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He jugado a DOOM Eternal y durante sus cuatro primeras horas he pulverizado a demonios de las formas más brutales
Análisis

He jugado a DOOM Eternal y durante sus cuatro primeras horas he pulverizado a demonios de las formas más brutales

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Cuando tuve la ocasión de probar DOOM Eternal en la pasada QuakeCon me quedé con ganas de muchísimo más. La media hora que pude ponerme a los mandos de la nueva obra de id Software se me pasó en un suspiro. Es precisamente por eso que el saber que íbamos a tener la ocasión de poder jugar las cuatro primeras horas del juego me pareció algo espléndido.

Gracias a Bethesda en esta nueva toma de contacto hemos tenido ocasión de probar a fondo todo lo que nos ofrecerá esta nueva entrega. Básicamente este adelanto nos ha servido para reafirmar una vez más que posiblemente estemos frente a uno de los FPS más bestias y más salvajes de esta generación.

Con cada nuevo tráiler que se ha ido viendo a lo largo de estos meses el juego ya nos iba poniendo los dientes largos. Así pues, vamos a pasar a contaros a continuación qué sensaciones nos ha dejado este nuevo DOOM durante sus primeros niveles de acción pura y dura.

La Tierra es el nuevo infierno y nuestro campo de juego

DOOM Eternal

Los acontecimientos de este DOOM continúan con los sucesos del capítulo que se publicó en 2016. En esta ocasión los demonios se han dedicado a invadir la Tierra por completo, arrasando con todos los países del mundo al mismo tiempo que se han transformado nuestro mundo en un verdadero infierno en el que la humanidad está en peligro de extinción.

Nuestro DOOM Slayer es el único capaz de poner remedio a este asunto y evitar que esta terrible pesadilla acabe cumpliendo con su propósito. Aun así, no os esperéis una trama mucho más profunda. Si bien el juego nos dejará con varias secuencias para ponernos en situación y por añadir de paso algo más de historia, no acaba siendo ni de lejos el mayor aliciente para ponernos a los mandos.

Tampoco quiere decir que sea un punto negativo, ni mucho menos. Más que nada porque se podría decir que, de toda la saga, este es el DOOM que hace más hincapié en el argumento. Esto mismo también lo iremos descubriendo sobre la marcha con las descripciones de los personajes, demonios y escenarios que vayamos descubriendo, así como con los códices que permanecerán ocultos y serán magníficos para los que deseen profundizar en el lore de la serie.

DOOM Eternal

Los niveles por los que iremos pasando son sin duda una de las mayores características y de las más curradas. Se nota el trabajazo que ha tenido que haber detrás de todo esto por parte del equipo de id Software, porque cada una de estas fases por las que iremos pasando son descomunales y cualquiera de ellas nos puede llevar unas horas completarlas al 100% si deseamos encontrar hasta el mínimo secreto que esconden, como los citados códices.

En nuestro caso llegamos a visitar tres niveles distintos y ninguno de ellos tenía absolutamente nada que ver con el anterior. Así recorrimos una ciudad que parecía el mismísimo infierno por sus tonos rojizos, la lava y sus cochambrosos edificios que parecía que se iban a caer en pedazos de un momento a otro. También pasamos por una base situada en una especie de torres y finalmente acabamos en una gélida zona en la que predominaba la nieve y los muros de hielo.

En cualquier caso, hemos de incidir en el hecho de que la exploración juega un papel importante en determinados momentos. Está claro que el combate es la parte fundamental de DOOM, pero de vez en cuanto nos toparemos con puzles, no demasiado complejos que habrá que resolver y requerirán que no dejemos ningún rincón por examinar. Así veremos a veces objetos secretos, como vidas extras, y también Portales del Slayer que nos conducirán a unos niveles alternativos con el objetivo de machacar a todos los demonios que habitan en ellos para obtener una grata recompensa.

DOOM Eternal

En vez de ir de un lado para otro, los niveles juegan mucho con las habilidades de nuestro protagonista. Esto nos obligará a sacar partido constantemente del dash o el doble dash a la hora de saltar, la posibilidad de escalar por ciertos muros, impulsarnos en unos propulsores de aire y por supuesto tampoco podemos pasar por alto alguna que otra trampa que hemos localizado hasta el punto de emplearlas a nuestro favor para hacer que los demonios mordiesen el polvo, como por ejemplo con unos cañones de plasma situados en las paredes y hasta unas guadañas gigantescas que salían disparadas si activábamos un interruptor.

