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Fire Emblem: Awakening

La saga ‘Fire Emblem’ siempre ha sido todo un referente dentro del género de SRPGs. Su mera pronunciación nos evoca batallas épicas. Y también muertes permanentes. De ahí que las batallas sean épicas, porque nos lo jugamos todo hasta el final. Aunque con ‘Fire Emblem: Awakening’, ya a la venta en nuestro país, esto ha cambiado. Tranquilos, seguimos con las muertes permanentes, pero hay también un modo más fácil (“Novato”), que eliminará ese problema para atraer a más gente.

En cualquier caso nosotros, de cara a esta guía para sobrevivir en ‘Fire Emblem: Awakening’, nos centraremos en el modo clásico, el de toda la vida, que para algo es el que hemos escogido. Y de ahí partir con una serie de trucos y consejos para que el camino hasta el final os sea más llevadero.

Adelantar, eso sí, que servidor lo ha completado en difícil. No me animé de entrada con el nivel extremo, “para los más avezados”, pese a ser muy ducho en la saga, por si se me complicaba en exceso su análisis. Todo por tenerlo a tiempo. Aunque si estamos ante una guía y alguno se embarca en nivel extremo es porque ya no necesita una guía, ¿no? Esto va más por los de “normal” y “difícil”.

El triángulo de armas, primer punto crucial de toda la saga ‘Fire Emblem’

Fire Emblem: Awakening

Cualquier fan de ‘Fire Emblem’ conoce el triángulo de armas de memoria, pudiendo decirlo de carrerilla. Pero hagamos como que nadie lo sabe al adentrarse aquí. Por hacer un símil, el triángulo de armas es como el piedra, papel, o tijera. La tijera es la espada, el papel es el hacha, y la piedra es la lanza. ¿Esto qué significa? Que si un soldado equipado con una espada ataca a uno equipado con un hacha, tendrá mayor probabilidad de impacto, reduciendo, ya de paso, la habilidad del rival.

Esto hay que tenerlo muy claro, pese a que en niveles superiores no sea tan determinante si contamos con una habilidad muy alta. Porque precisamente la habilidad determina nuestra puntería. Eso y nuestro nivel con las armas y la propia arma que tengamos equipada, que hay algunas que cuenta con poca bonificación para nuestra puntería. De menor a mayor, el nivel vendrá determinado por las letras E, D, C, B y A, habiendo armas que sólo podremos equipar con nivel A.

A esto hay que sumarle que dentro del triángulo de armas hay que tener en cuenta la bonificación/penalización al enfrentar dos armas opuestas. ¿Esto qué quiere decir? Que si, por ejemplo, nosotros atacamos con una espada a un enemigo que lleve un hacha, se nos sumará un punto de daño al cómputo general de ataque, mientras que el rival reducirá su daño en un punto. No es tan determinante como la variación de la puntería, pero sin duda es otro aspecto a tener en cuenta. De ahí que a veces lo mejor sea utilizar un arma que no flojee contra las demás, por si se da la casualidad de que, por ejemplo, vencemos a un enemigo con una lanza mientras él llevaba equipada una espada, y justo después nos ataca otro situado en la retaguardia con un hacha. En este caso compensaba más atacar con una espada, así no habría penalización con el primer enemigo, y ganaríamos una bonificación con el segundo. En la saga ‘Fire Emblem’ siempre hay que mirar un poco más allá.

Otros aspectos a considerar en las armas

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Aparte del triángulo de armas, hay otras variables que hay que tener muy en cuenta dentro de los combates. Por ejemplo, que cualquier unidad equipada con arcos (arquero, asesino, tirador, guerrero o caballero arco) no podrá atacar a las unidades pegadas a ella. Esto nos será útil para utilizar este tipo de unidades para acorralarlas y atacarlas con las unidades más débiles de nuestro equipo, para subirlas de nivel más fácilmente. Aunque ya entraremos en esto último más adelante.

Sobra decir que si somos nosotros los que utilizamos arcos, deberemos situar las unidades que los lleven en la retaguardia, ya que por lo general (salvo el guerrero y el caballero arco) cuentan con poca defensa. La clase tirador, por cierto, será la única que podrá equiparse con el arco largo, pudiendo atacar a dos y tres casillas de distancia, al contrario que los arcos normales, tan solo a dos.

Otra de las peculiaridades de los arcos es que son sumamente efectivos contra unidades aladas al aplicárseles un daño adicional, por lo que las aurigas y wyverns peligran si están a tiro. Este aspecto ya nos lo deja claro ‘Fire Emblem: Awakening’, igual que anteriores entregas de la saga de Intelligent Systems, al mostrar en el apartado de efectos un icono con una figura alada. Este mismo efecto se aplica para las magias de viento, como Arcwind o Rexcalibur, por nombrar un par.

