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PS2

PlayStation 2 siempre será recordada como la consola de sobremesa de más éxito de la historia del videojuego. Ahora, tras el cese de su producción a nivel mundial después de casi 13 años de vida nos acercamos a las claves del éxito de una de las mejores maniobras comerciales de Sony y el mayor éxito de la marca PlayStation.

Corría el final del año 1999 y esas navidades me tocaba abrir un paquete muy especial. La sexta generación llegaba a mi habitación de manos de Sega Dreamcast, y tras varios grandes juegos y un buen puñado de horas calentando la consola hasta dejar su base amarillenta por culpa del calor desprendido, tenía la certeza de que no necesitaba nada más para seguir disfrutando durante años.

Ni siquiera el anuncio de una nueva consola de Sony, marca que me había proporcionado innumerables horas de diversión unos años atrás con su primera consola, era capaz de sacarme de mi burbuja. Yo era de Sega, siempre había sido de Sega por encima de cualquier otra marca, y esa máquina lo tenía todo para triunfar: ‘Virtua Tenis’, ‘Crazy Taxi’, ‘Soul Calibur’… Miras atrás, te paras a recordar las peleas dialécticas en el patio del colegio, te ríes y piensas “cosas de críos“.

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PlayStation 2 llega al mercado vestida de perdedora pero aclamada como futura ganadora

Poco más de un año después, el 24 de noviembre del 2000, la nueva consola de Sony llegaba a nuestro mercado con un éxito sin precedentes a sus espaldas. Yo, metido en una guerra interna en la que quería que Dreamcast se hiciese con el control del mercado, miraba con ojos incrédulos cómo Sony lanzaba su consola a la piscina con un catálogo de lanzamiento vergonzoso aún a día de hoy. ¿‘Fantavision’? Esta batalla está ganada, pensaba.

La realidad, sin embargo, era bien distinta. El éxito de la primera PlayStation provocó que, tras el anuncio del desarrollo de PlayStation 2 en abril de 1999, los números de la consola de Sega empezasen a descender sin control. El mercado nipón se volcó en el apoyo a la máquina, y el estadounidense y el europeo hizo lo propio.

Días antes de empezar las fiestas navideñas del año 2000, cuando las noticias relacionadas con la nueva máquina de Sony se centraban en destacar la falta de stock de PS2 en las tiendas, un nuevo paquete llegaba a casa. El remitente era una amigo de la familia que desde hacía algunos años había tomado la costumbre de hacerme regalos a los que de otra forma no habría podido acceder. El primer trozo de papel roto dejaba bien claro lo que escondía, ese azul característico acababa con mi guerra interna. Ya no tenía que escoger entre una u otra consola, ahora tenía una Sega Dreamcast y una Sony PlayStation 2 colocadas en mi habitación.

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Las claves del éxito de Playstation 2

El tiempo y las pérdidas de Sega decidieron que una de ellas tuviese una fecha de caducidad anterior a lo esperado, y la máquina de Sony se convirtió en la superviviente de una guerra que tenía ganada antes de llegar al mercado. Su catálogo no era aún gran cosa, y sorprendentemente recordar los números de aquella época lo reflejan a la perfección.

El ocio interactivo tenía un nuevo rey, y las ventas de juegos tanto en CD como en DVD quedaban completamente eclipsadas por la distribución de películas en formato DVD. Los grandes títulos seguían sin llegar, pero la esperanza del público seguía ahí, al pie del cañón, y la llegada de franquicias como ‘Metal Gear Solid’, ‘Gran Turismo’ o ‘Silent Hill’ parecían un buen clavo ardiendo al que agarrarse.

Sin catálogo y sin stock parecía que el panorama de Sony empezaba a oscurecerse, pero la fiebre ya desatada hacía que las 75.900 pesetas (456 euros) que costaba PS2 en su llegada a Europa no fuesen suficientes, y poco después los mercadillos callejeros típicos de estas fiestas que dejamos atrás se llenaban con unidades que alcanzaban precios de entre 100.000 y 150.000 pesetas.

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El apoyo third party

La pérdida de títulos exclusivos como ‘Munch Odissey’, que acabaría llegando a la Xbox de Microsoft, presentaba un panorama bastante preocupante, pero la carrera de fondo de Sony tenía un as en la manga: Ken Kutaragi y su filosofía respecto a los títulos third party.

Según Kutaragi el éxito de PS2 llegaría sólo si Sony se centraba en llenar con sus propios títulos un tercio del catálogo de la máquina. El resto debía llegar por parte de otras desarrolladoras, así que empezaron las negociaciones que supondrían gran parte del éxito de Sony en su nueva andadura.

El cortejo de compañías externas se valió de una reducción de las tasas a pagar a Sony por los desarrollos, soporte publicitario y kits de desarrollo destinados a empezar a trabajar en la próxima generación. La jugada les salió perfecta, y eso derivó en un catálogo con grandes joyas. De entre los casi 11.000 juegos distintos nosotros escogimos recientemente los mejores juegos de PS2. No todo fue oro, pero ni siquiera los peores juegos de PS2 pueden empañar un magnífico catálogo.

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El reproductor DVD por excelencia

Ver una película en VHS por aquella época suponía tener que rebobinar varios minutos de anuncios entre los que se encontraba el anuncio del DVD, una nueva forma de visionar películas con una calidad alucinante que, además, se valía de algunas de las escenas de la película The Matrix para captar nuestra atención.

PS2 fue la única consola de la sexta generación que decidió introducir la reproducción de DVD de forma nativa, y lo que a priori podía parecer una forma de vender el nuevo formato de Sony a cualquier coste, se acabó convirtiendo en el mayor aliado del éxito de la máquina.

Tocaba cambiar de formato y los reproductores de DVD igualaban o superaban el precio de PS2, así que la mejor opción parecía hacerse con una consola, colocarla en el salón y matar dos pájaros de un tiro, olvidándote del VHS y callándole la boca al niño que pedía a sus padres el nuevo cacharro. PS2 era un reproductor DVD barato que, además, pasó a crear un estilo en el que se aunaban varias posibilidades de ocio interactivo que aún se mantiene a día de hoy.

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Los modelos Slim y los juegos familiares cerraron un círculo perfecto

Los éxitos se hicieron con el control del mercado y la llegada de GameCube y Xbox parecían un suicidio que seguiría los pasos de lo ocurrido con Sega. Más potencia a menor precio podrían asustar a cualquiera, pero tal y como pronosticó Kutaragi el catálogo de la máquina sería el que finalmente marcaría la tendencia.

Por si la falta de atención fuese poco a la hora de emprender esa lucha Sony se embarcó en el desarrollo de las unidades Slim de PS2, una estrategia que volvía a colocar la consola en las estanterías mientras se reducían de forma drástica los costes de fabricación, el precio de la máquina y las posibilidades de su competencia.

El complicado desarrollo del que hacía gala la arquitectura interna de la máquina pasó a un segundo plano y el Emotion Engine se convirtió en una joya accesible que daría frutos de la calidad de ‘ICO’, ‘Gran Turismo 3’ o ‘Metal Gear Solid 3’. La idea de convertir PS2 en una máquina para el salón siguió su curso con propuestas como ‘Singstar’ o ‘EyeToy’, abriendo un mercado que acabaría poniendo la guinda a un pastel de más de 150 millones de unidades vendidas en todo el mundo. Definitivamente es imposible no echar la vista atrás y aplaudir lo conseguido por Sony con PS2, lo hizo muy bien, y aunque ya forme parte del pasado, siempre recordaremos esa época con nostalgia.

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