Una abundante acción a cada segundo que pasa

Otro de los detalles por lo que los escenarios se han vuelto mejores que nunca es porque ahora apuestan también por un planteamiento vertical. Sobre todo es un detalle que presenciaremos especialmente con las oleadas de enemigos que nos aparecerán en las numerosas arenas de batalla en las que nos adentraremos de lleno a medida que avancemos, con sus buenos toques de plataformeo.

En cada una de ellas nos aguardarán decenas de macabras criaturas dispuestas a despellejarnos y a las que será necesario aniquilar si queremos seguir adelante. A su vez habrá enemigos por otras partes de los niveles, pero donde transcurrirá la mayor parte de la acción será en este tipo de zonas en concreto.

DOOM Eternal

Ahí es donde se pondrá a prueba totalmente nuestra habilidad a los mandos o con el teclado y el ratón, porque os aseguramos que el juego supondrá un reto constante en cada uno de sus niveles de dificultad, incluyendo los más bajos o que, a priori, parecen más asequibles para los menos experimentados en este tipo de FPS. Dicho esto, probablemente moriréis una, dos, tres y así hasta varias veces en un mismo lugar, sobre todo en una de las dificultades más altas como es Pesadilla.

Si hay algo que se paga muy caro en este DOOM es el tomarse las cosas con calma o pensar detenidamente cuál será nuestro próximo movimiento. Cualquier paso en falso nos acercará un poco más a la muerte, de forma que nuestra cabeza deberá pensar a toda velocidad qué hacer mientras nuestros dedos no paran de pulsar los botones con tal de realizar la acción que sea, aunque solo sea movernos de un lado para otro.

Y es que nuestro personaje prácticamente es de papel y si recibe demasiados golpes seguidos caerá al suelo al instante, de ahí que insistamos en que no es el típico FPS en el que podemos resguardarnos en algún lado a pensar qué hacer, porque también hay que reconocer que la inteligencia artificial de los enemigos es muy alta y no se andarán con tonterías al eliminarnos. Entre todos ellos veremos demonios de todo tipo, algunos básicos que no supondrán ningún problema frente a otros más especiales y demoledores.

DOOM Eternal

Por supuesto a la cita también acudirán caras conocidas como el Revenant o el Cacodemonio, entre otros tantos. Estos demonios más fuertes de lo normal son los que más nos lo harán pasar canutas y con los que deberemos emplear a fondo nuestro amplio arsenal de armas. Al menos siempre habrá una estrategia a seguir para que estos enfrentamientos sean más asequibles de manera que un Aracnotrón será realmente veloz mientras nos fulmina con su torreta, pero si la volamos en pedazos ya no será tan peligroso.

Con los Revenant supondrá un caso parecido si liquidamos los lanzamisiles que lleva equipados o los lanzallamas del Mancubus. Esto no quiere decir que los enemigos se vayan a quedar quietos mientras apuntamos a sus puntos débiles, porque al mismo tiempo tendremos a nuestra espalda a otros tantos atacándonos o dirigiéndose a nuestra posición para hacernos papilla. Por lo tanto, todo esto habrá que hacerlo mientras no paramos de movernos a donde sea con una acción de lo más frenética en la que la palabra tranquilidad es inexistente.

La verdad es que dicho así parece que DOOM Eternal es demasiado caótico y es cierto que algunas batallas lo son, aunque es ahí mismo donde reside su grandeza y lo que hace que resulte tan divertido. Es uno de esos títulos en los que el morir no sienta tan mal, porque sus batallas son tan adictivas y entretenidas que apetece repetirlas las veces que haga falta al dejarnos con ganas de pasarnos horas y horas simplemente masacrando demonios de las formas más bestias que podamos, que ya os decimos que habrá para dar y tomar.

DOOM Eternal

De hecho, otro punto a resaltar es la velocidad a la que transcurrirá todo en pantalla y para eso mismo se necesita que la imagen responda acorde a todo lo que figura delante de nosotros. Es por eso mismo que el rendimiento es impecable, la acción transcurría a 60 fps constantes y en ni un solo momento presenciamos algún tipo de tirón. También es cierto que probamos la versión para PC y en unas semanas tocará descubrir si este caso se aplica también en las consolas.

