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Análisis de Forager: un indie con grandes ideas al que aún le queda mucho por demostrar
Análisis

Análisis de Forager: un indie con grandes ideas al que aún le queda mucho por demostrar

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Ataviado con un pico en un escenario que puedes recorrer de punta a punta en cuestión de segundos, Forager se presenta como un juego aparentemente simplón y lento. Sin embargo es la comparación entre lo que suponen esos primeros pasos y lo que tienes a tu disposición pasadas varias horas lo que realmente demuestra hasta qué punto es capaz de evolucionar.

Lo que antes era una pequeña isla en la que recoger madera y piedras para construir una forja, pronto se convierte en más de una docena de terrenos con distintos biomas y un sinfín de recursos a craftear. Si por algo destaca este simpático juego independiente es por cómo consigue sorprenderte a cada paso.

Un juego hecho de retales de otras ideas

La idea detrás de Forager, tal y como comentamos en nuestras primeras impresiones, es aunar mundos tan distintos como Stardew Valley y The Legend of Zelda en una aventura pixel art a base de crafteo, mazmorras y exploración. Esta última no está atada únicamente al escenario, un conjunto de islas que vas comprando para hacer crecer tu patio de juego, sino también a cómo la combinación de combate, puzles y materiales va dando forma a su jugabilidad.

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Conforme vas abriendo nuevas islas vas descubriendo personajes que te encomiendan misiones, tótems que amplifican tus trabajos a la hora de obtener recursos, nuevos enemigos y materiales, pequeños puzles y mazmorras que deben ser completadas para conseguir un arma especial y su medalla correspondiente...

Eso, sumado a un árbol de más de 60 habilidades que te irá abriendo las puertas a nuevas construcciones y opciones que se convierten en el hilo del que tirar para avanzar. No hay una historia que marque el camino y tampoco un objetivo claro, tú sigue avanzando para, como mínimo, completar alguno de los retos que el juego plantea a través de personajes y menús.

Puede que el tuyo sea mejorar el personaje al máximo, o craftear las mejores herramientas, o completar todos los puzles. Todo depende de cómo pretendas avanzar y equilibrar tu progreso. De haber un punto álgido que marca algo similar a un final, ese es el reto de conseguir todas las medallas del juego, las relativas a completar mazmorras o desafíos como llenar un museo con todos los materiales que el juego pone a nuestra disposición. 

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Evolución adictiva al servicio de la progresión

La lentitud de los primeros pasos, ese consigue materiales para craftear objetos y encontrar una fuente de ingresos que te permita seguir ampliando el terreno, no tarda en convertirse en un epiléptico festival de materiales saltando de todos lados y llenando tu bolsa en cuestión de segundos. 

Si antes debías golpear un árbol varias ocasiones para conseguir unas piezas de madera, ese proceso quedará a merced de un arco con tres flechas de fuego que reventará todo lo que se cruce a su paso, de un golpe y desde varios metros de distancia. Alcanzado ese punto Forager tira todo por la ventana ofreciéndote lo que siempre has deseado en este tipo de juegos, que lo que antes era un tedio ahora sea una cascada de recursos. 

Es una buena forma de mantenerte pegado a la pantalla -algo de lo que es fácilmente capaz desde el minuto uno-, pero también de invitarte a ir más allá en busca de esa nueva herramienta o habilidad que rompa por completo el juego. Lo digo tanto en el buen como el mal sentido de la palabra, aunque requiere matices.

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Como los materiales siguen creciendo en las distintas zonas del mapa tras ser recogidos, es fácil que si no pasas por una zona durante un tiempo aquello se convierta en un hervidero de plantas y rocas que dificulte que puedas avanzar con comodidad. En un punto eso supone abrirte paso a base de golpear con el pico a cada material, pero en otro que un golpe de espada de fuego demoníaca  reviente toda la zona en un mísero segundo.

Un equilibrio difícil de mantener

La sensación al alcanzar ese punto de poder absoluto, sumado al hecho de ventilarte monstruos con la misma facilidad, es absolutamente fantástica y entrega a Forager cierto punto de logro. Ahora sí tienes el control de todo lo que te rodea. Se acabó eso de mendigar materiales. 

Pero por otro lado, ese exceso te deja sin un objetivo claro a corto plazo. ¿Para qué guardar cosas en tu mochila cuando puedes conseguirlas después de un plumazo? ¿Para qué buscar una forma de hacer dinero cuando vender todo lo que tienes te va a permitir comprar dos o tres porciones de tierra de golpe?

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La idea no es mala porque juega con tu adicción inicial sumando un nuevo desafío, el de focalizar tus esfuerzos en algo cuando tienes absolutamente todo a tu entera disposición. Pensad en los paseos de Breath of the Wild que se alargaban durante horas porque cada dos por tres encontrabas algo nuevo que hacer y, salvando las distancias, os haréis una ligera idea de lo que supone moverte por Forager a escasos pasos del final.

Por supuesto siguen quedando cosas por descubrir y materiales por craftear, pero con la suma de automatismos para sus fábricas, el árbol de habilidades casi completado y todas las porciones de tierra descubiertas; tras otro paseo más en el que reventar los recursos del mapa y volver a tu zona inicial con los bolsillos cargados, es fácil que te pares un segundo a medio camino y te preguntes qué demonios estás haciendo.

Con el equilibrio roto y todo el poder que el juego pone a tu disposición, el grindeo se torna igual de tedioso que lo era al inicio cuando sólo estábais tú, tu pico y un árbol a la espera de ser destrozado. Un avanzar por avanzar que, sin una zanahoria colgando frente a tu morro, se hace mucho más cuesta arriba.

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La opinión de VidaExtra

En cierto sentido adentrarte en Forager es hacerlo en un juego que por momentos parece aún en desarrollo a nivel de contenidos y, por el otro, algo lo suficientemente pulido y pensado para ser un título con todas las de la ley. Es la típica respuesta de test que marca que A y B son correctas.

Adictivo como pocos para que no seas consciente de en qué punto se resiste a tropezar, Forager es un juego que sin duda alguna crecerá a base de actualizaciones (ya hay dos en camino) hasta el punto de convertirse en uno de los indies de moda. A día de hoy sólo es un muy digno aspirante a ese trono. Ojo, no es poca cosa.

Forager

Forager

Plataformas Switch y PC (versión analizada)
Multijugador No
Desarrollador Hopfrog
Compañía Humble Indie Bundle
Lanzamiento Ya disponible
Precio 19,99 euros

Lo mejor

  • Adictivo a un nivel enfermizo
  • Una demencial cantidad de objetos y materiales a craftear
  • Muy buenas ideas a nivel de diseño

Lo peor

  • Tarda menos de lo que debería en volverse repetitivo
  • Le falta contenido y guía para darle más empaque

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