Existe un lugar reservado en el infierno digital para Patches, uno de los personajes más traicioneros e hijos de fruta que existen en los videojuegos. No es un villano, más bien es como tener a Deadpool en tu contra: habla por los codos, el 90% de lo que dice es mentira y aprovecha la mínima oportunidad para clavártela.
Si bien la mayoría de jugadores recuerda haber conocido a Patches en Demon's Souls de 2009 y Dark Souls de 2011, lo cierto es que ya llevaba años haciendo de las suyas en videojuegos. Sus orígenes se remontan nada más y nada menos que a Armored Core: For Answer de 2008. Su máximo responsable en FromSoftware fue Hidetaka Miyazaki.
Esta primera versión del mercenario, llamada Patches the Good Luck o el Suertudo ya mostró las características que todos conocemos hoy: pícaro, escurridizo, tramposo y charlatán. Su ficha en el juego lo descubre así y durante el combate será esquivo e intentará destruirte asumiendo pocos riesgos.
Este mercenario independiente tiene más historia en el campo de batalla que la mayoría, pilotando una construcción extraña de piernas invertidas artesanales. Su estrategia de combate favorita es disparar desde el aire o lugares ocultos para pillar desprevenidos a sus oponentes.
Y ya entonces recurrió a la misma estrategia que lleva utilizando años y que utilizó en la última entrega de FromSoftware, Elden Ring: se rinde cuando vas a derrotarlo y nosotros, como estúpidos que somos, solemos parar y perdonarle la vida. Siempre intenta matarte y luego negocia contigo cuando las cosas se ponen feas.
Es ladino desde siempre, pero aun así hemos desarrollado una simpatía especial por él. Tanto es así que algunas teorías lo señalan como un caminamundos, una especie de Loki enviado para guiarnos y darnos lecciones. Una curiosidad es que todavía no lo hemos visto en Nightreign y es algo extraño. Quizás aparezca en el futuro.
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