El sucesor espiritual de Half-Life 2 es una joya de culto que está en Game Pass con ciencia ficción que es canela fina

El sucesor espiritual de Half-Life 2 es una joya de culto que está en Game Pass con ciencia ficción que es canela fina

9 comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
Prey

Han pasado cinco años desde el lanzamiento de Prey y a día de hoy todavía estoy sorprendido de que me haya enganchado tanto la obra de Arkane Studios. No es que hubiese unas expectativas brutales sobre la aventura espacial, pero he de reconocer que ocupa un lugar muy especial entre mis juegos favoritos.

Tanto cariño le tengo y tantas sorpresas me ofreció que "solo" me lo he pasado dos veces. Quiero saborear cada visita a la Talos I, descubrir las salas como si fuera la primera vez, revivir el viaje como si nunca hubiese pasado. Fuera de la órbita de muchos jugadores, la joya de culto de Bethesda está disponible en Xbox Game Pass para que le echéis el guante.

El espejo de Gordon Freeman

Es una pena que con toda probabilidad no vayamos a ver una secuela de Prey, de la misma forma que está descartada la aparición de Half-Life 3. Sin embargo, lo más parecido a la continuación más deseada de Valve es el propio juego de Arkane gracias a similitudes más que obvias. Con todo, es necesario establecer qué diantres sucede.

Estamos en el año 2032 a bordo de la Talos I, una estación espacial que se encuentra orbitando la Luna en un futuro en el que John F. Kennedy no fue asesinado. Circunstancia clave para que la Guerra Fría se enfriase más que nunca y llevase a que las dos superpotencias mundiales se uniesen en la conquista de las estrellas. Un panorama prometedor.

Los experimentos y avances tecnológicos van a pasos agigantados y el siguiente paso ha mandado todo al carajo. Una raza alienígena ha invadido la Talos I, la soledad es tu única compañía mientras encarnas a Morgan Yu y te tocará descubrir qué diantres está pasando, tanto en el escenario como en tu propio pasado. Vamos, un thriller de ciencia ficción de manual.

Prey

Nuestro protagonista no abre la boca en ningún momento de la aventura, prácticamente no le vemos la cara nunca y su principal arma es una llave inglesa. ¿Os recuerda a alguien? Efectivamente, los trazos de Gordon Freeman son evidentes, pero aquí no terminan las comparaciones con Half-Life.

Y es que la propuesta de Arkane es la de poder explorar todos los rincones de la estación regentada por la empresa TranStar con una libertad total. No solo por tener acceso a muchas zonas no recomendadas para principiantes, sino en lo referente a la movilidad y uso de físicas. Existen habilidades y herramientas que, usadas con destreza, pueden servirnos tanto en combate como a la hora de explorar lugares inaccesibles.

Por otro lado, las comparativas con Black Mesa y TranStar no dejan lugar a la duda, ya que tienen una gran responsabilidad a la hora de referirnos a los desastres que vivimos en ambos títulos. Además, el ambiente opresivo e inquietante que crea la amenaza alienígena/dimensional es otro punto a favor.

Prey

Una nave particular

La Talos I es prácticamente un personaje en sí mismo, ya que se trata de un edificio que flota en mitad del espacio. Como cualquier estructura de ese calibre, posee numerosas estancias, pasillos y rincones para descubrir. El trabajo realizado por John Berkey y Syd Mead, entre otros, es francamente espectacular.

Hay una gran inspiración en los años 60 y 70, con una mezcla entre la parte más ostensible del capitalismo y el pragmatismo del comunismo. Tenemos un Herbolario, el departamento de Psicotrónica, el Vestíbulo principal o la División de Neuromods, cada uno de ellos con sus características propias. Podemos ir a todas o solo a unas pocas; recorrerlas de arriba a abajo o recoger lo que nos es imprescindible.

¿Quieres abrir una habitación que hay en su interior? Puedes recurrir a la fuerza bruta para derribar la puerta o ser más sutil encontrando el código que la desbloquea en algún cadáver. Eso siempre y cuando no te dé un susto algunos de los Tifón. Y es que estos seres sin una forma concreta poseen varios poderes mentales, pero hay uno muy especial: son capaces de convertirse en cualquier objeto del escenario.

Prey

El resultado es que vas danzando tan tranquilamente pensando que estás a salvo de todo cuando te salta en la cara una silla que pensabas que estaba tirada en el suelo. O un lápiz, taza, pelota y todo lo que puedas imaginar. A pesar de ello, puedes recurrir a estas siniestras artes por tu cuenta, ya que los neuromods son la clave de Prey.

El clásico árbol de habilidades aparecerá ante nosotros para que escojamos qué queremos potenciar usando estos potenciadores. Hay dos opciones: aptitudes humanas o las de los Tifón. Hackeo, fuerza y resistencia por un lado frente a transformarnos en un objeto, atacar con telequinesis y ser parte de los invasores. De esta forma ninguna partida será igual, ya que todo dependerá de qué clase de Morgan Yu queremos ser.

Prepárate para lo peor

Ojo, la Talos I no solo está llena de peligro por los Tifón, sino que mucha de su maquinaria está en grave riesgo o funcionando en contra de sus creadores. Las amenazas mecánicas y estructurales serán otras a superar, pero contaremos con la ayuda -o no- de personajes como Alex Yu, Dayo Igwe, January o Lorenzo Calvino. Todos nos servirán de ayuda, de alguna u otra forma, junto al hecho de que nos proporcionarán tareas secundarias. En definitiva, cuentas con más de 20 horas de partida aseguradas y varios finales para conseguir.

Prey

El sigilo será nuestro amigo si sabemos sacarle partido, aunque la falta de gravedad y los paseos espaciales pueden ser especialmente peligrosos si no tenemos oxígeno suficiente. Eso sí, el título nos anima a reciclar continuamente, pues el inventario no es capaz de albergar toda la basura que llevamos encima. ¿Nos sobra una escopeta, tres mondas de plátano y munición? Llevamos todo a la recicladora y recibimos la materia prima para construir lo que sí necesitemos.

Uno de los aspectos más destacados de Prey es su brutal banda sonora y no puedo negar que he escrito estas palabras mientras suenan de fondo temazos del calibre de Into The Tunnels, Alex Theme, Semi Sacred Geometry o Mind Games. La mayoría de ellos creados en solitario por el compositor Mick Gordon -responsable de los acordes de DOOM- y en colaboración ocasional con Matt Piersall. Si tenéis dudas, aquí tenéis una lista de reproducción bien maja.

Roguelite expansivo

La versión disponible en Xbox Game Pass de Prey no incluye su único DLC hasta la fecha, pero no está de más hablar de una expansión bien jugosa. Mooncrash nos lleva a la base lunar secreta de TranStar, lugar del que Peter el hacker tendrá que huir para poder volver a ver a su familia.

Junto a esta aventura en solitario está Typhon Hunter, un modo multijugador asimétrico en el que un superviviente debe enfrentarse a otros cinco jugadores que actuarán como miméticos diseminados por el escenario. Finalmente, si tienes un dispositivo de realidad virtual, también recibirás TranStar VR, una campaña que te pone en la piel de varios empleados de la compañía mientras resuelves acertijos días antes de los eventos de la trama principal.

Comentarios cerrados
Inicio