Sin dejar de lado las magias, su gran diferencia respecto a los arcos es que pueden atacar tanto a una casilla de distancia como a dos. Aunque a lo largo de la historia veremos cómo hay otras magias que varían este hecho, como la magia oscura Ciénaga, con alcance de tres a diez casillas. La pena es que esta última escasea, pese a que en una de las últimas misiones de la historia nos enfrentaremos a un montón de hechiceros equipados con ella y a los que no podremos dar caza.

Hay otro tipo de armas que también ejercen efectos de daño adicional a otras unidades, y que deberemos tener muy en cuenta. Algunas por su propio nombre ya lo dejan claro, como la espada Machacawyrms, la peor aliada de Zelcher, o la espada Machacacorazas, efectiva contra armaduras (por ejemplo infantería pesada o general). Chrom, sin ir más lejos, lleva equipado el Estoque, espada que produce daño adicional tanto a armaduras como a jinetes. En el apartado de lanzas tenemos la Aterrafieras, con daño adicional a jinetes, la Lanza bendita, la peor pesadilla de los Resurrectos (y que además nos devolverá 10 PV en cada turno), mientras que en las hachas tenemos el popular Martillo (efectivo contra armaduras) y la escasa Hacha volante, capaz de propiciar daño adicional a unidades aladas. Si tenemos controlado todo esto nos evitaremos sorpresas mortales. Aparte de poder sacarle beneficio a nuestro favor, claro está. Como para tener controladas a las unidades aladas.

Fortalecer vínculos y utilizar las agrupaciones en ‘Fire Emblem: Awakening’

Fire Emblem: Awakening

Como comentamos en nuestro análisis de ‘Fire Emblem: Awakening’, pese a que en esta entrega se han mantenido muchas de las características de la saga intactas, se ha añadido como novedad el tema de luchar a dúo o agrupar unidades. Lo primero consiste en situar a una unidad nuestra en una casilla contigua a la de otra de nuestro equipo. De ese modo no solamente se beneficiarán entre sí con leves mejoras de puntería, evasión o capacidad de críticos, sino que se podrán ayudar en combate (depende de una variable que aumentará si ambas unidades cuentan con un vínculo fuerte), tanto para atacar como para defender. Mientras que agrupar unidades mejorará varios parámetros de una unidad, incluso hasta aumentando en uno su cifra de desplazamiento.

Esta última opción es la más recomendable, pese a que sacrificaremos una unidad. Entendiendo por “sacrificar” el contar con una unidad activa en vez de dos. Aunque podremos separarlas en cualquier momento. Pero perdiendo un turno. Otro aspecto muy a tener en cuenta. Pero como decimos, la opción de agrupar unidades puede convertirse en nuestro mejor seguro de vida, y por varios motivos. El primero, el más obvio: mejorar temporalmente los parámetros de una unidad. Si a un debilucho mago le agrupamos un general, la clase con más defensa, podrá mejorar su capacidad defensiva de forma importante hasta 9 puntos. Esto nos servirá sobre todo para poder paliar ciertas carencias de algunas unidades, teniendo más papeletas para sobrevivir si van juntas dos.

Otro motivo, el hecho de poder relevar unidades agrupadas. ¿Esto qué quiere decir? Pues cambiar la unidad que está al frente. Por si en un momento determinado de la partida queremos curar con una valquiria situada en segundo plano, o mismamente para cubrir a una unidad a la que le han herido. Sus posibilidades nos dan mucho juego. Y también a nivel ofensivo, ya que cuanto más fuerte sea el vínculo entre dos unidades, mayor serán los beneficios por agruparse entre sí. Y no solo eso, sino que la probabilidad de que la unidad en retaguardia ataque o nos defienda será mayor. Imaginad por un momento lo que esto supone. Si ambas unidades cuentan con más velocidad que el rival (+5 puntos, para poder realizar un ataque doble), se podrá dar el caso de cuatro ataques dentro de un mismo ataque (uno de cada al inicio, después la contra del rival, y finalmente otros dos). Pero esto se puede multiplicar estando equipados con armas “Valor”, doblando el número de ataques. Con lo cuál podríamos estar hablando de ocho ataques por uno del rival. Una completa locura.

