Trabajar en un manga de un calibre tan importante como Dragon Ball es algo para lo que casi nadie está hecho. Akira Toriyama logró algo único en la industria, y será muy difícil volver a ver algo parecido, ya no por lo importante que fue, sino por lo enormemente demandante que era para la época.
En diversos tomos y entrevistas, el legendario mangaka desveló su horario diario cuando trabajaba en Dragon Ball, y, como era de esperar, es una verdadera locura. Y es que Toriyama se levantaba a las 12 de la mañana para empezar a trabajar, y se acostaba a las 4 de la madrugada de manera casi rutinaria.
En fase de escritura, sabemos que su horario era más o menos ese, según sus declaraciones, aunque no comentaba los descansos que tomaba. En cuanto a su proceso de entintado, sabíamos que Toriyama se tomaba algún que otro descanso para almorzar, cenar, sacar al perro y bañarse, pero, a excepción de eso, lo único que hacía era trabajar.
Si sumamos ambos días, el de crear la idea, dibujarla y luego entintarla, el resultado se quedaría en unas 12 horas de media, siendo algunos días más y otros menos, ya que hay que tener en cuenta también otras variables, como el arco en el que trabajaba o el tiempo que tenía para entregar los capítulos.
Igualmente, esta cantidad de horas es, sencillamente, inhumana. Pero, por desgracia, la cultura japonesa incita a este tipo de horarios, y esto ha pasado factura a más de un mangaka, porque no solo Toriyama acabó físicamente destrozado, otras figuras como Eiichiro Oda o Masashi Kishimoto también sufrieron este tipo de problemas mientras trabajaban en su manga.
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