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Ship girl

Irving Thalberg fue un jovencísimo portento que revolucionó la producción cinematográfica entre la década de los 20 y los 30. Una de sus principales aportaciones fue el pase privado de las películas con la intención de depurarlas antes de que estas llegaran a las salas. Si por ejemplo el público seleccionado no se reía con un chiste en una comedia se metía la tijera en el montaje final y listo. Era una forma de asegurar el éxito de un estreno respondiendo de antemano a los gustos del respetable. ‘Bravely Default: Flying Fairy’, la joya de Nintendo 3DS aún en manos de Square Enix, ha tirado por ahí. Una serie de betas privadas ha dictaminado qué cambiar o qué mantener según la retroalimentación de los afortunados jugadores/tester… Ya podían haber hecho algo así con ‘Final Fantasy XIII.

En los videojuegos es más habitual hablar de estas técnicas cuando se trata de MMORPGs. Es algo lógico, la creación de mundos persistentes es algo muy complejo, pero lo es más aún su mantenimiento. Probar las infinitas variables que ponen en peligro la estabilidad de todo un continente virtual cansa de solo pensarlo. Si crees que en ‘Bravely Default: Flying Fairy’, al ser un juego de consola portátil y un mundo cerrado, esta labor ha resultado una labor más fácil, piensa solo por un momento en el trabajo de más de dos años de desarrollo que sus creadores llevan a sus espaldas.

Bravely_Default

‘Bravely Default: Flying Fairy’ se antoja sobre el papel como un mea culpa entonado por Square Enix ante los desaguisados de los últimos años. Vuelve pues la jugabilidad que encumbró a ‘Final Fantasy’ en décadas pasadas: combates por turnos, sistema de clases/trabajos para los personajes, el mapamundi como base para desplazarnos, invocaciones, barcos voladores y un argumento sólido e inteligible. Todo ello, por supuesto, cubierto por el envoltorio de una dirección artística de auténtico ensueño.

Las últimas noticias que nos llegan de Japón hablan de que Nintendo se encargará de distribuir el juego. Eso puede ser bueno o malo para nosotros. Conociendo la suerte que han corrido en nuestro país los grandes títulos de la compañía en el ámbito portátil pueden pasar dos cosas, o Square Enix aprende de la nefasta experiencia de ‘Kingdom Hearth: Drop Distance’ y traduce ‘Bravely Default: Flying Fairy’, o me temo que será una quimera encontrar una copia en las tiendas. Toca cruzar los dedos y confiar en que la cordura se imponga.


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