Anno 1800 es mi juego refugio: el único que consigue engancharme cuando no me apetece jugar a nada más
Análisis

Anno 1800 es mi juego refugio: el único que consigue engancharme cuando no me apetece jugar a nada más

Lo que antaño habría sido el sueño húmedo de mi yo adolescente, hoy en día es una situación que me abruma y agota a partes iguales. Entre unos servicios y otros tengo tanto a lo que jugar, que no me apetece jugar a nada.

Una partida para probar esto, otra para darle una oportunidad a aquello… Pero para qué perder el tiempo con algo que ya estás viendo que no te engancha. Para qué invertir los pocos minutos que tienes cuando ya prevés que no te va a enganchar. La paradoja de la elección llevada un punto más allá.

Cuando no tienes ganas de jugar

Es una de esas épocas, qué le vamos a hacer. Ni es la primera ni será la última. Vienen y van como casi todo lo que puedes acabar quemando por exceso, pero no deja de resultar molesto que, cuando más tengo por jugar, menos ganas tenga de hacerlo.

En mi caso el problema es doble porque, bueno, curro de ello, así que en momentos así hay que sacar las ganas de debajo de las piedras, deshacerte de esa negatividad a la que sólo dejas salir cuando lo que tienes delante es afición y no trabajo, y poner tu mejor cara frente al sudor de otra gente tal y como te gustaría que lo hicieran con el tuyo.

Y así, con todo ese globo en mi cabeza, y la suma de haber quemado ya todos los cartuchos de un juego al que he ido volviendo cada dos por tres con cada nuevo contenido desde 2019, llego a la siguiente expansión de Anno 1800 sabiendo que no es ni de lejos el mejor momento para hacerlo.

No hay escenario nuevo y a lo grande, sólo la posibilidad de llevar un paso más allá el desarrollo de tus islas en el Nuevo Mundo con la llegada de la Hacienda. Una suerte de palacete que ir ampliando a base de decenas de cucamonadas cosméticas, ayudas en forma de nuevos edificios para residentes y plantaciones que no requieren de fertilidad para salir adelante.

Nilsre

Como fan de la saga, la idea es tan llamativa como útil. De la mano de nuevos potenciadores para tus ciudadanos y la llegada de los cultivos con fertilizante, la posibilidad de saltarse parte del ciclo sin tener que ir mejorando islas desde cero para conseguir un material en concreto es un regalazo.

Anno 1800: mi juego refugio

Pero sobre el papel el conjunto estaba lejos de ser una mejora lo suficientemente revolucionaria para sacarme del bucle en el que llevaba las últimas semanas. Pese a sus nuevas mecánicas, en realidad lo que más ilusión me hacía era poder seguir disfrutando de la arquitectura latina de la época

Como siempre hago con cada nueva partida de Anno 1800, me cargué la ciudad chetadísima que tenía guardada y me dispuse a crear una nueva desde cero. El objetivo era llegar hasta el Nuevo Mundo, ver qué escondía la nueva expansión y saltar al siguiente juego pendiente.

Anno 1800

Y digo era porque, lo que debía ser cosa de un par de horas de juego -gracias a unas mecánicas que ya tengo dominadísimas- se acabó llevando por delante toda una tarde y parte de esa misma noche a base de probar nuevas estructuras de granjas y almacenes con las que mejorar mi productividad.

Superada la enganchada de Elden Ring, ningún otro juego había conseguido trasladarme esa sensación de ver cómo pasan las horas sin que seas consciente de ello. Y así, como ya había ocurrido tantas otras veces, tuve que obligarme a desinstalar el juego.

Ya volveré, pensaba mientras elegía cuál sería el siguiente juego al que, ahora ya con muchas ganas, saltaría a continuación. Es lo bueno de Anno 1800, que incluso cuando todo lo demás falla, siempre hay ganas de volver.

Imágenes | ArtStation

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