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Recuerdo con gran nostalgia la primera vez que probé juegos como ‘Portal’ o ‘Echochrome’. Ambos títulos rompían en mil pedazos las reglas de la lógica, la física y el espacio. Los dos se han convertido en los abanderados de una generación de juegos, en el ejemplo de cómo con poco se puede conseguir mucho y más, y de cómo podemos reinventar los géneros hasta límites insospechados. La sensación producida por ambos juegos no tenía parangón hasta ese momento y su innovación, por muy sencilla que pudiera parecer en apariencia, cambió por completo la perspectivas que se pueden tener de las cosas, más allá de los videojuegos.

Pocos juegos son capaces de transmitir ese aire de grandeza simplificada, aplicada especialmente en un juego de plataformas, puzzles o estrategia mental. ‘Braid’ es un juego que nos rompe todos los esquemas espacio-temporales que tengamos concebidos en nuestra mente, exprimiéndonos el cerebro y haciéndonos ver que el reto no consiste en llegar del principio al final de cada nivel, si no en cómo usemos el tiempo dentro él.

Braid’ se ha convertido en muy poco tiempo en uno de los grandes juegos estrella de Xbox Live Arcade. En apariencia no es más que un plataformas tipo ‘Mario’ a la vieja usanza, pero en su interior esconder arte puro, belleza e innovación. Cosas que hacen grandes a los videojuegos y nos dan motivos para creer que el futuro no está tan negro como otras compañías nos están vendiendo. Afortunadamente…

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Siempre que jugábamos al ‘Mario’ en la Nintendo (cómo han cambiado las cosas…) podíamos caer por los abismos que había en nuestro camino, tropezar con algún enemigo y perder una vida, ser mordido por una de esas plantas que salían de las tuberías, etc… En ‘Braid’ también es posible. De hecho es prácticamente idéntico pero con la particularidad de que siempre, y cuando digo siempre es siempre, podremos deshacer nuestros actos y volver al momento deseado para no cometer el error.

Puede que nos acordemos de ‘Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo’ cuando juguemos a ‘Braid’, pero su grandeza no reside únicamente ahí, ya que no se trata de llegar al final del nivel y entrar al castillo, sino que nuestro objetivo es recolectar piezas de puzzle que hay repartidas por todo el nivel, y si no sabemos manejar el tiempo a nuestro antojo, no podremos completarlo.

‘Braid’ se divide en 6 mundos donde el tiempo fluye de manera diferente en cada uno. Así, en los primeros niveles tan solo tendremos que “rebobinar” la partida para conseguir nuestro objetivo y salvar así alguna serie de plataformas, mientras que en otros más avanzados el tiempo se duplica a nuestro paso o según si vamos hacia adelante el tiempo avanza con nosotros pero si vamos hacia atrás el tiempo retrocede también a nuestro paso, con todo lo que ello conlleva. En algunos escenarios hay elementos destacados en verde que son inmunes a nuestras acciones y siempre avanzarán en el sentido lógico del tiempo, mientras el resto lo hace hacia atrás o está simplemente estático. En otro de ellos, cuando retrocedemos en el tiempo creamos una sombra de nosotros mismos que repetirá lo que hayamos hecho. Cada uno de los seis mundos tiene su propia física temporal y el objetivo en cada uno de los niveles será recoger las piezas de un puzzle. Piezas que posteriormente deberemos montar para conseguir ver el cuadro que forman.

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Describirle ‘Braid’ a alguien que no ha jugado es muy complicado ya que bebe de tantas fuentes y las mezcla e innova de una manera tan peculiar que lo mejor es descargar el juego (o al menos su demo) y probarlo con tu propias manos, sentir cómo se te vienen abajo tus esquemas temporales y en su lugar se sitúan los creados por David Hellman y Jonathan Blow, los padres del juego.

Además de todo lo comentando, el aspecto gráfico del juego es muy enriquecedor para la partida, ya que el diseño tanto de los escenarios como de los personajes en pantalla responden a un tipo muy concreto. Este arte tan peculiar, en el que parece que mueves en un cuadro expresionista de Edvard Munch, viene de la mano del ya mencionado David Hellman (responsable de ‘La lección se aprende, pero el daño es irreversible’), el cual ha dedicado numerosas horas a cuidar el diseño y el acabado gráfico del juego. Con unos resultados tan efectistas como sencillos. A mí me encanta.

Por su parte, la música también corre un papel importante, aunque no relevante. En las ocasiones en las que jugamos con el tiempo, la ambientación sonora baila también con él, por lo que sus dulces y relajantes melodías se escucharán invertidas cuando vamos hacia atrás o aceleradas hacia adelante cuando así lo hagamos con nuestro tiempo.

Pero no todo van a ser elogios para ‘Braid’. El juego tiene dos grandes pegas que a mi parecer lo alejan un poco de la admiración máxima que se le puede dedicar a un juego: su precio y su duración.

A pesar de constar de seis mundos, su duración no llega a las cinco horas lo que hace que nos duela más la otra de sus pegas, el precio. 1200 puntos son excesivos para un juego de cinco horas. Tal vez si fuera un poco más barato o un poco más largo, la proporción sería más justa y no habría que quejarse por ello. Pero bueno, igualmente es un juego que merece la pena sí o sí.

Se habla de una futura versión para PlayStation 3 y otra para PC, con fechas y oficialidad aun por confirmar, pero finalmente todo llega y acabará saliendo en más plataformas al margen de Xbox 360.

Ficha Técnica: Braid

Braid
  • Plataformas: Xbox 360 (versión analizada), PC, PS3 (por confirmar)
  • Distribuidor: Online
  • Estudio: Number One Inc
  • Lanzamiento: Ya disponible
  • Precio: 1200 puntos

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