a que la mirilla es generosa, pero lo que de verdad nos permitirá llegar hasta el final de cada nivel y, con suerte, superar al jefazo de turno serán nuestros reflejos. Más concretamente, nuestro sentido del ritmo.

Un gunplay demoníaco al son de las leyendas del Rock

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La trama de Metal: Hellsinger no puede ser más sencilla: somos la Extraña, una criatura demoníaca sin voz propia, y nuestro cometido es poner los Ocho Infiernos patas arriba exterminando sin compasión todas las criaturas que nos salgan al paso. Entre fase y fase se nos pone ligeramente en contexto con una escena cinemática que, a efectos prácticos, sirve para presentar por encima el escenario del brutal espectáculo de ultraviolencia que protagonizaremos. Como verdugos sin compasión si tenemos un poquito de sentido del ritmo, o como víctimas indefensas si carecemos de él.

Nada más iniciar el juego, y tras ajustar la imagen y sus contrastes, la versión de PC de Metal: Hellsinger te pide que calibres la latencia de tu ratón. No se trata de acomodarse al modelo de ratón que uses, sino para comprobar tu nivel de reflejos. Podría parecer algo relativamente superficial, pero en el juego de Funcom es absolutamente esencial: nuestro desempeño en el campo de batalla está estrechamente ligado a nuestra capacidad de disparar o meter tajos al son de la música que suena.

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No se trata simplemente de hacer combos o rachas de disparos acertados, que también, sino del modo en el que el ritmo afecta al propio juego: mientras mayor sea nuestra racha rítmica más eficaces seremos y en función de lo bien que encadenemos tiros y derribos más epicidad gana la partida en curso, introduciendo nuevos matices, texturas y hasta voces a la propia canción. 

Resultando, finalmente, en todo un espectáculo de violencia demoníaca en primera persona que emerge tanto de la acción que transcurre en pantalla como de la música.

Dicho así podría parecer algo complejo de cara al jugador, pero una vez le pillas el ritmo y te dejas llevar el gunplay de Metal: Hellsinger es una delicia. Y ojo, que es entonces cuando entra juego un segundo factor a tener en cuenta: cada una de las armas de la Extraña tiene sus propias características, no solo en lo que se refiere a cadencia y daño, sino a la hora de producir lo que podemos definir como su propia música e integrarla en el desarrollo de los combates y la propia partida.

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Perderse en el ritmo es relativamente habitual, sobre todo a tenor de lo que ocurre en pantalla o cuando recibimos una sucesión de golpes inesperados. Por suerte, The Outsiders cuentan con ello e introducen dos maneras de volver a engancharnos más allá de la propia música:

  • Por un lado, los punteros de todas las mirillas de nuestra arma reaccionan al ritmo de la música y nos indican cuando es el mejor momento de disparar o golpear. Premiando y bonificando cuando realizamos un impacto perfecto.
  • Por otro, tenemos los elementos ambientales, como la frecuencia a la que emana el fuego que nace del suelo o los candelabros y otros factores de refuerzo visuales que, sin eclipsar a la música, nos ayudan a recuperar el ritmo.

Así, podemos definir sin margen de errores Metal: Hellsinger como un FPS rítmico muy inspirados en los referentes clásicos del género. Y como todo juego basado en los ritmos, la Banda Sonora es un aspecto completamente esencial. Por suerte, desde Funcom han tirado la casa por la ventana para la ocasión.

Además de que cada Infierno cuenta con una pieza musical creada específicamente para reforzar su ambientación, una vez hemos alcanzado un ritmo intenso a base de combos, potenciadores o sencillamente despacharnos sin medida aparecerán las voces de leyendas del Heavy Rock como Serj Tankian de System of a Down, Alissa White-Gluz de Arch Enemy,  Mikael Stanne de Dark Tranquillity, Randy Blythe de Lamb of God o Tatiana Shmailyuk de Jinjer

Todo un lujo que aporta más epicidad a nuestra gesta. Sobre todo, cuando estamos rodeados de enemigos.

Ocho niveles infernales que son café para los muy cafeteros

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La duración de Metal: Hellsinger, como juego, depende de tres factores muy bien definidos: nuestra experiencia con los shooters clásicos, nuestro sentido del ritmo y lo creativos que seamos a la hora de sortear ocho niveles desafiantes. Tenemos tres niveles de dificultad, pero no esperes toparte con escenarios laberínticos y retorcidos, sino con zonas de combate diseñadas para fomentar las esquivas y las coberturas que se conectan a través de tramos pasilleros en los que de vez en cuando asoman enemigos menores.

Eso sí, al final de cada uno de estos ocho Infiernos nos espera un jefazo final como los de antes: además de enviarnos legiones de enemigos que nos tumbarán al menor descuido se encarga de desplegar enormes ráfagas de proyectiles o secuencias de ataques que deberemos interiorizar. Todo un festival de explosiones y vísceras en los que podemos permitirnos recibir algún golpe, pero perder el ritmo nos puede resultar carísimo.