Agregar también que la mejor forma de fortalecer vínculos, tanto por ser la más segura y la más rápida, es agrupando unidades. Lo ideal es ver el apartado de conversaciones para saber qué unidades podrán alcanzar el grado de compenetración S, ya que los beneficios irán más allá. Más que nada porque en algunos casos al alcanzarlo podremos tener descendencia. ¿Y qué significa esto último? Para evitar sorpresas mayores, adelantamos que aquí soltaremos un ligero SPOILER. Comentaremos qué pasa al tener descendencia, con lo cual, salvo que vayamos más o menos por la mitad de la historia, lo mejor será no seguir leyendo. ¿Habéis dejado de leer? ¿Seguro? Bien, tomaremos esto como un no, y escribiremos un poco más para no chafar una de las sorpresas del juego. Vale, tal vez ahora podamos decirlo… El caso es que alguno se preguntará “vale, tener hijos”. ¿Y cuánto esperaremos para que crezcan? Ahí está la gracia. Nada más ver cómo dos unidades se declaran amor eterno, al volver al mapa, se desbloqueará un desvío que nos permitirá reclutar a nuestro futuro vástago. Ya que como nos hizo ver Lucina, estos vendrán del futuro. Lo que deberemos tener en cuenta, por lo tanto, a la hora de embarcarnos en estos desvíos, es que no es recomendable hacerlo cuando nuestras unidades sean todavía débiles y por promocionar. Más que nada porque los hijos heredarán las habilidades de sus padres. De ahí que lo ideal sea hacerlo cuando los padres sean fuertes y hayan desbloqueado todas las habilidades que les toquen, ya que sus descendientes heredarán todo lo bueno de ellos, llegando incluso a aumentar el límite de algunos parámetros. Es algo que he podido comprobar, por ejemplo, con Cynthia, hija de Chrom y Sumia. Una auriga que cuenta con dos puntos adicionales en el máximo de fuerza, habilidad, velocidad y suerte respecto a su madre, también auriga. Eso sin olvidar la poderosa habilidad Éter de su padre, el citado lord Chrom.

Sacarle provecho a las habilidades pasivas

Fire Emblem: Awakening

Otro detalle importante en ‘Fire Emblem: Awakening’ al que deberemos prestarle mucha atención es al de las habilidades pasivas. Si no nos fijamos bien en los preparativos de un combate puede sorprendernos un asesino con la habilidad Pasar, pasando entre nuestras unidades sin ningún tipo de restricción, o un guerrero con la habilidad Contraataque, devolviéndonos el daño que le hemos causado. Cada clase cuenta con dos habilidades a desbloquear. Con lo que si seguimos el curso normal de una unidad, podremos acabar con cuatro habilidades para una clase promocionada. Dos sin estar promocionada, dos tras promocionarse. En concreto una clase básica (no promocionada) partirá con una habilidad ya desbloqueada, y ganará otra al alcanzar el nivel 10. Mientras que una promocionada tendrá que esperar hasta los niveles 5 y 15. La excepción viene de parte de las clases especiales, como bailarina, aldeano, manakete y taguel, ya que estas no promocionarán y solo desbloquearán una habilidad a mayores tras alcanzar el nivel 15. Su tope de nivel es 30, por cierto.

Entrando de lleno en las habilidades, hay varias que deberíamos tener en cuenta para formar un ejército capaz de sobreponerse a las adversidades. De lo más útiles resultan las habilidades de Potenciar, tanto de aspectos defensivos, como Potencia: Def de la clase general (nivel 5) y Potenciar: Res de la clase valquiria (nivel 5), como ofensivos, como Potenciar: Fue de la clase guerrero (nivel 5) y Potenciar: Mag de la clase sabio (nivel 5). Aunque la mejor de todas ellas sea la de Potenciar: Todo de la clase gran estratega, ya que nos dará +4 a todos los atributos de las unidades situadas en tres casillas a la redonda durante un turno. Y eso incluye el turno del enemigo.

Las habilidades de Potenciar, aparte de permitirnos aguantar o ser más fuertes, también serán especialmente útiles si queremos subir de nivel a unidades más débiles sin que sufran peligro. Aunque también habrá que estar al tanto de que hay un tope de potenciación de diez unidades. Si, por ejemplo tenemos a dos unidades agrupadas, y la unidad situada al frente tiene un beneficio de +9 a la defensa, Potencia: Def no será tan efectivo al no poder sumar cuatro puntos más a la defensa.

