Análisis de Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters, La purga demoníaca en la que todo fan de Warhammer 40K desea embarcarse
Análisis

Análisis de Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters, La purga demoníaca en la que todo fan de Warhammer 40K desea embarcarse

En la desolación del lejano milenio 41  solo existe la guerra. El poder daemonico de los Dioses del Caos se expande por el universo conocido infectando y pudriendo planetas enteros. Un apocalipsis a escala cósmica, desde luego, pero para lo que unos supone el fin de la existencia, para los Caballeros Grises es un día de faena. Y, siendo justos, ayudarles a realizar su brutal purga demoníaca en Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters es todo un gustazo.

El remake del clásico Warhammer 40.000: Chaos Gate es el sueño cualquier fan de los Marines Espaciales de Games Workshop y se niega desde sus compases iniciales a que se lo considere una mera puesta al día: Complex Games bebe del título de 1998 para desatar una arrolladora apuesta por el rol táctico empapada de la esencia de la franquicia y, pese a jugarse por turnos, consagra cada gran momento de la partida a base de pura visceralidad. Tanto por parte de nuestros enemigos, como de la nuestra.

Porque en Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters seremos los Caballeros Grises, la hoja que blande la humanidad contra los daemons, y eso lleva implícito hacer retumbar el suelo que pisamos con el peso nuestras potentes armaduras, derribar muros y puertas para tratar de impedir rituales profanos y mancharse constantemente las manos de vísceras y sangre demoníaca. No es que se descuide el combate a distancia, todo lo contrario, pero es que los remates cinemáticos creados para la ocasión son demasiado espectaculares.

Así, Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters se posiciona holgadamente entre lo más destacado de la franquicia Warhammer 40K en los videojuegos, que se dice rápido. Pero eso no quiere decir que el resultado se cierre a los fans de los Marines Espaciales y a los apasionados por las brutales figuras: los apasionados por el rol táctico encontrarán una alternativa con un tono exquisitamente sombrío y toneladas opciones de personalización y progreso que le sientan de maravilla a la fórmula.

Elementos que, sumados, hacen que sea lo suficientemente familiar en lo jugable, completo en cuestión de contenidos y se consagre con lo más complicado de todo: irradiar la brutalidad de las batallas de Warhammer 40.000 turno a turno de manera contundente, espectacular y genuina. Promoviendo, en el proceso, que el jugador sea creativo a la hora de arrasar con todo aquello que amenaza su causa.

Una brutal cruzada daemoníaca

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Erekhul ha caído, pero su guerra está lejos de acabar. La victoria de los Caballeros Grises, unos supersoldados modificados genéticamente, supuso dolorosos sacrificios y ha dejado gravemente dañada la Mandato Siniestro, una imponente nave que a la vez sirve de templo para el Dios Máquina. Sin embargo, una amenaza todavía mayor asoma en el horizonte y no hay tiempo para relamerse las heridas.

Siendo plenamente consciente de las bajas y el estado de la nave tras la última cruzada, la Inquisidora Vakir ha tomado el control del Mandato Siniestro y redirige el rumbo de los Caballeros Grises hacia Koramar Prime siguiendo el rastro del Brote, una infestación que ha comenzado a corromper mundos enteros.

Puede que nuestro medio de transporte esté a dos golpes de convertirse en chatarra, pero la herejía no entiende de momentos idóneos.

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En Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters tomamos el rol del comandante provisional de la Mandato Supremo, y eso implica tanto liderar a los Caballeros Grises en sus cruzadas a través del cosmos como gestionar nuestro plan de contención del Brote desde la nave. Combinando de manera muy acertada los elementos de estrategia táctica con un sistema de progresión totalmente rolero.

En lo que se refiere a la experiencia principal, los que estén familiarizados con los RPGs tácticos se sentirán como en casa: un número fijado de Caballeros Grises son desplegados en un mapa infectado y su cometido es limpiarlo de enemigos, daemonios y amenazas, turno a turno, antes de que el medidor de plaga que preside la interfaz se desborde y se desate un mal mayor.

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Cada unidad puede ser totalmente personalizada, a nivel estético como en lo que se refiere a sus habilidades y arsenal, y deberemos rotarlas para asegurarnos de que todos estén a pleno rendimiento. En Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters tomamos parte en una brutal cruzada y eso implica que debemos planificar nuestras prioridades en batalla como de cara a nuestras próximas misiones.

La demencial lucha contra el caos con el sello Warhammer 40K

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Con todo, Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters transmite como pocos videojuegos la estética y la esencia de los Marines Espaciales de Games Workshop. No solo a través de las cinemáticas, sino con unos escenarios elaborados con un nivel de detalle espectacular. Ofreciendo la genuina sensación de que estamos combatiendo una plaga demoníaca en entornos infestados y caóticos. Y no solo eso: promoviendo que exprimamos todas las posibilidades de cada escenario.

Más allá de las clásicas opciones de cubrirse, ejercer guardias tácticas en modo centinela y servirnos de los elementos explosivos, podremos demoler trozos del escenario o romper muros, puertas y barreras para arrasar o continuar a marchas forzada con nuestra antes de que la plaga tome el control del escenario y la situación se agravie.

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Incluso podremos derribar columnas de catedrales ruinosas y corruptas que aplastarán sin compasión a nuestros enemigos. Algo que más temprano que tarde será determinante a la hora de vencer a los grandes enemigos. 

Pero ahí no acaba la cosa: además de los tradicionales ataques estratégicos a base de proyectiles, explosivos, granadas y armas blancas, se le añade una nueva capa de brutalidad al conjunto con remates cinemáticos e incluso golpes críticos que no solo cercenarán de manera brutal la barra de salud de nuestros enemigos, sino que provocarán efectos secundarios que añaden una mayor capa rolera a cada batalla.

