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Razer Sabertooth, análisis

Razer Sabertooth, análisis
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Nunca he sido un gran fan de los experimentos, si algo funciona, mejor aprovecharlo al máximo antes de empezar a buscar alternativas. Mi visión con los mandos de otras compañías siempre ha seguido esa premisa, seguramente apoyada por la mala calidad de lo que me había encontrado hasta la fecha con propuestas no oficiales de tiendas de videojuegos, pero debo reconocer que colocar las manos en conceptos como el de Razer Sabertooth es otra historia.

Tras una semana probándolo con todo tipo de juegos, pero sobre todo con aquellos que buscan un aspecto más competitivo, debo reconocer que no me importaría abandonar el mando clásico de Xbox 360, que por peso y ergonomía se ha convertido en uno de mis favoritos, por este Razer Sabertooth. Por descontado, como en todos estos casos, mi valoración también incluye ciertas reservas.

Razer Sabertooth para PC y Xbox 360

Razer Sabertooth es la evolución de Razer Onza, ambas opciones especialmente diseñadas para aquellos que quieran sacar un mayor partido de sus mandos, más orientados al juego competitivo o profesional que a moverse por los menús para conectar el último título de Kinect. Con eso en cuenta entra en juego un factor indispensable, y es que sólo aquellos muy acostumbrados al mando oficial de Xbox 360 notarán los cambios.

Eso, a priori, es tanto una ventaja como un bache para los que se decidan a dar el paso y cambiar de mando, y es que aunque algunas de sus funcionalidades dejan literalmente en bragas al mando oficial, también conlleva un proceso de adaptación que, al menos por mi parte, no ha sido rápido (pese a que a posteriori se acabe agradeciendo).

Razer Sabertooth

La textura es mejor que la de la cubierta plástica del mando oficial, algo que también se suma a los analógicos, que me han parecido más cómodos salvo a la hora de presionar buscando la acción de los R3 y L3, que me han complicado las cosas a la hora de pulsar desde diagonales. Cabe decir que haciéndolo desde el punto central la situación cambia a mejor, pero son pocas las veces en las que activamos esa opción desde una posición estática.

Posiblemente los cambios más favorables los he encontrado en primer lugar en la cruceta, que es una gozada respecto a la rueda de los mandos oficiales (no he tenido oportunidad de probar la nueva iteración de mandos de Microsoft con la cruceta ajustable) y gana muchos enteros frente a la del Onza.

El otro añadido que ofrece un cambio sustancial es el de los botones A, B, Y y X, de menor recorrido y un "click" característico que aumenta la respuesta (recordad que aunque los cambios pueden parecer mínimos el tema de la velocidad puede marcar la diferencia frente a otros jugadores) y resultan mucho más cómodos. Para que nos entendamos, la excusa de "pero si le he dado al botón..." no tiene cabida, cuando lo pulsas tienes muy claro que lo has pulsado.

Los gatillos han sido otro de esos aspectos a los que toca acostumbrarse, y es que aunque el recorrido es cómodo y rápido, y su colocación ha ganado varios enteros respecto a los del Onza, durante las primeras partidas no puedes quitarte la sensación de que algo ha cambiado ahí y requiere un tiempo de adaptación.

Los botones personalizables del Razer Sabertooth

Pasamos ahora a la que, sin duda alguna, es la gran baza del Razer Sabertooth más allá de su presentación y fiabilidad en los elementos anteriormente citados, la posibilidad de configurar botones alternativos en busca de una mayor comodidad, sobre todo en el multijugador de títulos FPS como 'Battlefield' o 'Call of Duty'.

La idea es mantener siempre los pulgares sobre los analógicos para que un salto o un cambio de arma no impida seguir mirando y apuntando a posibles enemigos, y eso se consigue con dos botones superiores situados entre los gatillos y los bumper, y dos palancas en la parte trasera del mando. Estas últimas cuentan con dos funciones, presionando hacia arriba y abajo, por lo que contamos con seis botones personalizables que pueden salvarnos de un susto en algunas situaciones.

Razer Sabertooth

Toda la configuración se realiza desde una pantalla inferior desde la que, por ejemplo, asignaremos uno de los botones frontales a la acción de pulsar hacia arriba la palanca trasera derecha. Salvo por las direcciones de los analógicos, todas las opciones pueden configurarse de forma similar.

Desde esa pantalla también podremos modificar la sensibilidad de los analógicos, aumentándola hasta límites que para un servidor se convierten en una auténtica locura pero que, otra vez centrándonos en los jugadores más exigentes, puede ayudar a marcar la diferencia. Se agradece que en este último caso se haya abandonado el experimento de la regulación mecánica del Onza, que contaba con una rueda en los analógicos para aumentar o disminuir la resistencia de los mismos.

La ronda de especificaciones la cierra un detalle que personalmente he agradecido bastante, la posibilidad de cargar desde esa misma pantalla dos perfiles distintos, por ejemplo para aquellos que jueguen con un familiar o amigo siguiendo esa noble tradición de pasar el mando y cada uno quiera gozar de su propia personalización de sensibilidad y botones.

Detalles adicionales del Razer Sabertooth

Por último hay tres factores que pueden acabar afectando a tu decisión de su posible compra. Por un lado está la no inclusión de baterías, y es que el Razer Sabertooth es un mando con cable, algo que un servidor, cansado de la corta vida de las baterías y las pilas, agradece, pero reconozco que el abandono de este tipo de conectividad podría suponer un problema para otros.

El segundo factor es el de la comodidad al coger el mando cuando tienes instaladas las palancas traseras. Habría agradecido unos botones más pequeños que no afectasen a la sujeción del mando, pero por suerte estos pueden quitarse con un destornillador que se incluye con el mando, quedando tapados sus huecos y perdiendo, por tanto, cuatro botones personalizables.

El último factor clave, y seguramente el que más afecte a su decisión, es el del precio. El controlador Razer Sabertooth cuesta 79,99 euros, unos 30 euros más que la versión sin cables de Microsoft y 40 más que la misma opción pero con cable. Por supuesto hay un valor añadido que justifica ese precio, y contando con la pequeña pantalla OLED y la calidad de algunos acabados se acaba entendiendo ese incremento.

Razer Sabertooth

Conclusión final

Mi recomendación personal en este caso, más allá de lo que te hayan podido generar mis impresiones, es que antes de realizar la compra tengas muy claro que lo que te vas a encontrar no es un mando destinado a navegar por menús y encender la consola de vez en cuando para jugar al shooter genérico de turno, como en el caso de otras alternativas, como el mando oficial de la MLG, la idea es aprovechar sus funcionalidades al máximo para contar con una ayuda extra en partidas competitivas multijugador. Por supuesto eso no quita que puedas disfrutarlo con otro tipo de títulos.

Puestos a ir sobre seguro, intenta probarlo antes de manos de algún amigo o un distribuidor oficial para cerciorarte de que es lo que buscas. Sabiendo de antemano que eso no será fácil, lo único que te puedo decir con mi valoración final es que, si te gusta la idea y lo que puede ofrecerte el controlador Razer Sabertooth, tanto sus materiales como funcionamiento estarán a la altura.

El controlador Razer Sabertooth ha sido cedido para que pudiéramos probarlo y analizarlo por parte de Razer.

Página oficial | Razer

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