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wind waker

Ha llovido mucho desde 2003, y aún así es asombroso ver cómo ‘The Legend of Zelda: Wind Waker’ se ve hoy tan fresco como el primer día. Gran parte de la culpa la tiene su apartado gráfico, pulcro, brillante, colorido… Por eso me preocupó que se estuviera tocando para adaptarlo a Wii U. Un simple traslado a HD habría valido, pero no, había que meter el pincel.

Ver por fin el juego en movimiento tranquiliza. Aunque hay filtros, nuevo tratamiento de la luz y las sombras que, paradójicamente, parecen restarle nitidez, al poco de verlo funcionar parece que estamos ante el clásico de Gamecube. Parte de ello es porque no parece haberse tocado nada más. Ahí están las situaciones, las cut scenes y los movimientos de siempre. Sí, huele a ‘Wind Waker’ por los cuatro costados.

Parece que lo único que se ha cambiado de cara a la jugabilidad es el viaje en barco por el mar. La queja una vez probábamos ‘Wind Waker’ (lo digo porque antes de su estreno hubo una absurda polémica causada por su cambio radical de look) tenía que ver con aquellos largos paseos marítimos que para algunos (no para mí) eran un tedio. Se pretende agilizar todo hasta el punto de acallar voces.

Por otro lado está nuestro viejo amigo Tingle. En su momento, el extraño personaje nos daba un artilugio con forma de Gameboy Advance. El Tingle Tuner, que así se llamaba, nos permitía utilizar la portátil con un amigo para, por ejemplo, encontrar tesoros. Era algo muy rudimentario pero resultón. La cosa cambia en Wii U ya que el regalo será ahora una botella en la que podremos guardar mensajes que llegarán a otros jugadores una vez lanzada al mar. Bonito ¿Verdad? Ánimo, que ya queda menos para octubre.

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