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Tras varios días jugando a Dyson Sphere Program, hoy me he visto obligado a desinstalarlo para no poner en peligro mi  productividad
Análisis

Tras varios días jugando a Dyson Sphere Program, hoy me he visto obligado a desinstalarlo para no poner en peligro mi productividad

Por mucho que disfrute enormemente casi cualquier género de videojuegos, creo que el de gestión es sin duda alguna mi favorito. He invertido suficientes horas en ciudades, rutas de transporte y organización de recursos para saber cuándo he encontrado una mina de oro, y Dyson Sphere Program (Steam) es una de ellas en la que ya llevo más de 60 horas.

Sé también de buena tinta cuando, además de ser una idea divertida u original, también es un pozo de horas peligrosísimo para mí. Uno de esos ciclos eternos en los que el “una partida más” sólo termina cuando decido tajantemente desinstalar el juego  hasta que vuelva a tener tiempo que dedicarle. Y sí, Dyson Sphere Program ha corrido esa misma suerte.

La mezcla perfecta entre Factorio y Anno

Tal y como indica su nombre, la idea detrás de este juego nacido de Kickstarter es dar forma a una esfera de Dyson, una hipotética megaestructura espacial que rodearía una estrella para aprovechar al máximo su energía y enviarla allí donde fuese necesaria.

Desde enjambres de satélites con placas solares hasta burbujas astronómicas capaces de rodear el Sol, nuestro objetivo en Dyson Sphere Program es dar forma a ese utópico sueño de energía infinita a base de automatismos y gestión de recursos.

Quienes vengan buscando un Factorio o Satisfactory (otro juegazo) en el que pillar tres o cuatro recursos y crear cadenas automáticas de fabricación, han dado en el clavo. Los que busquen gestiones más accesibles como la simpleza de Anno, de donde recoge también el añadido de las rutas comerciales, también.

A partir de ahí te diría que si no necesitas mucho más para tirarte de cabeza, lo hagas y vivas su mayor sorpresa en primera persona. Si necesitas un pequeño empujón adicional, Dyson Sphere Program tiene mucho más de lo que parece a simple vista.

Dyson Sphere 1

Los juegos de gestión también pueden tener momentazos

Con un robot como único protagonista, la recolección temprana de recursos, fabricación de materiales y puesta a punto de nuestras cadenas de producción, correrán a cargo de este simpático Bumblebee de mercadillo. Podemos movernos a placer por el planeta, pero para hacerlo de la forma más ágil posible deberemos invertir parte de nuestros recursos en mejorar al robot.

Moviéndonos entre la rama de tecnología y las mejoras de nuestro amigo, llegados a cierto punto nuestro planeta dejará de ser una fuente fiable de recursos y, para conseguir los necesarios, tocará emprender el vuelo y dirigirnos hacia las estrellas.

Lo de aprovechar la órbita de tu planeta para acercarte a un satélite cercano, o el planeta que hay un poco más allá, es sólo una de las magníficas estampas que deja en pantalla Dyson Sphere Program.

Dyson Sphere 4

Ver cómo un cañón dispara hacia el Sol nuestro enjambre de satélites, o cómo nuestras rutas espaciales llegan desde otro planeta para traer materiales al nuestro, es una auténtica gozada.

Merece toda tu atención

Pese a lo aparentemente simple de su propuesta, Dyson Sphere Program es uno de esos títulos en los que te ves incitado a reiniciar la partida cada dos por tres para intentar reaprovechar lo aprendido. Líneas de producción más eficientes, organizaciones más efectivas, una evolución más rápida.

Cada partida es una razón más para decir “espera, que empiezo de nuevo aprovechando esto”, y que tras más de 30 horas siga manteniéndose igual de adictivo es una razón más para aplaudir el trabajo de Youthcat Studio.

Un juego en acceso anticipado que, por el nivel de calidad ofrecido y la cantidad de horas de juego disponibles, está más cerca de un juego final que de las demos que muchas veces nos encontramos por esa vía. Normal que, sólo rascando su potencial, el juego ya se haya convertido en uno de los más celebrados de Steam.

Abandono no porque vea que no hay mucho más que rascar, sino por la necesidad de tener que quitármelo de encima para no caer en un peligroso pozo. Ese momento llegará, no me cabe duda, pero lo visto hasta ahora es tan rematadamente bueno que prefiero esperar a tener todo el tiempo libre posible para exprimirlo al máximo. Menudo juegazo.

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