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Filament es uno de los mejores juegos de puzles que he probado en mucho tiempo
Análisis

Filament es uno de los mejores juegos de puzles que he probado en mucho tiempo

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Siempre he dicho que los juegos de puzles me parecen uno de los mayores logros de esta industria. Dar forma a multitud de retos centrados en una única idea o pequeñas variables de la misma me parece una labor titánica que pocos estudios serían capaces de afrontar con éxito.

Filament no sólo es un digno candidato a entrar en ese selecto grupo. También es lo suficientemente valiente como para empacarlo todo dentro de una historia de ciencia ficción cuya narración nos irá acompañando mientras nos estrujamos los sesos para encontrar la solución.

Historia y puzles bien hilados

Tras empezar a explorar una nave aparentemente abandonada y descubrir que hay vidas en juego que necesitan nuestra ayuda, nuestra misión será recorrer las distintas estancias que la componen mientras intentamos averiguar qué narices ha pasado ahí.

Filament1

Los primeros compases bien podrían hacernos creer que estamos ante un juego más intentando explotar la exploración espacial, pero es al cruzarnos con la primera puerta cuando descubrimos qué esconde realmente Filament. A manos de un robot dispuesto a piratear todo lo que frene nuestro avance, el juego hace honor a su nombre.

El objetivo de los puzles es dirigirnos de un punto A a un punto B -o volver al punto A-, pero deberemos hacerlo activando una serie de pilares que hay repartidos por la sala. El cable que arrastramos será el encargado de encender esos pilares y, una vez estén todos activados, podremos dirigirnos a la salida dando por pirateada la seguridad.

Una idea muy simple que sabe reciclarse

Sobre el papel parece fácil, pero Filament incluye ciertas limitaciones que obligan a darle más de una vuelta a cada acción antes de darla por cerrada. No podemos, por ejemplo, atravesar el cable si nos cierra el paso. Tocará buscar otro camino alternativo.

Filament2

Tampoco podemos separar esa línea del pilar en cuestión, por lo que habrá que retorcerlo lo suficiente  ayudándonos de otros pilares o del propio escenario para que al tensarse esté constantemente en contacto con aquello que queremos activar.

Cuando ya tenemos eso más o menos dominado, Filament empieza a retorcer su idea un poco más. Pilares que pintan el cable de un color y sólo así activarán los pilares del color correspondiente. Mezcla de distintos colores que deben activarse por orden para no perder esa tonalidad. Controlar dos robots distintos. Puertas dentro del propio puzle que deberemos activar para poder continuar…

Un intento más y lo dejo

Lo simple sobre el papel no tarda en volverse brillante a los mandos. Filament planta ante ti ese tipo de retos que da gustico completar tras varios intentos, y además lo hace con un sistema tan fácil de leer como cómodo de utilizar. Ayudas como el reinicio rápido o el rebobinado de acciones resultan cruciales para poder ser ágiles a la hora de resolver un puzle, y además es algo que se agradece enormemente.

Porque dentro del aspecto simpático cargado de colores pastel de Filament se esconde una bestia dispuesta a destrozarte al menor despiste. La simpleza inicial se torna en pesadilla a los pocos niveles y, para cuando te hayas dado cuenta, ya estarás tirándote de los pelos por su dificultad.

Pero ahí sigues, empujando hacia adelante de forma concienzuda porque en todo momento sabes que la respuesta al problema está ahí, delante de tus narices y esperando a ser descubierta. Pocos juegos consiguen capear la frustración de este tipo de dificultades, pero gracias a su adictiva propuesta Filament consigue hacer honor a aquello de “un intento más y lo dejo”. El próximo 23 de abril en Steam sabremos hasta qué punto mantiene ese entusiasmo. 

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