DOOM Slayer, una auténtica máquina de matar

Para sobrevivir al infierno que se ha producido en la Tierra nuestro DOOM Slayer tiene que estar los suficientemente bien preparado para lo que se avecina. Es por eso que en DOOM Eternal dispondrá de un amplio repertorio de armas de todo tipo, habilidades y mejoras constantes en todos y cada uno de sus aspectos. No os exageramos si os decimos que nos ha abrumado un poco el ver tantas opciones diferentes para perfeccionar a nuestro protagonista de formas tan distintas.

DOOM Eternal

Para empezar nuestro arsenal irá aumentando poco a poco a medida que nos vamos familiarizando con las armas que vayamos pillando. En estas cuatro horas llegamos a pillar la escopeta, el cañón pesado, el fusil de plasma y el lanzamisiles, a lo que habrá que sumar otras tantas. Cada una de ellas presume de contar con su propia función, aunque en lo que coinciden es en que son de lo más mortíferas para hacer que los demonios deseen no haberse atrevido a desafiarnos.

Con respecto a las habilidades, nuestro DOOM Slayer propinará unos puñetazos capaces de partir en dos a los enemigos más comunes. No obstante, estas acciones será indispensable aprenderse a conciencia para qué sirven, dado que las salvajes ejecuciones a los enemigos cuando están debilitados será la forma para recuperar puntos de salud, que a la velocidad a la que nos bajarán será algo que en infinidad de momentos tendremos bajo mínimos.

La motosierra será la encargada de que nuestros adversarios suelten munición de todo tipo, teniendo que gastar hasta tres cargas de ella para despedazar a los enemigos más tochos. Por su parte, el escupellamas prenderá fuego a los demonios para que suelten trozos de armadura. Además, también contaremos con granadas de fragmentación o bombas de hielo para congelar temporalmente a estas infernales criaturas, aunque estos casos estos tipos de bombas se regenerarán poco a poco, así como el escupellamas y la motosierra.

DOOM Eternal

Si solo nos quedáramos con esto tal vez seríamos capaces de pasarnos el juego, aunque sudando bastante en el intento. Para lograr que la tarea no sea tan ardua tendremos acceso a tantos tipos de mejora que hasta casi perdemos la cuenta. Por ejemplo, las armas dispondrán de distintos tipos de ataques o usos que podremos darles con ciertos objetos que iremos recogiendo.

También estarán los cristales de centinela para mejorar las estadísticas de nuestro personaje, así como las runas para desbloquear habilidades adicionales que nos permitirán que el tiempo avance más despacio mientras apuntamos en el aire o que las ejecuciones se lleven a cabo más rápido de lo normal. Por si no fuera suficiente, otra opción será la de mejorar nuestro traje y varios efectos secundarios en la jugabilidad gracias a unas monedas especiales.

Y ahí no queda la cosa, porque por los niveles también habrá unas baterías que serán vitales para acceder a las distintas salas de nuestra nave espacial que actuará como base de operaciones. En algunos de estos lugares nos aguardarán otros tipos de mejoras en las armas y para nuestro personaje, pero de momento no hemos podido presenciar detenidamente estos detalles. Lo que está claro es que todos estos apartados sí que son para explorarnos con la calma y pensar bien qué aspectos queremos mejorar primero en base a nuestra forma de jugar.

DOOM Eternal

Al final el que contemos con un personaje más poderoso es algo que se acaba agradeciendo a la larga, sobre todo porque el online jugará un papel importante en ocasiones. En este sentido habrá veces que los enemigos especiales se vuelvan más duros de lo normal al ser demonios que han eliminado a otro jugador anteriormente. Junto a esto también habrá desafíos diarios y semanales que nos acompañarán durante la que promete ser una campaña que durará el doble que la del anterior DOOM.

¿Cuatro horas han sido suficientes para convencernos del juegazo que es DOOM Eternal? Sin ninguna duda. El apartado artístico es extraordinario, los finishers a los enemigos son una pasada, la banda sonora con sus temas de metal encajan a la perfección y en definitiva tenemos un FPS que no parará de dejarnos con una acción inolvidable desde el primer minuto. Solo queda que llegue el 20 de marzo para que salga a la venta en PS4, Xbox One, PC y Stadia.

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