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Rainbow Six Siege y el difícil (pero necesario) arte de no dar nunca un juego por perdido
Análisis

Rainbow Six Siege y el difícil (pero necesario) arte de no dar nunca un juego por perdido

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Era difícil imaginar un escenario como el actual para ‘Rainbow Six Siege’ un mes después de su lanzamiento. El tiro le había salido por la culata a Ubisoft y el miedo a un juego repetitivo y falto de contenido provocó que la recepción fuese muy pobre.

De ese primer y durísimo varapalo podría haber ido directo al baúl de los juguetes rotos en un “no funciona, pasemos a otra cosa” de manual, pero sin embargo Ubisoft decidió tomar otro camino. Uno que reza que, si se muere, hay que hacerlo con las botas puestas.

Velvet

La resurrección de Rainbow Six Siege

A base de parches constantes, actualizaciones y el cariño puesto tanto en sus seguidores como en el juego, aquí estamos un año después, con más de cuatro millones de unidades físicas colocadas y una cifra de ventas digitales que muy probablemente supera con creces las de disco.

El juego ha estado gratis por tiempo limitado, rebajado en varias ocasiones y los añadidos en forma de DLC disponibles mediante micropagos o utilizando la moneda del juego (ahora llegamos a ello), han servido para mantenerlo en el candelero esperando a que un nuevo usuario acabe mordiendo el anzuelo.

Ahora, un juego que parecía muerto y enterrado poco antes de salir, vive una segunda resurrección con la llegada de un segundo año de contenidos que, de forma muy inteligente, ha mantenido enganchado al viejo usuario y se está metiendo en el bolsillo al nuevo.

Hay muchas razones para aplaudir a Ubisoft con el soporte a ‘Rainbow Six Siege’, puede que incluso más que con el trato ofrecido a ‘The Crew’ o ‘The Division’, dos juegos que se han aprovechado de una política de apoyo similar. Pero lo más importante de todo es que ponerte a los mandos del juego a día de hoy no sólo demuestra que se han hecho las cosas bien, también que lo merecía.

Por qué debería interesarte Rainbow Six Siege

Para aquellos que no lo conozcan, ‘Rainbow Six Siege’ es un FPS táctico. Más cercano a lo que puede ofrecer ‘Counter Strike:GO’ que a un ‘Call of Duty’ o ‘Battlefield’, pero con un sello de identidad propia bajo el que tampoco se sentiría cómodo en la comparación con el juego de Valve.

Si recurre, sin embargo, a un apoyo de la comunidad muy similar al de la otra propuesta de policías contra terroristas, con una base de jugadores muy sólida que ha ido creciendo durante los últimos meses e incluso ha provocado que el juego haga sus primeros pinitos como alternativa eSport.

Da para ello, sin duda alguna, y es que si en ‘CS:GO’ la habilidad y uso de las distintas armas ofrece encuentros vibrantes frente a los que apetece sentarse con un bol de palomitas, ‘Rainbow Six Siege’ hace lo propio no sólo a base de armas, también de gadgets y mayor variedad de estrategias de asalto o defensa.

Ya sea abriendo paredes a base de mazazos, lanzando ojivas que despliegan granadas en el interior de una habitación, valiéndonos de pistolas de epinefrina para una segunda oportunidad o colgándonos boca abajo desde una ventana para aniquilar a un enemigo atravesando con nuestras balas una pared, la cantidad de oportunidades que ofrece el juego es abrumadora y, por ende, también una forma fantástica de mantenernos enganchados presentando partidas distintas cada vez.

¿Cómo ha aguantado hasta ahora?

Si hay una palabra capaz de definir la evolución de ‘Rainbow Six Siege’ esa es inteligente. Además de abandonar los DLC de pagos permitiendo que los micropagos para obtener nuevos agentes y accesorios convivan de una forma justa con la moneda que recibimos al completar partidas, objetivos y retos, todo lo que ha ido llegando al juego se ha creado específicamente para mantener enganchada a la comunidad.

Pronto podrían haberse descarrilado las cosas añadiendo modos de todos contra todos o eliminando la muerte permanente con la intención de atraer otro tipo de público, de abrir las puertas a más gente, pero sus creadores se han mantenido firmes respecto a la idea inicial favoreciendo así que todo su crecimiento esté más controlado y que los esfuerzos se muevan siempre en una misma dirección.

Esa es, como en todo juego estrella de deporte electrónico, atacar al meta a base de nuevas opciones que obliguen a los jugadores a replantear sus estrategias habituales y mantener viva la jugabilidad sin sacrificar ni un ápice de lo que ya funcionaba con anterioridad.

Miremos por ejemplo uno de los últimos agentes en aterrizar, Jackal del grupo GEO del cuerpo de policía español, que centra su habilidad principal en rastrear las pisadas del enemigo atacando directamente a una práctica que se estaba apoderando del meta en la que los defensores se dedicaban a pasear por el escenario en busca de un flanqueo de los atacantes.

‘Rainbow Six Siege’, como en el caso de ‘Ghost Recon Wildlands’, es un juego que se disfruta mucho más en compañía de amigos que de desconocidos, pero algo similar ocurre en otros FPS aunque el componente táctico sea menos acentuado. Lo que es innegable es que Ubisoft ha sabido darle la vuelta a la situación y, como si de un lanzamiento nuevo se tratase, ‘Rainbow Six Siege’ es ahora el peso pesado de las estanterías que podría haber sido en su lanzamiento.

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