Pensaba encontrarme al rey de los cozy con Outbound y me topé con un metroidvania de mundo abierto en furgoneta

Pensaba encontrarme al rey de los cozy con Outbound y me topé con un metroidvania de mundo abierto en furgoneta

La evolución de lo acogedor no es lo bonito, sino aprender de lo ya existente

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Outbound
razablan

José Ángel Mateo

Coordinador

Mi relación con los juegos cozy es complicada. Una vez que te das cuenta de que la inmensa mayoría de estos títulos "relajantes" quedan descalificados cuando sacas de la ecuación los que van "de trabajar", empiezas a darte cuenta de que apenas hay unos pocos con un verdadero interés de abordar temáticas, sensaciones y mecánicas distintas a las que priman en la industria del videojuego. Quizás por eso Outbound sea uno de los títulos con más listas de deseados en Steam, porque la promesa de viajar en tu caravana camperizada sí que se antoja como algo que casa perfectamente con la filosofía del género.

Esto no es una enmienda a la totalidad de los juegos de granjas, cada uno se relaja con lo que quiere y yo mismo encuentro acomodo en los juegos de fábricas para este hecho. No es que no disfrute un buen Stardew Valley de vez en cuando, pero reconozcamos que su ciclo día-noche y la necesidad de organizarte en estaciones acaba siendo relativamente estresante. Por eso cuando encuentro algo como Wanderstop, sí comprendo el interés del género cozy.

El caso es que con esta obra de Square Glade Games me he encontrado con un título que busca hacerse su propio hueco, sin miedo de probar mecánicas y bucles de probada eficacia en el mundo del videojuego, pero priorizando un ritmo de juego ligeramente más bajo que los estándares actuales. No voy a entrar en el profundísimo debate sobre si ahora entendemos como diversión y entretenimiento sólo las cosas que generan dopamina inmediata, pero sí que creo razonable que una experiencia "relajada" no debería depender de esos sistemas.

"Cozy" no es igual a aburrimiento

Digo lo de las mecánicas y bucles jugables porque Outbound se atreve a fusionar su premisa inicial con una capa de juego de supervivencia muy light. El inicio lo deja claro: tras conducir la caravana durante unos pocos metros, llegamos a un parking donde aprendemos a hacer una hoguera y desplegar el vehículo, pero también a recoger materiales, recoger recetas y crear herramientas. Incluso disponemos de una barra de alimentación, pero no es demasiada molestia ya que tarda un puñado de días en bajar del todo, y justifica todo el sistema de cocina.

Outbound

La partida avanza de la siguiente manera: conseguimos diseños, esos diseños o bien son herramientas para conseguir recursos o bien muebles y máquinas que poner en nuestra caravana para seguir progresando. Ese avance en gran parte del género es estético, permitiéndonos expresarnos como jugadores; eso es algo que pasa aquí y que es tremendamente relevante una vez desbloqueemos la opción de construir una base desmontable en el techo de nuestra caravana. Pero en Outbound se apuesta por algo mucho más similar al metroidvania.

Aunque se trata de un mundo abierto y podemos explorar lo que queramos, estamos delimitados por barreras físicas. Al principio serán puentes derruidos para los que necesitamos cierta cantidad de tablones de madera, y luego pueden ser pendientes muy pronunciadas que requieren de mejorar el motor o un calor sofocante que te pedirá mejorar la refrigeración de tu caravana. 

No llega al extremo de exigencia un Pacific Drive a la hora de personalizar tu coche y prepararlo para los problemas, pero sí que está tanto ese espíritu de el automóvil sea es tu base portátil durante la aventura, como el hecho de que es la llave para acceder a nuevos terrenos.

Outbound

Me ha parecido bastante interesante también el cómo desbloqueamos nuevos diseños. Necesitaremos o bien explorar puntos de referencia y encontrar varios objetos para usar unos ordenadores, o bien otra cosa muy en consonancia con el espíritu de Outbound, cuya furgoneta es incluso eléctrica: encontraremos basura, la reciclaremos con una máquina y conseguiremos cupones para elegir mejoras en unas torres de radio.

Hay muchos detalles que hablan de cómo Outbound busca respetar el medio ambiente. Uno de los coleccionables se consigue con chapas, sólo podemos recoger madera suelta por el suelo y no talarla, o que pronto encontremos formas de recargar la caravana de forma sostenible como con generadores eólicos o solares. Como sucedía con Terra Nil, no se trata de un hecho pretencioso o paternalista, es una decisión temática que da forma al título, lo diferencia y lo hace especial también en el plano jugable.

Creo que llegado cierto punto, especialmente cuando desbloqueas bastante mapa y quieres recorrerlo rápidamente, empiezan a ser algo más molestos los sistemas de recarga de la caravana o el ritmo algo más contemplativo del juego de lo que podríamos esperar de un juego de supervivencia. Aún con ello, Outbound me ha parecido una experiencia fresca por cómo tiene unas convicciones férreas en lo cozy, pero apuesta por buscar soluciones a las preguntas del género en cuestiones ya resueltas en el diseño de videojuegos pretérito.

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