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Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters es plenamente consciente de la fórmula que adopta y lo que debe ofrecer actualmente un RPG táctico, pero también sabe invitar al jugador a ser constantemente visceral en lo que se refiere a sus acciones. A que castigue de la manera más contundente al caos a base de destrucción y fuerza bruta a través de una infinidad de recursos dispersos en pantalla y convenientemente repartidos entre sus unidades.

Sin embargo, Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters también deja claro que con cada victoria lograda existe una gran guerra se está librando a escala cósmica.

Una gran purga a través de sistemas espaciales

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Como juego, Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters sabe funcionar de maravilla a dos velocidades: por un lado tenemos las batallas en las que realizamos incursiones en entornos corrompidos con un objetivo fijado. A veces bastará con hacer una limpieza al estilo Warhammer 40K y en otras deberemos adelantarnos a una amenaza emergente o realizar un cometido más concreto. Por otro lado, y más allá de las batallas por turnos, deberemos contener el avance del Brote a escala cósmica.

Como comandante provisional del Mandato Supremo emprenderemos una gran cruzada por diversos sistemas espaciales conteniendo el avance de la plaga y teniendo muy presente que no es posible estar en dos lugares a la vez. Eso implica que, en función de cual sea nuestro próximo destino el Brote proseguirá su conquista propagando su corrupción por la zona de juego y fortaleciéndose. Aunque, por otro lado, nosotros también nos haremos cada vez más fuertes,

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Cada batalla, cada victoria y cada aliado caído cuentan de cara al desarrollo de la guerra, de modo que deberemos gestionar nuestras mejoras, nada más regresar al Mandato Supremo y establecer nuestras prioridades. Incluyendo, cómo no, reparar la propia nave para que esté a pleno rendimiento. Y, ya puestos, introducir alguna que otra mejora.

Si bien existen turnos en las batallas, cuando estamos al frente de la gestión desde el Mandato Supremo tendremos que tener en cuenta el paso de los días, la cantidad de recursos a la hora de reparar e investigar y, por supuesto, el tiempo que necesitarán nuestros Marines Espaciales para recuperarse de sus heridas.

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De modo que, a menos que seamos unos verdaderos expertos en estrategia o nos conozcamos de antemano lo que pasa en cada nivel, habrá que alternar unidades y fortalecer aspectos muy concretos de éstas antes de cada batalla.

En su conjunto, Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters se mueve de maravilla a la hora de alternar sus dos aspectos de juego y lo redondea con una campaña que hará las delicias de los fans de la franquicia. Es más, no solo se ha tomado como referencia el material original (el juego de 1998) sino que el mismísimo Aaron Dembski-Bowden está implicado en el proyecto. Toda una autoridad dentro del universo Warhammer 40K.

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¿La experiencia táctica definitiva de Warhammer 40K? Pese a que Con todo, se hace inevitable que el juego de Complex Games le pasa la mano por la cara al recién lanzado Warhammer 40.000: Battlesector lo cierto es que se echa en falta un aspecto muy concreto: la experiencia multijugador. Tanto para exprimir los entornos de manera cooperativa como para poder llevar la brutalidad a una experiencia más competitiva.

Dicho lo cual, lo que ya ofrece, el diseño de cada escenario y la premisa de reconquistar el universo de la emergente plaga nos dejarán más que servidos de batallas y desafíos.

La opinión de VidaExtra

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Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters es un juego de paso obligado para los apasionados por Warhammer 40.000 y una alternativa brutal y espectacular para los que buscan el siguiente juego de rol táctico al que echarle el guante: el milenio 41 de Games Workshop es cruel y visceral, encierra peligros y pesadillas verdaderamente intimidantes y criaturas del tamaño de edificios enteros. Pero poner ese infierno emergente patas arriba con los Caballeros Grises es un auténtico gustazo.

Los que conozcan bien el género del rol táctico se sentirán cómodos y especialmente creativos a la hora de exprimir las posibilidades de los Marines Espaciales y los escenarios, pero también disfrutarán especialmente de cómo se gestiona la gran guerra que tiene lugar en paralelo y a escala cósmica.

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Por otro lado, aquellos que vengan atraídos por la franquicia no tardarán en aprender a desenvolverse en este caos gracias a un sistema de tutoriales muy bien planteado y, de propina, se encontrarán con un lore denso, muy bien trabajado y colmado de fanservice.

Es inevitable no plantearse por qué no se añadió una opción multijugador con unos cimientos tan atractivos, pero el caso es que lo que ya ofrece funciona de maravilla, luce espectacular y se disfruta enormemente. Y añadir un contenido de manera forzada está visto y probado que no siempre es buena idea.

En cualquier caso, Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters se consagra como el arrollador renacer de un clásico que, pese a que no debe ser olvidado, ha encontrado un sucesor digno que hará las delicias de aquellos que lo disfrutaron y sorprenderá muy gratamente a los apasionados por el alucinante universo de Warhammer 40,000.

Warhammer 40,000: Chaos Gate - Daemonhunters

Warhammer 40,000: Chaos Gate - Daemonhunters

Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters

Warhammer 40.000: Chaos Gate - Daemonhunters

Plataformas PC (Steam y Epic Games Store)
Multijugador No
Desarrollador Complex Games
Compañía Frontier Foundry
Lanzamiento 5 de mayo de 2022

Lo mejor

  • La genuina experiencia que uno espera encontrar en un videojuego actual de Warhammer 40.000
  • Batallas tácticas con un ritmo y una carga visceral muy bien medida
  • Un remake brutal que da nueva fuerza y más emoción al clasicazo de 1998

Lo peor

  • Se echa en falta una experiencia multijugador o una alternativa online

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