Otras habilidades muy útiles (para nuestro beneficio) son las ya comentadas Pasar y Contraataque. Es más, la clase asesino contará con una de lo más letal, Letalidad, capaz de derrotar a un enemigo de un solo golpe, aunque contará con un porcentaje de probabilidad resultante entre dividir su habilidad por cuatro. Éter, de Gran lord, también será otra de las más fuertes, al activar Helios y Selene en un mismo ataque. Helios absorberá la mitad del daño infligido, con lo que recuperaremos algo de vida, y Selene reducirá la defensa y resistencia del enemigo. Si además nos va el rollo de mandar a una unidad poderosa al frente la habilidad Renovación de los caballeros pegaso nos será muy útil, ya que restaurará un 20% de nuestra vida cada turno si no hay aliados en tres casillas a la redonda. Aunque mejor si cabe será la de Recuperación del monje o sacerdotisa soldado al no depender de ningún aliado. Y recuperaremos un 30%. Y ojo, el tope de vida (sin contar la habilidad PV +5) es 80.

Otras habilidades a destacar son la de Promesa, de la clase aldeano, al contar con un 20% de probabilidad de mejorar atributos al subir de nivel. Que ya sabemos lo que pasa a veces con la saga ‘Fire Emblem’, subimos de nivel e igual tan solo sumamos dos puntos a nuestros parámetros. Con esto nos aseguramos que habrá muchas veces subiendo siete puntos de golpe. Y eso es una pasada. Donnel, al ser aldeano, contará con esta habilidad de base, y podrá heredarla a su vástago. Pero ya incluso para él, si queremos cambiarle de clase después, nos seguiremos beneficiando de Promesa. En mi caso he hecho la prueba, convirtiendo a Donnel en luchador, y después en guerrero. Y de una primera pasada ha barrido las estadísticas de Vaike, mi otro guerrero. Olivia, la bailarina, a su vez cuenta con una habilidad a desbloquear en nivel 15 muy útil, la Danza especial. Ya que aparte de permitirnos otra acción tras el baile, nos dará +2 a la fuerza, magia, defensa y resistencia.

Clases especiales de ‘Fire Emblem: Awakening’ y la utilidad del segundo sello

Fire Emblem: Awakening

Como hemos comentado en varias ocasiones en ‘Fire Emblem: Awakening’ contaremos con clases especiales. Es otra constante en la saga, y estas clases no podrán promocionar mediante el uso del sello maestro. Su tope de nivel es 30, y tan solo contarán con dos habilidades. En algunos casos puede que más de uno piense que, por ejemplo, el aldeano no sirva para nada, o que la utilidad de la bailarina se reduce a regalarle otro turno a una unidad de nuestro equipo. Pero nada más lejos de la realidad. El aldeano, como dijimos, cuenta con la habilidad Promesa, ideal para mejorar nuestras estadísticas, y la bailarina puede enfundar una espada. Y cuenta con unos topes de habilidad, velocidad y suerte muy altos (41, 41 y 45). Mientras que un taguel, si bien es una unidad que solo puede utilizar piedras bestia (alcance de una casilla), su habilidad Cazabestias (daño adicional a bestias y jinetes) nos puede dar mucho juego, mientras que un manakete, si bien su habilidad Matawyrms solo se centra en los dragones, puede alcanzar dos casillas gracias a las piedras dragón.

¿Pero qué pasa si llegamos a nivel 30? ¿Nos quedamos así al no poder promocionar? No. Hay una posibilidad de seguir mejorando nuestras estadísticas. El camino por el que he optado en la mayoría de mis unidades ha sido utilizar el segundo sello para volver a nivel 1 de la misma clase sin perder todos los atributos y habilidades logrados hasta el momento. Y esto se aplica tanto a las clases especiales como a las normales y promocionadas. Una forma de no depender de las gotas de energía, alas veloces, escudo dragón y compañía. Que como bien sabe cualquier fan de los ‘Fire Emblem’, nos suben +2 a distintos parámetros, como fuerza, velocidad o defensa, respectivamente.

Pero la utilidad del segundo sello no se queda ahí. Eso es tan solo un pequeño truco, por si no queremos prescindir de una clase en concreto. La gracia del segundo sello es permitir cambiar de clase, con lo que optaremos a nuevas habilidades y armas. Yo, sin ir más lejos, he hecho del aldeano Donnel un guerrero de lo más curtido gracias a su habilidad promesa, de Miriel una hechicera que se beneficia de su pasado como sabio, o del caballero arco Virion un arquero más competente gracias a que antaño fue tirador. Sí, he optado por prescindir de su capacidad de enfundar arcos largos para ganar en movilidad y poder utilizar espadas a mayores. Eso a gusto de cada uno.

