Análisis de Carve Snowboarding: el sucesor espiritual del mítico 1080º se ha convertido en uno de mis juegos preferidos de Oculus Quest
Análisis

Análisis de Carve Snowboarding: el sucesor espiritual del mítico 1080º se ha convertido en uno de mis juegos preferidos de Oculus Quest

Esto es lo que le pido a la realidad virtual. Entiendo que el objetivo es bastante más ambicioso y que ya hay juegos que se acercan a trasladarnos a experiencias que vayan más allá de lo normal, pero a día de hoy no soy demasiado exigente. Sólo le pido algo tan inmersivo y divertido como Carve Snowboarding.

De la mano de Giles Goddard, mítico programador de Nintendo con juegos como Super Mario 64 o Star Fox a sus espaldas, llega el que a todas luces podría ser el sucesor espiritual de 1080º Snowboarding de Nintendo 64 que también ayudó a cera. Salvo que en esta ocasión los saltos a varios metros de altura también los vas a sentir en el estómago.

¿Cómo se supone que voy a jugar a esto sin ponerme malísimo?

Lo primero que probablemente te haya venido a la cabeza es que vas a poder visualizar con todo lujo de detalles los ingredientes empleados en tu primerísima papilla, pero nada más lejos de la realidad. De hecho, ese era mi único miedo con el juego. Estaba más preocupado por el cebollón que podía provocarme que por si me resultaría divertido o no.

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Y hasta en eso resulta sorprendente Carve Snowboarding. Pudiendo jugar de pie o sentados, la idea del juego es que nos coloquemos de lado como si estuviésemos sobre la tabla (regular o goofy) con las manos extendidas. Ellas, y no los pies o la cabeza, serán los que controlen la dirección de la tabla, generando así la sensación de estar dentro del juego pero manteniendo ese punto de los pies en el suelo que milagrosamente evita el mareo.

Si cada mano corresponde a un extremo de la tabla, dependiendo de la intensidad con la que realicemos el giro la tabla responderá en consonancia. Incluso frenar resulta de lo más intuitivo, consiguiendo así que la sensación de inmersión sea fantástica pero no acabemos con los piños contra el suelo tras cada salto.

No quiere decir que no impresione, ojo, que los saltos con el suelo quedando a varios metros de ti son una auténtica gozada para los fans de la adrenalina y las emociones fuertes, pero está lo suficientemente bien pensado para evitar problemas.

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Piensa en los guantazos, por ejemplo, en dar un salto enorme y chocarte contra un árbol que te frena en seco y te hace caer hasta el nivel del suelo. Pues bien, la solución para evitar que tu cerebro se vaya de vacaciones es llenarte la cara de nieve, tapándote la visión durante unos segundos para así evitar de forma original y coherente lo que sin duda sería un problema para tu equilibrio.

Los trucos, otra lección de naturalidad

El otro punto a destacar es cómo han conseguido clavar la idea de los trucos, que siguiendo con el mismo estilo de control, persiguen ser lo más natural posible. ¿Qué harías al acercarte a un salto para coger impulso y elevarte? Levantar los brazos, ¿no? Pues eso.

A partir de ahí consiste en bajar la mano hasta la tabla y agarrarla por la zona elegida con uno de los botones del mando. O hacer lo propio con la otra mano. O con ambas. Cuesta cogerle el truco a clavar ciertos trucos, pero si has hecho snowboard alguna vez te vas a sentir como pez en el agua.

Los giros quedan relegados a otro botón que, lejos de hacer que gire nuestro cuerpo, simplemente moverá la tabla mientras nosotros estiramos en esa dirección. Una vez hayamos terminado el giro, la tabla volverá a su posición inicial y caeremos sin problemas.

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No hay un reto de habilidad, como mucho el cuadrar ciertos trucos en algunas de las medallas -se echa en falta un glosario de ellos y cómo ejecutarlos, por cierto-, por lo que preocuparnos por caer bien cada truco es menos importante de lo que podría parecer. El juego se las apaña para que no fastidiemos el momento en exceso y, como mucho, puede recurrir al truco de la nieve en la cara o reducir la velocidad a la que nos movíamos como castigo.

Dicho esto, he disfrutado más bajando a toda velocidad que realizando trucos, pero ideas como mostrar el truco con letras gigantes después de caerlo le da un toque fantástico que invita a seguir dominando esa parte del juego. Está muy bien logrado.

Echando en falta retos más originales

Con pruebas de velocidad y trucos que se reparten a lo largo de seis niveles y que implican realizar pruebas contrarreloj y de puntuación con distintas medallas, el broche de oro de cara a alargar su vida útil -más allá del tirarte por una ladera por disfrutar de la experiencia- lo ponen una serie de coleccionables que podremos encontrar en cada nivel.

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Distintas rutas para cada uno de ellos nos llevarán a elegir qué recorrido se ajusta más a las necesidades de cada prueba y, de paso, también qué nuevos guantes, tablas o canciones podemos integrar a nuestro repertorio.

Las únicas específicamente diseñadas para echarnos un cable son las tablas, pero no tardaremos en conseguir las que más se ajusten a cada momento, ya sea para movernos a gran velocidad por nieve con hielo, por nieve en polvo o para realizar trucos con mayor velocidad y estabilidad.

Algunas cucamonadas en la cabaña que actúa de hub principal como elegir nivel,  crear tu propia lista de canciones o acariciar a un perrete que duerme por allí, son un mero complemento más destinado a dar algo más de empaque al juego, pero no habría estado mal que ese tiempo se hubiese dedicado a crear pruebas más originales.

De hecho, la idea de cerrar los niveles hasta que consigas X estrellas en el anterior nivel -ojo, no en los anteriores-, parece ir un poco en la línea de intentar alargar la experiencia más de lo que debería. En cualquier caso está lejos de ser un suplicio ir a por las mejores medallas de cada ruta y, de hecho, el pique con el juego sólo lo frena la batería de las gafas.

La opinión de VidaExtra

Entiendo hasta qué punto lo que el público necesita para dar el salto a la realidad virtual son juegos como Half-Life Alyx, pero mentiría si no dijese que experiencias como las de este Carve Snowboarding son las que me hacen volver a las gafas semana tras semana.

El grado de desconexión y diversión que ofrecen, incluso si sólo es para coger tu tabla y lanzarte colina abajo -con la morriña que eso supone este año- es una de las principales razones por las que sigo abogando por la expansión de la realidad virtual como plataforma para jugar. Qué queréis que os diga, no podría disfrutar más de ideas como esta.

Oculus Quest 2 - Gafas de realidad virtual, 64 GB

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Carve Snowboarding

Plataformas Oculus Quest
Multijugador No
Desarrollador Chuhai Labs
Compañía Chuhai Labs
Lanzamiento 27 de mayo de 2021
Precio 19,99 euros

Lo mejor

  • La sensación de inmersión es una gozada.
  • Una nutrida colección de pistas y rutas.
  • Un control excelente.

Lo peor

  • Algunas barreras de progreso pueden resultar incómodas.
  • Se echa en falta un glosario de trucos para sacarle más partido.

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