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Stronghold Kingdoms: abrazo de oso y patada de canguro

Stronghold Kingdoms: abrazo de oso y patada de canguro
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'Stronghold Kingdoms' me ha pillado en mal momento. Llego a él tarde y cabreado, porque hace unos años probablemente habría sido mi perdición y ahora no tiene posibilidad de serlo por estar ya demasiado asqueado de las esperas de cualquier free-to-play. Aquellos que no estén en mi lugar, los que sepan ordeñar minutos al día y busquen un universo en el que invertirlos, tienen juego para años.

Así se explica que con algo más de cuatro en el mercado FireFly Studios se decida a dar el salto a Mac para que su base de usuarios siga creciendo y poder mantener su posición entre los free-to-play más jugados de Steam. Segunda vez que cito la palabra mágica, y es que aunque lo bueno se mantiene en su sitio, el sistema de monetización de 'Stronghold Kingdoms' aumenta con creces su lado más oscuro.

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El juego para la pausa del café

Bastará con que conozcas la saga y sus altibajos, o que hayas perdido horas de sol y de sueño al frente de multijugadores masivos de estrategia, para hacerte una idea de lo que tienes aquí. Al primer caso deberás sumarle la comunidad de jugadores capaz de mantener vivo el juego más allá de las misiones de campaña. Al segundo un nivel de profundidad que motiva que este texto sea la opinión de un mero principiante en vez del análisis de un experto.

Tras unos días dedicándole un hueco en segundo plano en mi escritorio, para ir acercándome a él de hora en hora, tengo la sensación de que sólo empiezo a rascar la superficie, que necesitaría un año para poder comprender todas sus posibilidades y vivir todo lo que el juego tiene que ofrecerme.

Las alianzas entre usuarios, la continua mejora de mi castillo, la conquista de Madrid o la Península Ibérica al completo, el envío de mercaderes destinado a aprovechar ese excedente de recursos que hace dos días era valiosísimo y hoy no me sirve ni para empapelar las paredes de mi aldea. Hay mucho por hacer y, sin embargo, lo que me mata de 'Stronghold Kingdoms' es que me sienta en una silla a esperar cambiando el refrán por un "deja para mañana lo que podrías hacer hoy".

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Quiero más y no puedo (sin pagar)

Es free-to-play y tiene esperas, horas de espera, así que como volviendo a la época de OGame intentas mantener todo en movimiento dedicándole unos pocos minutos para volver a él cuando la situación lo requiera. Que te enganches o no dependerá en gran parte de tu paciencia durante los primeros días y la suerte de las primeras semanas, que puedas valorar positivamente todo lo que esconde frente a la falta de inmediatez y que tus vecinos sean lo suficientemente amigables para ayudarte a crecer en vez de cortarte las piernas a la primera de cambio.

Que tu pequeño imperio sobreviva dependerá de lo mucho que valoren su honor los más fuertes y que tengas la amabilidad de preguntar antes de espiar, así que superado ese trámite lo único que te separará de una nueva afición será una simple opinión, la de cómo relaciones las opciones adicionales de un usuario premium o la compra de cartas con boosters de habilidad e inventario con el pay-to-win.

Como tantas otras veces hemos dicho, de algo tienen que vivir sus creadores, pero en mi caso el discernir si ese ejército que me acaba de llevar a la ruina se ha forjado a golpe de meses o de talonario marca realmente la diferencia. Puede que otro tenga más suerte, que tenga más tiempo y menos reproches, pero para mí 'Stronghold Kingdoms' requiere empujar un carro con palos en las ruedas y, en definitiva, un esfuerzo tremendo aún a sabiendas de que nunca llegaré a mi objetivo. No es algo que le reste calidad o impacto, pero sí mi atención.

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Página oficial | Stronghold Kingdoms

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