La única pega del segundo sello es que no podremos cambiar a cualquier clase. Habrá algunas que tendremos vetadas para según qué unidades. Mientras que si “reseteamos” mucho a una unidad cada vez nos costará más subir de nivel ya que los enemigos nos darán bastante menos experiencia.

Consejos para subir de nivel fácilmente

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Como todo SRPG que se precie, el aspecto estratégico de ‘Fire Emblem: Awakening’ será muy importante. Planificar los combates antes de empezarlos será esencial. Situar a nuestras unidades desde el comienzo en sus correspondientes casillas para llegar hasta un enemigo, provocarlo, y darle matarile para allanar el siguiente turno será otro de los aspectos a tener en cuenta si queremos salir con vida aquí. Cuantos más enemigos eliminemos por turno será importantísimo, porque en la campaña nos aguardan misiones en las que recibiremos de sopetón enemigos por la retaguardia. Aquí será vital también la comentada opción de agrupar unidades. Aunque también nuestra experiencia.

La experiencia de nuestras unidades, se sobreentiende. Ya que por mucha estrategia que dominemos, si nos enfrentamos a enemigos de mayor nivel que el nuestro tendremos todas las de perder. Si cuentan con +5 de velocidad, nos atacarán dos veces. Si nos doblan en fuerza o magia, tendremos que estar constantemente curando a nuestras unidades, perdiendo turnos importantísimos para los sabios o valquirias, que también propinan mucho daño con sus magias. En definitiva, que nuestro nivel importará también mucho en cada batalla, con lo que será esencial contar con unidades promocionadas y unos parámetros de nuestras estadísticas lo más altos posibles para ganar.

En nivel difícil, a lo largo de toda la campaña, me he encontrado con dos misiones bastante puñeteras en este sentido. En especial la última de todas, aunque milagrosamente salí de ahí con vida a la primera. Pero si queréis tener garantías para la campaña, nada mejor que subir de nivel con los encuentros aleatorios por el mapa en las zonas que hayamos superado, o utilizando la caja hedionda para invocar resurrectos en la zona que deseemos. De este modo podremos seleccionar tanto zonas de nivel avanzado, para mejorar a nuestras unidades más poderosas, o bien seleccionar zonas del comienzo de la historia para darle una oportunidad a las más flojas con el objetivo de promocionarlas.

Como suele pasar en los juegos de este género, los curanderos suelen ser los grandes olvidados. Pero al final, si nos aprovechamos de sus recursos, serán los que llegarán a promocionar antes de tiempo. Tanto la sacerdotisa como el monje (es la misma clase, pero de distinto sexo) no solamente consiguen experiencia al curar a sus aliados, sino también con otras magias de apoyo. Una de las que más experiencia da, y para la que no necesitaremos mejorar nuestro nivel con los bastones, es la de Rescatar (nivel de bastón E). Esta magia desplazará a un aliado distante a una casilla adyacente del que la lance, siendo, por cierto, una magia indispensable en misiones de rescate o para librarnos de una muerte segura tras un ataque desafortunado (pensando en las consecuencias del turno del rival), y será la más indicada para promocionar en seguida a nuestra sacerdotisa o monje, pudiendo pasar después a sacerdotisa/monje soldado o valquiria, con lo que ya podríamos realizar ataques con hacha o grimorios, respectivamente. La pega es que hasta la misión 12, en Puerto Ferox, no podremos comprar Rescatar. Pero mientras podremos aprovecharnos de otros truquillos bastante fáciles.

El más idóneo, acorralar a un arquero en un cuartel para que reponga su vida en cada turno, pudiendo atacarlo con una unidad para que vaya subiendo experiencia poco a poco, y exponiendo a otra a un ataque suyo para curarlo con otra unidad. De este modo iremos subiendo en cada turno a dos unidades sin ningún esfuerzo. Otro truquillo lo tenemos en zonas cerradas, bloqueando el paso con nuestra unidad más fuerte en aspectos defensivos (el general es el mejor) para que no pase el rival. Le quitamos sus armas para que no ataque. Y dejamos que las que están en la retaguardia lo hagan por él, como los arqueros o unidades equipadas con jabalinas, hachas de mano o espadas trueno. Eso y el apoyo de nuestra bailarina, para evitar que le demos pie al enemigo para un ataque desafortunado. Y de paso para que también vaya subiendo la bailarina, que será muy útil.

Siguiendo estos sencillos trucos y consejos para ‘Fire Emblem: Awakening’ no deberíamos tener problemas en evitar la muerte instantánea, algo que nos puede dar muchas tristezas a la larga.

En Vidaextra | ‘Fire Emblem: Awakening’: análisis

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