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La presentación y la pantalla de selección de cada nivel evoca los discos de vinilo, lo cual es un grato acierto, y una vez hayamos superado un infierno se nos ofrecerán una sucesión de desafíos adicionales ambientados en el mismo conocidos como los Tormentos.

Estas fases adicionales, muy reducidas en tamaño, son un elemento esencial del juego, y no solo por la propia rejugabilidad: a través de ellas, y solo si logramos superarlas, desbloquearemos los Sigilos, unas ventajas pasivas que poco a poco ganarán peso conforme la dificultad progresiva de los primeros niveles de paso al enorme reto del tramo final del juego.

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En muchos aspectos, la duración de Metal: Hellsinger depende más de nuestra habilidad que de los propios contenidos del juego. Podemos ajustar el grado de desafío de manera manual para que los demonios sean un poco menos espabilados o directamente llevar al límite nuestra destreza y nuestra paciencia. Con todo, es inevitable pensar que algunos Infiernos extra o unos recorridos algo más largos hubiesen redondeado un poquito más el conjunto.

Más allá de las armas que nos encontramos que  no hay desbloqueables ni coleccionables más allá de los propios Sigilos que obtenemos al superar los Tormentos y las armas que aparecen al llegar a determinados niveles. Lo más parecido a unos extras son el bestiario, los tutoriales y, mucho más interesante, la propia Banda Sonora del juego. 

Y aunque ofrecer las canciones es un bonito detalle, porque son espectaculares, seguramente hay opciones más interesantes de disfrutarlas que arrancando el juego expresamente para escucharlas.

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De cara a nuestro análisis, además, pusimos a prueba Metal: Hellsinger tanto en PC con ratón y teclado como con los controles tradicionales de un mando de Xbox y, finalmente, desde la Steam Deck. Y en el último caso nos pasó algo curioso y digno de mención: en el momento en el que la máquina de Valve se ve forzada a acomodar automáticamente sus recursos al perder batería la fluidez original se pierde y con ella toca aclimatarse al nuevo ritmo. Algo que, por cierto, nos ha costado más de una partida.

A partir de este punto se hace inevitable poner a Metal: Hellsinger en el espejo de DOOM, y pese a que las comparaciones tienden a ser odiosas (y el juego de Funcom no desbancará a DOOM Eternal como el FPS más brutal y gloriosamente salvaje de todos los tiempos, logra dar a los apasionados por la saga de iD Software y del Heavy Rock una muy digna alternativa que luce de escándalo y se siente todavía mejor a los controles.

La opinión de VidaExtra

Metal Hellsinger Pc Xbox Ps5

Metal: Hellsinger es tanto una carta de amor a los shooters clásicos que siguen la estela de DOOM como un espectáculo de Hard Rock en forma de videojuego. Una verdadera delicia en lo que respecta a su gunplay una vez le pillamos el truco y nos hacemos con el ritmo. Y, a la vez, uno de los FPS más brutales de los últimos tiempos

A la sombra de DOOM Eternal, quizás, pero reteniendo el orgullo de no resignarse a ser un sucedáneo más. Aspirando a dejar su propia huella entre los fans de los FPS.

Si te apasiona el Rock, además, la propuesta de The Outsiders superará tus máximas expectativas: su potentísima Banda Sonora colmará tus expectativas a base de añadir nuevos y espectaculares matices al desarrollo de la partida. Logrando que las derrotas sean épicas y las victorias, además, se sientan apoteósicas.

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Y, si bien, Metal: Hellsinger juega en una liga muy diferente a las superproducciones de Activision Blizzard, Electronic Arts o Xbox Game Studios en cuestión de presupuesto, siendo un ejemplo claro de doble A, el mimo puesto en fusionar de manera genuina la grandeza de los shooters clásicos, las temáticas demoníacas y la fuerza del Heavy Rock da un resultado realmente espectacular.

Postulando en última instancia, y salvo sorpresa de última hora, a Metal: Hellsinger como el shooter más salvaje de 2022 y una cita obligadísima para los apasionados por los DOOM clásicos. Esos juegos en los que te enfrentas a oleadas de demonios a punto de convertirse en piñatas de carne y vísceras. 

Esa gloriosa sensación de gunplay clásico en la que el botón de disparo tiene mucho más peso que el apuntado. Hitos que Metal: Hellsinger logra sin recurrir a la nostalgia, sino a la fuerza de su música y desde la barbarie más genuina.

Metal: Hellsinger

Metal: Hellsinger

Plataformas PC (versión analizada) Xbox Series X / S y PS5
Multijugador No
Desarrollador The Outsiders
Compañía Funcom
Lanzamiento 15 de septiembre de 2022

Lo mejor

  • Un gunplay espectacular cuya emoción traspasa la pantalla
  • Su banda sonora es gloriosa: no solo participan leyendas del hard rock sino que se integra en las partidas
  • Pese a su duración, sabe ser desafiante e intenso hasta el final

Lo peor

  • Se echan en falta niveles más extensos y retorcidos
  • Si no tienes sentido del ritmo o el Hard Rock te pone nervioso, vas a tener pesadillas

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